Diferentes potenciales
Como cada cuatro años, el fútbol cederá parcialmente el trono y la Argentina deportiva hablará de Juegos Olímpicos. Por recambios y ausencias, las expectativas de medallas son menores que en la última edición de Pekín 2008, pese a que nuestros deportistas llegan acaso con la mejor preparación de la historia, gracias a los nuevos dineros del ENARD y a una mejor planificación ordenada desde la Secretaría de Deportes.
Los Juegos, se sabe, son una lucha cerrada entre superpotencias, ahora con China como nuevo gran actor, lógica económica por un lado, impulsada además porque sus atletas tienen el rebote de la preparación inédita que realizaron para llegar a tono para la última y gigantesca cita de Pekín 2008. La localía, se sabe, juega siempre un factor clave y por eso los especialistas asignan grandes chances de crecimiento a Gran Bretaña, orgullosa porque Londres se convierte a partir de hoy en la única ciudad del mundo tres veces sede de una cita olímpica.
Lo fue en 1908 después de que las ediciones de París 1900 y Saint Louis 1904 privilegiaron exposiciones antes que deporte y volvió a serlo en 1948, los primeros Juegos de la posguerra después del festival nazi de Berlín 36. Inglaterra se siente cuna del deporte mundial. Muchos pueblos hicieron tal vez deporte antes que los británicos, pero el Reino Unido los reglamentó antes que nadie y les impuso una gran organización e infraestructura. No fue casual que el barón Pierre Fredi de Coubertin decidiera reflotar los Juegos después de ver la importancia que concedían los británicos al deporte. Por eso, en cierto sentido, Londres es una casa agradable para la cita olímpica.
Escenario de superpotencias y de superatletas cargados o no de drogas que batallan por nuevos récords mundiales, los Juegos son un espectáculo algo más ajeno para el deporte latinoamericano. Obligado porque alojará los próximos Juegos en Río 2016, Brasil se preparó como nunca y aspira a desalojar a Cuba del liderazgo regional.
Argentina, además de una expectativa menor de medallas, sufrirá la ausencia del fútbol, bicampeón en Atenas 2004 y Pekín 2008, pero fuera de Londres, acaso consecuencia de la debacle que sufren sus selecciones juveniles.
Informes de especialistas siguen vinculando en estos días el poderío económico de cada país con el medallero final de los Juegos. Siguen sin entender que, en el deporte, no siempre uno más uno es dos. Un puñado de atletas etíopes que corren desde niños podría ganar para su país una respetable cantidad de medallas y ubicarlo en la cuenta final por encima de naciones como Dinamarca, Noruega o Bélgica, por citar sólo algunas. Cualquier informe establece sin embargo que las poblaciones de estos tres últimos países gozan mejor calidad de vida, salud y derecho al deporte que Etiopía.