Hidroflora, el único invernadero de su tipo en todo el país

Se trata de un emprendimiento que produce gran variedad de plantas a través del sistema de cultivo hidropónico. Su producción es orgánica y está orientada al mercado gastronómico local.

Redacción

Por Redacción

Silvina Beltrán mira una de las tantas plantas que sobresalen de uno de los caños de PVC y frunce el ceño. En seguida sonríe. “Hace tres meses sembré este maracuyá. No para de crecer. Habrá que ver cómo recibe el invierno en Bariloche”, reflexiona una de las creadoras de Hidroflora.

El invernadero hidropónico de Silvina y Diego Mingorance es el único en su tipo en Bariloche y en el país con tantas especies. Contiene unas 4.500 plantas de diversas variedades. Tomates (cherry, peritas, amarillos, azules y violetas), cinco clases de albahaca, rúcula, acedera francesa roja, pack choy, box choy, ciboulette, eneldo, menta negra, acelga arcoíris, lechugas, shiso y la lista continúa.

Cinco años atrás, esta mujer decidió abandonar su trabajo en una repartición pública para darle un giro a su vida. Comenzó a sembrar en el patio de su casa, ubicada a muy pocos metros de la playa del viento en el lago Moreno. Pero el frío dificultaba la siembra y, en una búsqueda por internet, la pareja se topó con el mundo de la hidroponía, el cultivo de plantas sin tierra.

“A través del agua, se le aporta a la planta todos los nutrientes que necesita. Es como darle comida balanceada. De esta forma, no tenés las enfermedades que tienen las plantas de tierra. Es más fácil ser orgánicos en hidroponía que en tierra. Y las plantas crecen un 60% más rápido que en tierra”, explica Beltrán.

Mingorance, extrabajador de Invap, encaró el diseño de un invernadero de 68 metros cuadrados. El excelente resultado generó que le pidieran asesoramientos de varios lugares del país. Incluso para construir un sistema de hidroponia en un contenedor para la Base Marambio. “Me puse a investigar los distintos tipos de sistema. Y son dos: la técnica de la película de nutriente permite que el agua recircule. Nosotros usamos un sistema de caños de PVC donde la planta está suelta. Pero también tenemos el otro sistema en el que la raíz se apoya en un sustrato que no es tierra. Usamos turba y perlita para sujetar a la planta y ambas tienen una capacidad de retención del agua alta. Se riega y, cuando la planta necesita el agua, simplemente la toma”, especificó Mingorance.

El clima no incide

En invierno o en verano, las plantas de este invernadero se mantienen igual: verdes, fuertes y radiantes.

Hidroflora cuenta con dos estufas de 9.000 calorías sin salida, ya que “el monóxido de carbono les hace bien para crecer”. Y sólo cada vez que nieva, en invierno, encienden las luces del invernadero.

La pareja especialista en hidroponia en Bariloche explica que las plantas sólo requieren ocho horas de luz en el día. “Si reciben más, se estresan y dejan de crecer”, explican.

En el 2015, Beltrán fue invitada a exponer en el Encuentro Brasileño de Hidroponia en Florianópolis.

“Hablamos sobre flores comestibles y no podían creer la gran variedad de flores que tenemos en nuestro invernadero (caléndula, borrasca, capuchino roja y naranja, pensamientos, clavel enano japonés, entre otras) a pesar del clima y en relación a ellos que tienen con tanto calor y donde los invernaderos son abiertos, sin paredes”, expresó Beltrán.

Las plantas medicinales son una de las grandes debilidades de Beltrán. Tiempo atrás, la mujer consiguió kale, un repollo de Noruega conocido por su alto valor en calcio. Desde entonces un médico de la ciudad le encarga esta planta para algunos de sus pacientes que sufren descalcificación.

Este sistema hidropónico se abastece de dos tanques de agua. Uno de ellos está destinado a las plantas de hojas y el otro, al resto. “El agua circula y vuelve al tanque. Es recirculante. La bomba, a la vez tiene un timer que se configura en verano y en un invierno”, explicó Mingorance.

En números

El único con tantas especies únicas

La producción de Hidroflora abastece el restaurante que Silvina y Diego abrieron en el kilómetro 6,1 de avenida Bustillo (que también cuenta con un sistema hidropónico portátil en una pared) y también a otros restaurantes y hoteles fascinados por una “oferta gourmet”.

“Hay otras experiencias de hidroponia en el país pero hay gente, por ejemplo, que se aboca solo a la lechuga mantecosa y a la albahaca. La variedad que logramos nos hace únicos a nivel país”, explicó Beltrán.

No sólo los emprendimientos de Bariloche han manifestado su interés en la producción de Hidroflora sino también chefs de San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Cipolletti, Neuquén, e incluso Buenos Aires.

“No vendemos a cadenas. Es una decisión personal. Disfruto mucho reunirme con los chefs, preguntarles qué quieren hacer y sugerirles bandejas. Siempre nos piden ‘bandejas con hojas chicas porque es más gourmet”, relató Beltrán quien reconoció que sigue con atención las programas televisivos de los grandes chefs mundiales, empecinada en saber qué tipo de productos utilizan.

Silvina comenzó a dictar clases online y también encabeza foros.

Datos

4.500
plantas de diversas variedades conforman el invernadero hidropónico de Silvina Beltrán y Diego Mingorance.

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