Dos crímenes en Neuquén sin resolver

Ocurrieron en el centro de la ciudad y no hay avances. Uno fue en un hotel.

Redacción

Por Redacción

Archivo

NEUQUÉN (AN).- En la ciudad de Neuquén se registran en promedio 30 homicidios por año, pero de las estadísticas surge que los dos últimos crímenes ocurridos en el corazón de la ciudad, en el pleno centro, siguen no solo sin resolverse sino prácticamente sin ninguna pista. José Seadi tenía 53 años cuando fue asesinado el 12 de mayo del año pasado en su hotel de la calle San Luis, a metros del Parque Central. El hombre vivía humildemente pero era adinerado, al punto que se estima que solo en alquileres cobraba por mes un millón de pesos. Ángel Gustavo Mamaní tenía 33 años cuando fue asesinado el 18 de abril de este año, hace poco más de cuatro meses, en pleno Parque Central, justo detrás del cenotafio a los Caídos en Malvinas. Recibió una profunda puñalada en el pecho pero a pesar del lugar en donde ocurrió el crimen, su cuerpo fue recién descubierto más de dos horas después del ataque tendido sobre una especie de peñasco. En ambos casos se cree que el móvil del crimen fue el robo de dinero en efectivo y en ninguno hay datos certeros que permitan sospechar quienes fueron sus asesinos. La fiscal Gloria Lucero tiene a su cargo la investigación por la muerte de Mamaní y si bien ya entrevistó a más de 200 personas aún no tiene pistas firmes. Las cámaras de seguridad del gobierno provincial y de comercios y vecinos del centro no captaron nada destacado y en el lugar no se hallaron rastros que guíen la causa. Hace poco más de un mes se logró dar con el cuchillo con el que Mamaní fue asesinado. Un transeúnte lo había encontrado a varias cuadras de distancia y sin saber que era un arma homicida se lo llevó a su casa y lo limpió. El crimen del hotelero es investigado por el fiscal Agustín García quien cree que los atacantes se hospedaron en el hotel que entonces se llamaba Charbel y que a mitad de la noche sorprendieron al hombre que vivía en el primer piso. La habitación 9, en la que fue encontrado ya sin vida por el portero, había sido limpiada minuciosamente con alguna especie de lavandina, pero allí se encontró una pista, una huella en una cinta con la que se habría amordazado a Seadi antes de que falleciera por asfixia por compresión. Al igual que lo ocurrido con Mamaní, la multiplicidad de cámaras que rodean el hotel no arrojaron ningún dato esclarecedor, en algunos casos porque no captaron nada raro, y en otros porque no estaban funcionando. Mientras ambos fiscales destacaron que las causas siguen abiertas y que continúan investigado los casos, Lucero advirtió que “la zona céntrica tiene una particularidad que es que es muy difícil encontrar testigos”.

SIN PISTAS


Archivo

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora