Dos taxistas fueron encañonados en Cipolletti y en Fernández Oro
CIPOLLETTI (AC).- Dos taxistas, uno en la jurisdicción de Fernández Oro y otro en la de esta ciudad, fueron asaltados por ladrones con armas y muy violentos. En un caso el botín fue de poco más de 20 pesos. En otro, de tres o cuatro pesos, y como era tan poco hubo golpes de puño de parte de los sujetos, en represalia «por andar seco».
Ayer pasadas las 5 dos hombres abordaron un coche de la empresa ServiTaxi, conducido por Cristian Suárez, en la esquina de Mengelle y Primera Junta, de Cipolletti. Como destino, le indicaron la zona de Puente 83, en la ruta nacional 22, aunque -aparentemente sin levantar sospechas- le dijeron a Suárez que fuera por la ruta «chica» y que luego tomara Circunvalación.
Todo iba bien hasta que en el Puente 83 le consignaron que prosiguiera por el camino hacia la costa, al barrio «Tres Luces», ya en el egido de Fernández Oro.
En un sitio determinado de ese barrio rodeado de chacras y junto al canal, hicieron detener el auto, como para bajarse. Empero, uno de los sujetos empuñó una especie de escopeta recortada y el otro un revólver y se pasó al asiento del acompañante. Bajo amenazas de muerte y golpes le exigieron la recaudación.
Con los 25 pesos en mano, los ladrones presionaron al chofer para que se tire al piso, lo volvieron a amenazar, y se perdieron corriendo entre las chacras.
Con el auto, porque se ve que nos les interesaba a los cacos, el sorprendido tachero se trasladó pasados unos minutos hasta una estación de servicio ubicada en la ruta chica y llamó a la comisaría Cuarta cipoleña, cuyos efectivos llegaron rápido y a la vez impusieron a sus pares de la unidad de Fernández Oro sobre lo ocurrido. La policía fernandorense hasta anoche no tenía ninguna novedad sobre los maleantes.
El otro hecho, no denunciado ni en sedes policial nijudicial, ocurrió el jueves sobre el filo de la medianoche en la calle del barrio Anai Mapu que limita con el conflictivo sector «La Toma», de acuerdo con lo que se supo.
Por allí, luego de haber dejado un pasajero, circulaba un taxi conducido por un operario de una empresa lugareña, no por su dueño. De pronto le salieron al paso tres sujetos, con armas, tuvo que parar ante esa amenaza y le pidieron la recaudación. Cuando les dijo que sólo llevaba tres o cuatro pesos, porque había hecho dos viajes, los malvivientes lo golpearon, le patearon el auto -trascendió- se fueron no sin advertirle que «esto te pasó por andar seco».