Dura derrota electoral de Evo Morales

Redacción

Por Redacción

El actual presidente en ejercicio de Bolivia, Evo Morales, de pronto decidió pasar unos días en la República Argentina y participar activamente de la campaña electoral presidencial en curso caminando junto al candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y apareciendo profusamente a su lado en actos claramente proselitistas. Y hasta jugando un partido de fútbol televisado en el que actuó contra el “equipo” de Scioli, en casa de éste. Para los bolivarianos eso, curiosamente, no es inmiscuirse en los asuntos internos de otro país, pese a que se trata de un presidente que, en este caso, es vecino y está ciertamente en funciones. Notable. Mientras tanto, en su propia casa las cosas no pintan demasiado bien para él, porque acaba de sufrir una nueva y contundente derrota en las urnas. En este caso, en términos futbolísticos, tres a uno. Esto es así porque sus propuestas de conferir una sospechosa autonomía a las regiones de su país, elaboradas sin una mínima transparencia, fueron derrotadas ampliamente en un reciente referéndum con el 75% de los votos en contra y sólo un escaso 25% a favor. Tres a uno, entonces. Duro. Para peor, la participación popular en el referendo fue bien alta. Casi un 70% de los bolivianos concurrió a ejercer su derecho al voto. Las derrotas de Morales se acumularon, una tras otra. En La Paz, Potosí, Chuquisaca, Oruro y Cochabamba. Por todas partes, queda visto. Aunque esta vez no se votó en Pando, Beni, Tarija y Santa Cruz, todas ellas regiones donde Morales y los suyos históricamente recogen el mayor caudal de votos de rechazo. Recordemos que en Bolivia el voto es obligatorio. Para la oposición, lo sucedido muestra un creciente rechazo a la pretensión de Morales de enquistarse para siempre en el poder del país del Altiplano, empezando con una reelección más para el período 2020-2025 a la que apunta Morales en lo inmediato para continuar en el cargo al que accedió en el 2006. Una reforma constitucional sería para ello necesaria y está ya en gestación. La vía final sería la de un nuevo referendo, que se anticipa que sería convocado para enero del 2016. Pero lo que acaba de suceder seguramente obligará a Morales a un replanteo para tratar de no ser derrotado nuevamente el año que viene. Si la convocatoria reciente tenía algún color de plebiscito de respaldo, ciertamente no lo obtuvo. Como señal, debiera preocuparlo, aunque es fácil predecir que Morales y los suyos seguramente no cejarán en su lamentable intento de perpetuarse todo lo que puedan en el poder de su país. Se trata de un tema que, por su trascendencia, merece ser seguido muy de cerca, por cierto. Queda claro que el caudillismo, en una de sus peores expresiones en nuestra propia región, se resiste a dejar paso al funcionamiento de la democracia auténtica. En Bolivia eso está meridianamente claro, pero la tentación de eternizarse en el poder tiene perfiles continentales, desde que es una ambición común a todos los ahora fracasados bolivarianos. Peligrosa, a ciencia cierta. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas


El actual presidente en ejercicio de Bolivia, Evo Morales, de pronto decidió pasar unos días en la República Argentina y participar activamente de la campaña electoral presidencial en curso caminando junto al candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y apareciendo profusamente a su lado en actos claramente proselitistas. Y hasta jugando un partido de fútbol televisado en el que actuó contra el “equipo” de Scioli, en casa de éste. Para los bolivarianos eso, curiosamente, no es inmiscuirse en los asuntos internos de otro país, pese a que se trata de un presidente que, en este caso, es vecino y está ciertamente en funciones. Notable. Mientras tanto, en su propia casa las cosas no pintan demasiado bien para él, porque acaba de sufrir una nueva y contundente derrota en las urnas. En este caso, en términos futbolísticos, tres a uno. Esto es así porque sus propuestas de conferir una sospechosa autonomía a las regiones de su país, elaboradas sin una mínima transparencia, fueron derrotadas ampliamente en un reciente referéndum con el 75% de los votos en contra y sólo un escaso 25% a favor. Tres a uno, entonces. Duro. Para peor, la participación popular en el referendo fue bien alta. Casi un 70% de los bolivianos concurrió a ejercer su derecho al voto. Las derrotas de Morales se acumularon, una tras otra. En La Paz, Potosí, Chuquisaca, Oruro y Cochabamba. Por todas partes, queda visto. Aunque esta vez no se votó en Pando, Beni, Tarija y Santa Cruz, todas ellas regiones donde Morales y los suyos históricamente recogen el mayor caudal de votos de rechazo. Recordemos que en Bolivia el voto es obligatorio. Para la oposición, lo sucedido muestra un creciente rechazo a la pretensión de Morales de enquistarse para siempre en el poder del país del Altiplano, empezando con una reelección más para el período 2020-2025 a la que apunta Morales en lo inmediato para continuar en el cargo al que accedió en el 2006. Una reforma constitucional sería para ello necesaria y está ya en gestación. La vía final sería la de un nuevo referendo, que se anticipa que sería convocado para enero del 2016. Pero lo que acaba de suceder seguramente obligará a Morales a un replanteo para tratar de no ser derrotado nuevamente el año que viene. Si la convocatoria reciente tenía algún color de plebiscito de respaldo, ciertamente no lo obtuvo. Como señal, debiera preocuparlo, aunque es fácil predecir que Morales y los suyos seguramente no cejarán en su lamentable intento de perpetuarse todo lo que puedan en el poder de su país. Se trata de un tema que, por su trascendencia, merece ser seguido muy de cerca, por cierto. Queda claro que el caudillismo, en una de sus peores expresiones en nuestra propia región, se resiste a dejar paso al funcionamiento de la democracia auténtica. En Bolivia eso está meridianamente claro, pero la tentación de eternizarse en el poder tiene perfiles continentales, desde que es una ambición común a todos los ahora fracasados bolivarianos. Peligrosa, a ciencia cierta. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora