Dura pulseada entre Europa, EE. UU. y consultoras de riesgo
La UE elabora contrarreloj un plan para alejar las dudas sobre los países más endeudados, mientras Fitch degradó los bonos griegos y crecen las críticas a la conducción del bloque.
AP
BRUSELAS (dpa) – Alemania logró que la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y Gobierno sobre la crisis de deuda en la eurozona prevista para mañana en Bruselas quedara aplazada hasta la semana que viene con el fin de poder ofrecer medidas concretas para frenar posibles contagios a Italia y España.
No obstante, solo se trata de un aplazamiento en medio de una situación de tormenta en la eurozona que se agrava minuto a minuto. Ayer, la agencia de calificación Fitch bajaba la nota de Grecia tres escalones: del actual B+ a CCC, con lo cual agregaba más aceite al fuego de la eurozona.
Pero también se sumó EE.UU. cuya califación comenzó a ser revisada por Moody’s ante el riesgo de default parcial si no hay acuerdo en elevar el techo de endeudamiento. (ver aparte)
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, impulsaba la realización de la cumbre con el objetivo de frenar los ataques de los mercados y de las agencias de calificación sobre Grecia, Irlanda y Portugal, rescatados por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y ante el riesgo de contagio a Italia y España.
Lo más probable es que la cita -se
guramente a nivel de jefes de Estado y de gobierno de los 17 socios de la eurozona- se produzca “a principios de la semana que viene”. Se baraja el lunes o el martes. La canciller germana, Angela Merkel, frenó la realización del encuentro, previsto para mañana, porque no deseaba llegar a Bruselas sin propuestas concretas para evitar la expansión de la crisis de endeudamiento helena a otros socios y, de paso, poder cerrar todos los flecos del segundo rescate de Atenas.
La aparente ineficacia de las decisiones del bloque comunitario para contener el incendio de endeudamiento en Grecia y su posible expansión a Italia o España siguen aportando combustible a las agencias internacionales de calificación como Moody’s, que el martes colocó la deuda soberana irlandesa al nivel de “bono basura”.
“La decisión de Moody’s de rebajar al máximo la nota de Irlanda es incomprensible”, comentaba a portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde.
“El gobierno irlandés ha mostrado determinación en la aplicación del programa de ajuste económico, los bancos irlandeses están siendo recapitalizados y su sistema financiero reparado”, agregaba la danesa, en referencia a los 78.000 millones de euros que la UE y el FMI prestaron a Dublín para apuntalar a su debilitado sector bancario.
Como nueva muestra tangible de la batalla abierta entre las agencias de calificación y la UE, la agencia Fitch bajaba ayer la nota de Grecia del ya malo B+ al pésimo CCC, al borde de la bancarrota. Pero el lenguaje diplomático de Bruselas, a pesar de sus giros enfáticos, sus adjetivos grandilocuentes y sus palabras melifluas, parece tener el mismo efecto que una gota de agua en el desierto: su evaporación es casi inmediata.
Contra el “trío”
Da igual quien sea, Standard & Poor’s, Moody’s o Fitch. El trío de agencias internacionales de rating lleva más de un año sigue haciendo su juego, poniendo en jaque al ejecutivo de los 27 socios, al Banco Central Europeo (BCE) y a todo aquel que pretende hacerles frente con sus mensajes institucionales.
Consciente de que los 17 socios de la zona euro, y la UE en general, están metidos en un agujero negro, Londres exigió ayer que el bloque comunitario tome “una acción decidida” para evitar que la crisis de endeudamiento acabe poniendo en peligro a la economía mundial.
“Ha llegado el momento de una actuación decidida para hacer frente a la crisis de la eurozona y evitar que la incertidumbre en el mercado haga un daño real a la economía mundial”, aseguró el ministro británico de Finanzas, George Osborne.
Mientras tanto, Italia tenía el dudoso honor de entrar en la categoría de “socio de la UE vigilado” por la “troika del ráting”, a la cual atacó la comisaria Reding: “Europa no puede permitir que tres empresas privadas estadounidenses la destrocen”, comentó.
No obstante, Bruselas no se atreve a admitir que es, quizás, la ausencia de un mensaje nítido, inequívoco, de parte del Eurgrupo, del BCE, de la Comisión Europea o incluso desde Alemania el origen del problema en el fondo. Los ataques casi diarios de las agencias de ráting, vaticinan un panorama más que preocupante de cara a mañana, cuando se darán a conocer los resultados de la última ronda de estrés test de los bancos europeos.
CRISIS DE DEUDA EN EUROPA