Duro careo entre Hinricksen y testigo
Manzanas Blancas
BUENOS AIRES (ABA).- El empacador allense Nelson Hinricksen y el despachante Diego Lanzilotta confrontaron sus dichos sobre el día en que se verificó, en la terminal 4 de la aduana de Buenos Aires, el contenedor en el que se halló más de una tonelada y media de cocaína, oculta en cajones de manzana. “Te tenés que acordar que cuando abrieron el contenedor yo no estaba y cuando llegué había dos pallets de manzanas abajo, y que después colaboré a bajar cajas”, disparó Hinricksen. “No lo recuerdo así”, le respondió el testigo. El rionegrino levantó presión: “¡Mentís, decís sólo cosas que te convienen a vos”. En esa instancia, el fiscal Eduardo Funes pidió que concluya el careo porque el imputado estaba “coaccionando” al declarante. Lanzilotta es el dependiente del despachante que en junio de 2010 y contratado por Frutol, tramitó de la frustrada exportación. Comenzó su relato sosteniendo que cuando llegó a la inspección en el puerto había gente de la aduana, un abogado de la exportadora y otra persona de esa empresa (por Hinricksen). Sin embargo, no recordaba su fisonomía ni su nombre. A pedido del juez Luis Losada, Lanzilotta miró a todos los presentes en la sala y no reconoció a Hinricksen. “Pasaron tres años, no me acuerdo cómo era”, continuó el testigo, aunque sí recordó que “se cortaron los precintos y se empezaron a abrir las cajas hasta que apareció el primer ladrillo con droga en el último pallet”. El allense dijo que aquel día habló con Lanzilotta y éste reconoció que sigue viendo a los inspectores de aduana que realizaron el operativo. Apeló al “puede ser” cuando se le preguntó si uno de ellos “probó” la droga o si Hinricksen tenía un chaleco. Dijo que avanzado el operativo llegó el padre de Gonzalo Iglesias –el despachante– para asistirlo. “No quería más quilombos, me causó gracia cuando me citaron después de tres años en algo que no tengo nada que ver”, se descargó Lanzilotta. Iglesias, en tanto, declaró con énfasis y puso otro manto de dudas sobre Oscar “Cacho” Fresno, encargado de logística de Frutol. Dijo que Fresno fue quien le dio todas las indicaciones para el viaje pero “a partir de que apareció la imagen sospechosa en el escáner (un día antes del descubrimiento de la droga), Fresno no me atendió nunca más el teléfono”. “Ya le había avisado (a Fresno) que por no llegar el dinero para el pago se iba a retrasar la exportación”, agregó. También mencionó que desde Villa Regina le avisaron que el camión se debía trasladar de Exolgan a la terminal 4. “Fue un error del despachante Lacalle”, aseguró. Y aunque Frutol lo contrató por un contacto entre el imputado Valentín Temes Coto y el padre de Iglesias, “nunca vi a Temes Coto ni se quién es Claudio Maidana”, respondió el despachante a la defensa, indicando que su contacto fue con Fresno.