El campo cerró un 2025 récord y proyecta un 2026 aún mejor: los dólares que vienen 

El sector agroindustrial consolidó un año sólido con ingresos por más de US$52.000 millones. Las perspectivas para el nuevo ciclo son optimistas: se espera sostener el nivel de actividad y garantizar el flujo de divisas. 

Se proyecta que la campaña 2025/26 alcanzará las 110 millones de toneladas en granos y subproductos. (Foto: gentileza)

Las proyecciones para el ciclo 2026 anticipan un escenario superador para el campo argentino. Lejos de detener su marcha tras un año intenso, el sector agroindustrial ya calienta motores con una meta clara: superar los registros previos y consolidar el ingreso de divisas impulsado por un clima que promete seguir jugando a favor. 

Analistas y bolsas de cereales coinciden en que la «fábrica de dólares» tiene margen para crecer. Si las condiciones acompañan, el objetivo de máxima para este 2026 no es solo empatar la actividad reciente, sino establecer un nuevo piso de productividad y rendimiento para los cultivos clave. 

Según reportó Bloomberg, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta que la campaña 2025/26 alcanzará las 110 millones de toneladas en granos y subproductos, superando la marca actual y consolidando al sector como el gran ‘aportante de divisas genuinas’ que necesita el país. Por su parte, los reportes de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) confirman que la baja de retenciones fue clave para acelerar la comercialización y lograr el salto exportador del último año.

La base del despegue: los 52.000 millones 


El optimismo para lo que viene se apoya en una base sólida: los números finales del 2025. Según los datos oficiales, el complejo agroindustrial cerró un año histórico generando ingresos por 52.337 millones de dólares, lo que representó un crecimiento del 9% en valor respecto al ciclo anterior. 

Este récord de volumen fue traccionado principalmente por la recuperación del complejo soja y el maíz. Estos cultivos permitieron que la logística y la industria de molienda trabajaran a buen ritmo, dejando la vara alta —pero superable— para la campaña que se inicia. 

El dato cobra mayor relevancia al analizar la relación entre precio y cantidad. El récord de facturación se logró gracias a una explosión de volumen físico —las toneladas exportadas crecieron significativamente— que permitió compensar la caída de los precios internacionales de los commodities. Esta dinámica demostró la capacidad de resiliencia del sector: aun con cotizaciones a la baja en Chicago, el campo argentino respondió con más producción para sostener la balanza comercial.

El trigo y la caja inmediata 


Como primer test de este 2026, el cierre de la campaña de trigo ya trajo el primer alivio a las reservas del Banco Central. La cosecha finalizó con un rinde promedio nacional histórico de 35,1 quintales por hectárea, alcanzando una producción total de 18,8 millones de toneladas, un salto del 24% interanual. 

Este volumen tiene una traducción directa en la caja de ahora: se esperan exportaciones por US$3.700 millones. De ese total, unas 12,4 millones de toneladas tienen destino de ultramar, garantizando el «puente» de dólares necesario hasta la llegada de la cosecha gruesa a partir de abril. 

Cosecha de trigo en el Valle Medio del río Negro. Foto: gentileza.

El éxito de la campaña fina no fue uniforme, pero sí contundente en las zonas claves. La recuperación hídrica permitió que la llamada Zona Núcleo volviera a expresar su potencial, pero fue el sudeste de la provincia de Buenos Aires el que terminó de empujar el promedio nacional hacia arriba. Los monitoreos finales confirmaron una calidad de grano y un peso hectolítrico que mejoran la posición negociadora de los exportadores de cara a los envíos comprometidos para Brasil y el sudeste asiático.

Con información oficial y de Bloomberg.


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