El economista de un importante banco internacional asegura: “No hay motivos para pensar en un dólar acelerando en 2026”

ENTREVISTA │ José Aristi, Head Portfolio Manager ICBC Investments visitó Neuquén y brindó su perspectiva respecto a la coyuntura. Valoró el sendero fiscal, aunque señaló que "falta tiempo" para que la inflación converja a los estándares internacionales.

Por Diego Penizzotto

La economía argentina sigue arrojando señales complejas. A la tranquilidad del tipo de cambio y el orden fiscal, se contraponen tasas de interés reales negativas a la hora de invertir, y altos spread al momento de tomar crédito, con buena parte de la economía real estancada y salarios reales a la baja.


Allí se enfocó la jornada “Mercado y alternativas de inversión” realizada esta semana en la ciudad de Neuquén. Organizado por ICBC y con nutrida presencia empresaria local, el evento contó con la disertación de Darío Zabuski, Head Sales & Marketing Wealth Managern de la entidad bancaria, y José Aristi, Head Portfolio Manager ICBC Investments. En diálogo mano a mano con RÍO NEGRO, Aristi repasó las principales luces que arroja el tablero de la macro.

PREGUNTA: El tipo de cambio se ha mantenido estable en 2026, no obstante ¿Existe cierta expectativa de corrección cambiaria para lo que resta del año?
RESPUESTA:
Existe. En Argentina siempre hay cierta expectativa de devaluación, que no se viene cumpliendo en los últimos años. En el mercado hay un cálculo respecto de cuándo termina la cosecha, y que va a pasar después de mitad de año sobre todo. Pero lo que nosotros vemos es que no hay una emisión excesiva de pesos. Entonces uno no debería esperar un gran movimiento de tipo de cambio. Creemos que se va a mantener más o menos estable en términos reales. Es decir, el dólar va a acompañar la dinámica de la inflación.

P: Los encajes están al 46%. Si esos pesos se volcaran al mercado ¿irían al dólar?
R:
No necesariamente, porque estamos viendo que también hay demanda de un montón de instrumentos en pesos en el mercado. Por supuesto, algunos de los pesos podrían ir al dólar.
Pero también hay oferta de dólares con una cosecha que este año será récord y por el crecimiento de las exportaciones de energía, de lo que hablábamos antes. Y siempre el principal factor de devaluación, o de depreciación del peso, en realidad, es la emisión monetaria. Y eso es lo que hoy está en un nivel bajo o controlado. Más allá de los stocks que están dando vuelta a la economía, no hay hacia adelante un flujo esperado excesivo de pesos. Porque hay equilibrio fiscal, básicamente. Históricamente, en Argentina, el gran emisor de pesos fue el déficit fiscal.

P: ¿Es correcto decir que ‘el que apuesta al dólar pierde’?
R:
Bueno, esa es una frase muy característica de la Argentina. Está en la memoria colectiva. Lo real es que el que apostó al dólar los últimos 3 o 4 años, perdió en pesos, respecto a la inflación, en poder adquisitivo, eso está claro. Nosotros decimos que el dólar es un instrumento más de inversión que uno debiera tener en la cartera. A veces conviene, a veces no conviene. En este momento nosotros no estamos viendo una necesidad de dolarizar carteras. Pero la frase dicha de esa forma es fuerte, y yo no la suscribiría. Sería lo mismo que decir ‘el que apuesta a la bolsa gana siempre’, y eso no es cierto.

«Decir ‘el que apuesta al dólar pierde’ sería lo mismo que decir ‘el que apuesta a la bolsa gana siempre’, y eso no es cierto».

P: La tasa de interés real es negativa para las colocaciones en pesos, pero ¿Qué hay del lado del crédito que sigue siendo caro?
R:
Efectivamente hay un spread alto entre las tasas pasivas y activas. Pero lo que ha sucedido es que ha aumentado bastante la mora, algo que es de público conocimiento, tanto en bancos como en fintech, eso aumenta el spread. Sin embargo con esta baja de tasas, debiéramos ver una normalización de la mora, que según estiman los bancos, en el primer trimestre de 2026 tocó un techo. O sea que el spread entre tasas activas y pasivas tendría que bajar, y reactivar de nuevo el crédito, que es lo que se había reactivado el año pasado, antes de la suba fuerte de tasas que hubo hacia fin de año.

P: ¿La baja en la mora viene junto a una mejora en los ingresos?
R:
Es difícil predecir ingresos, eso depende de cada sector. De la economía donde esté empleado quien sea el tomador de crédito. Pero ya el hecho de que baje la tasa, y que muchos de esos créditos en mora se refinancien, libera ingresos al individuo que está enfrentando esa deuda. Y eso empieza a ser de alguna manera un círculo virtuoso, que permite volver a consumir y a dinamizar la actividad.

P: ¿Qué falta para que la inflación converja a los valores internacionales?
R:
Falta tiempo. Los procesos de ajuste son rápidos, obviamente, para bajar la inflación de niveles muy elevados a estos niveles. Y después hace falta tiempo para ir convergiendo a niveles bajos, o más bajos. Hay un componente inercial en las economías que venían muy inflacionarias, sobre todo nos pasa a todos con los servicios. Uno ve que los precios se ajustan mirando para atrás. Eso pone piso a la inflación. Pero lo principal es tener la ecuación monetaria acomodada. Sin una excesiva emisión de pesos, con el tiempo se tiende a una inflación a la baja. Pero son procesos que, en la experiencia internacional, tardan algunos años.

P: ¿La ecuación monetaria es el único driver de los precios?
R:
Hay toda una discusión al respecto y se afirma que la inflación es multicausal. Puede que sea multicausal, pero el 95% depende de la ecuación monetaria y hay un 5% que puede ser por ejemplo impacto los precios por la suba de la cotización del petróleo a raíz de la guerra. Es decir, una cuestión que haga que en un corto plazo existe impacto en precios, pero eso no tiene ninguna significación en el futuro si lo fiscal se mantiene ordenado y lo monetario funciona acorde.

P: ¿El mercado aún no se convence de que el rumbo es certero a largo plazo?
R:
Todavía hay que ver cuál es la oferta electoral que tenemos para 2027, ni siquiera sabemos. Pero está claro que el mercado, sobre todo el mercado cambiario y los inversores en el exterior, tienen cierta incertidumbre a partir del 2027. Porque sea quien sea que fuera electo, lo que a Argentina le ha faltado históricamente es que la política fiscal siga un camino consistente. Que quien venga, no importa quién, mantenga más o menos las cuentas en orden. Por eso se ve que entre el 2027 y 2028 hay un salto importante en la tasa de interés. Un bono que vence en el 2028, o más allá del 2028, se pricea distinto a un bono que vence antes de 2027.

«El mercado cambiario y los inversores en el exterior, tienen cierta incertidumbre a partir del 2027. Un bono que vence en el 2028, o más allá del 2028, se pricea distinto a un bono que vence antes de 2027».

P: En los últimos días se aceleraron los Credit Default Swaps (CDS) para 2027 ¿El mercado le asigna cierta probabilidad a un default?
R:
Uno ve tasas que están más o menos en torno al 10%, eso no es de ninguna manera una tasa de default. Es un riesgo adicional, porque el mercado asigna probabilidades, digamos. Es parte de la cartera. Es como si yo contrato un seguro contra incendio para mi casa y me preguntaras si pienso que mi casa se va a incendiar en los próximos 15 días. Alguien puede estar queriendo cubrir ese riesgo con parte de su cartera para 2027. Pero eso no es una señal de certeza sobre esa contingencia.

P: ¿Por qué cree que pese a la Ley de Inocencia Fiscal los dólares en lugar de salir del colchón, entran al colchón?
R:
Bueno, yo creo que eso es muy cultural. Los argentinos hemos sufrido maltrato monetario muchas décadas, muchos años. Los cambios de moneda, los ceros que le sacamos a la moneda, los episodios de hiperinflación. Y eso hace que haya un reflejo del dólar como seguridad y como refugio de valor. Para desmontar eso en la cabeza de los inversores hace falta tiempo también. Mucho tiempo de estabilidad, mucho tiempo de ver que la nominalidad no varía mucho. En Brasil, hace 20 años el dólar valía 4 reales y ahora vale 5 y pico. No es que se multiplicó por 100.

P: No obstante tenemos inflación en dólares, es decir que los dólares del colchón también se están depreciando…
R:
Exactamente. La inflación en Estados Unidos es 3,2% y se proyecta un 4% para todo el año. Y a nivel interno la dinámica de los últimos tres años ha significado que quien se mantuvo dolarizado perdió el 50% del poder adquisitivo de sus tenencias en dólares. Se siente ‘seguro’ porque está en dólares y tiene la misma cantidad de dólares, pero puede comprar la mitad de bienes y servicios que a fines de 2023.

P: ¿Es un riesgo sostener una economía que viaja a diferentes velocidades?´
R:
El agregado de la economía crece, pero hay un problema de distribución ahí que en algún momento va a tener que solucionarse. Todo lo que es extractivo, minería, agro y energía, está creciendo a tasas muy fuertes mientras que el consumo masivo, industria, servicios, y construcción en particular, caen. La población no tolera esa situación durante un tiempo muy extenso porque, la mayor cantidad de votantes en Argentina no está en el área del petróleo o el agro, que por definición son industrias más capital intensivas. Pero la economía argentina se formó y sigue basada en 10 millones de personas que es la que está enfrentando dificultades. Entonces, lo que está bien en el agregado es, es alerta respecto a la sostenibilidad del modelo.

Perfil


Jose María Aristi tiene 53 años, es Licenciado en Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA), y Máster en Finanzas (UCEMA).
Ingreso al banco ICBC en el año 1998 con el programa de jóvenes profesionales. Dentro de la entidad se desempeñó en 1784, la administradora de Fondo Comunes de Inversión (FCI), y tuvo un paso por la Mesa de Dinero del banco.
Desde hace 20 años regresó al área de FCI la cual se transformó en Alpha Investments, hace 5 años se desempeña en la actualidad como Head de Portfolio Management.


La economía argentina sigue arrojando señales complejas. A la tranquilidad del tipo de cambio y el orden fiscal, se contraponen tasas de interés reales negativas a la hora de invertir, y altos spread al momento de tomar crédito, con buena parte de la economía real estancada y salarios reales a la baja.

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