La inversión sigue siendo una luz roja en el tablero de la macro de Javier Milei

Pese a la apertura, la desregulación, y al boom exportador de energía y minería, la inversión no despega y se ubica en el nivel mínimo de las últimas dos décadas. La distancia entre anuncios de inversión y formación de capital, y la mirada de los especialistas.

Rezagada. La inversión en capital fijo (Indec) no termina de despegar.

El Gobierno nacional suele publicitar, con bombos y platillos, cada inversión que se anuncia en el país. Sin embargo, los datos están lejos de acompañar la sensación que las recurrentes publicaciones parecen querer dar: la tasa de inversión en el primer semestre de 2026 se ubicó en el nivel más bajo en dos décadas.


Paralelamente, la economía del país está a punto de entrar en recesión técnica, con caídas en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la industria y la construcción.


Un informe de la consultora Sistémica publicado este mes, elaborado en base a datos oficiales, reveló que la tasa de inversión en el primer semestre de 2026 se ubicó en 14,7% del PBI.

Exceptuando la pandemia, la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo) en la primera mitad de2026, es la más baja de las últimas dos décadas.


Este nivel es comparable con los mínimos históricos registrados en los años 2009 (es decir, tras la crisis financiera mundial provocada tras el estallido de la burbuja de las hipotecas subprime, cuando fue del 14,3%) y 2020 (durante la pandemia de COVID-19, también del 14,3%).


Por otro lado, un informe del Banco Provincia afirmó que la inversión es el componente de la demanda interna que más cayó desde que asumió Javier Milei. Citando al INDEC, el documento afirma que la Formación Bruta de Capital Fijo – es decir, la inversión – cerró el primer trimestre del 2026 11% por debajo del promedio de 2023.


Asimismo, reza ese documento, en 2024 y 2025, la inversión en nuestro país arrojó los peores resultados de Latinoamérica: cayó casi 4% en el acumulado de dos años, mientras que el promedio de los demás países se acercó al 7%. Las causas de esta caída, según diversos analistas, se encuentran en el corazón del programa económico del Gobierno libertario.

Detrás de los números


Para Federico Poli, economista y fundador de Sistémica, “no se ven negocios en Argentina, más allá de algunos sectores con ventajas comparativas” como la agricultura y “la economía exportadora de lo que teníamos bajo tierra” (es decir, petróleo, gas y minería). Según Poli dijo a RÍO NEGRO, en la mayoría de los sectores, “no hay expectativa de rentabilidad futura”.


El análisis de Sistémica da varios motivos para la notable caída de la inversión: en primer lugar, la retracción de la inversión pública, una consecuencia directa de la reducción del gasto público y la menor ejecución de obras públicas, lo cual “condiciona la demanda de insumos y afecta a las actividades proveedoras del sector”.


Asimismo, la apertura comercial ya no solo afecta los niveles de producción, sino también las decisiones de inversión. Por ejemplo, dice Poli, que empresas se achiquen o fabricantes se conviertan en importadores puede parecer “una decisión racional para cada empresa en particular”.

«Que un fabricante se conviertan en importador puede parecer una decisión racional para cada empresa en particular. Pero la generalización de estas situaciones profundiza la desarticulación del entramado industrial y destruye capital”.

Federico Poli, economista (Sistémica)

Pero la generalización de estas situaciones “profundiza la desarticulación del entramado industrial” y destruye capital. Además, el atraso cambiario, afirma Poli, impone condiciones macroeconómicas complejas que dificultan la inversión. “El tipo de cambio está prácticamente fijo y la inflación es cercana al 30%”, agregó.


Principalmente, según el economista, el mercado “está achicado” tanto por la recesión y por la aparición de importaciones. “La competencia importada también juega poniendo un techo y sacándole mercado a las empresas locales”, dijo, y agregó que las actuales tasas de interés – que llamó “prohibitivas” – hacen difícil compatibilizar la rentabilidad industrial con la del sector transable.

Excepciones y futuro


El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), aprobado a fines de junio de 2024, ofrece una serie de beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros a inversiones de más de 250 millones de dólares.


Sin embargo, al 4 de octubre de 2026, la enorme mayoría de los proyectos aprobados (por un total de US$67.736 millones) pertenecen a la industria extractiva. De los 23 RIGI aprobados, solo uno pertenece a la industria automotriz.

«La paradoja argentina: Tenemos gobiernos populistas que en nombre del pueblo empeoran las condiciones de ingreso de la gente y gobiernos liberales que destruyen la inversión».

Federico Poli, economista (Sistémica)


Para Poli, el Gobierno no aprovecha el RIGI para desarrollar proveedores locales, “a pesar de existir un tejido productivo activo diversificado en la Argentina como, en el continente, solo tienen Brasil y México”. “Esta tasa de inversión se da a pesar del RIGI, de Vaca Muerta y de la minería. Si no existieran, ni te cuento dónde tendríamos que ir a buscar la tasa de inversión”, agregó.


Según el informe del Banco Provincia, la inversión podría impulsarse con un “aumento de las ventas esperadas”, aunque la pérdida de poder adquisitivo impacta sobre el consumo y complica “la recuperación de las ventas esperadas”.

Dato

19,4%
La Formación Bruta de Capital Fijo en el primer semestre de 2026, a precios constantes y como porcentaje del PBI.


Ordenar la macro, sentencia el informe, también es “crear condiciones para que crezca la inversión”. “La volatilidad de las tasas de interés desincentiva los gastos de mediano plazo de las empresas, ya que es más difícil saber si un proyecto será rentable pasados algunos meses”, agrega el documento, y concluye que si la dinámica de inversión de 2024-2026 no se revierte, “nuestra tasa de crecimiento seguirá por debajo de países similares”.


Para Poli, Milei desaprovechó la oportunidad de “resetear” el modelo económico luego de su victoria en las legislativas.
Un reseteo, según el economista, significaría “salir del atraso cambiario y dejar que el tipo de cambio descubra su valor”, además de abandonar la actual “política monetaria hipercontrativa”.


Consultado sobre si consideraba una contradicción que un gobierno aperturista, desregulador y promercado tuviera el nivel de inversión más bajo en dos décadas, Poli dijo que se trata de una “paradoja argentina”.
“Tenemos gobiernos populistas que en nombre del pueblo empeoran las condiciones de ingreso de la gente y gobiernos liberales que destruyen la inversión”, concluyó.