Las tres jóvenes científicas argentinas que pueden lograr una revolución tecnológica de escala global
Son argentinas, son científicas, y sus proyectos pueden generar transformación tecnológica de escala global. El desafío de romper las barreras de género y al mismo tiempo alcanzar la escala adecuada de negocio en un contexto híper competitivo.
En un encuentro en la Plaza de la Innovación en la ciudad de Buenos Aires, tres jóvenes fundadoras presentaron proyectos que apuntan a ser revolucionarios.
Los une una característica: los tres operan en sectores altamente regulados, con ciclos largos, y apuestan a cambiar industrias desde adentro.
Los tres pueden significar un avance relevante en materia científico-tecnológica de alcance global, y con capacidad para generar cambios notables y disruptivos en diferentes ámbitos.
EYWA: psilocibina de laboratorio para tratar la salud mental
Victoria Costa Paz, CEO y fundadora de EYWA, parte de un dato contundente: el 75% de los pacientes con depresión no responde al tratamiento convencional o recae. EYWA, afirma, quiere utilizar psilocibina — un compuesto psicoactivo natural presente en hongos alucinógenos — para tratar problemas de salud mental. La sustancia está siendo objeto de estudios recientes, algunos de ellos prometedores.
Por ejemplo, un ensayo de fase II publicado en 2022 en el New England Journal of Medicine encontró que una dosis única de 25 mg fue efectiva en participantes que padecían depresión resistente al tratamiento.
Costa Paz explica que el objetivo de EYWA es manufacturar la sustancia a escala.
El primer mercado de EIWA son clínicas australianas que tratan la depresión resistente y los cuidados paliativos con psilocibina, donde su utilización ya está legalizada.
Para ello, enseña “a microorganismos que crecen a escala, como pueden ser bacterias u hongos, a producir psilocibina” en biorreactores industriales.Según explica, “luego se extrae, se purifica y queda un polvo, del que hacemos una dosis de 25 mg de psilocibina pura: el estándar que hoy se está utilizando para depresión resistente”.
La tecnología de EYWA apunta a hacer el tratamiento 60% más barato que con los métodos tradicionales de extracción. La empresa lleva levantados 4,5 millones de dólares, con el inversor de capitales de riesgo norteamericano Tim Draper entre quienes apostaron al proyecto. Su primer mercado son clínicas australianas que tratan la depresión resistente y los cuidados paliativos con psilocibina, donde su utilización ya está legalizada.
Nunatak: microorganismos extremófilos para una agricultura más sustentable
Julia Mensa, cofundadora de Nunatak, busca respuestas en los lugares más inhóspitos del planeta como la Antártida, el canal de Beagle. Allí estudia el microbioma de plantas que sobreviven en condiciones límite y, con herramientas de bioinformática y biotecnología, selecciona los microorganismos más prometedores para desarrollar insumos agrícolas.
“Menos del 1% de los microorganismos del suelo del mundo está estudiado por la ciencia. Entendemos muy poco de lo que pasa en nuestro planeta y por eso necesitamos desarrollar más ciencia para resolver mejor los problemas”, cuenta Mensa.
El producto se aplica a semillas o a la hoja y ayuda al productor a aumentar su rendimiento de forma sustentable, como complemento de los fertilizantes convencionales.
El producto se aplica a semillas o a la hoja y ayuda al productor a aumentar su rendimiento de forma sustentable, como complemento de los fertilizantes convencionales. “Nosotros no tenemos la ilusión de reemplazar todos los productos químicos. Nuestros clientes son empresas que quieren mejorar lo que ya tienen de manera sostenible, algo que hoy no pueden hacer solos”, afirma Mensa.
Su primer producto, orientado a trigo y cebada, está en proceso de aprobación de SENASA. Ya trabajan con empresas de alimentos e industria de fertilizantes en Argentina y este año realizarán ensayos de campo en México. Tienen inversores de Italia y España interesados en la transición hacia una matriz alimentaria más sostenible.
Una plataforma de datos de salud latinoamericana
Keila Barral Masri, CEO y fundadora de Cromodata, comparte el escenario con Harry, su perro guía y “Chief Firuláis Officer” de la empresa. Barral Masri trabaja en un problema estructural: América Latina carece de datos de salud propios y estandarizados.
“Nuestros competidores son de otros lugares del mundo, con datos de otros pacientes, con otras genéticas. Hoy somos el principal proveedor de datos de salud de Latinoamérica para el mundo”, relata.
Cromodata logró una primera ronda de capital de riesgo por US$ 1,2 millones y espera reunir otros US$ 4 millones.
Para anticiparse a la regulación, que aún es incipiente en la región, desarrollaron una plataforma de consentimiento informado digital que los centros médicos usan gratuitamente para obtener permiso explícito de los pacientes antes de ceder sus datos a la ciencia.
La empresa levantó una primera ronda de 1,2 millones de dólares y cerró una segunda de 4 millones en enero, lo que le permite expandirse por América Latina.
Mujeres y startups
Las tres fundadoras forman parte de las comunidades EmprendedorasLAC y WeInvest, iniciativas que desde 2012 y 2019, respectivamente, buscan cerrar la brecha de representación y financiamiento de mujeres en el ecosistema emprendedor e inversor de Latinoamérica.
Las presentó Marta Cruz, cofundadora y managing partner de NXTP Ventures, uno de los fondos de inversión en tecnología pioneros de la industria del capital emprendedor en América Latina.
Los inversores ponen el foco el proyectos liderados por varones: el capital de riesgo orientado a proyectos liderados por mujeres no llega al 2%.
“Después de haber invertido en más de 30 o 40 compañías, me di cuenta de que no me llegaban empresas lideradas por mujeres. La típica foto donde eran todos hombres y una sola mujer. Dije: ‘algo tenemos que hacer’”, contó. Afirma que el de las startups es un ambiente muy masculinizado y que los varones tienen tratamiento preferencial.
“Los inversores a los varones les hacían preguntas de promoción. A las mujeres, preguntas de prevención. A ellos: ‘¿En cuánto tiempo regionalizás?’ A ellas: ‘Si no levantás la ronda, ¿cómo vas a subsistir?’”, ejemplifica.
Dato
- 62%
- La porción de los fondos orientados a startups en la región que no tienen mujeres en posiciones de decisión.
Por eso, junto a Susana García Robles, fundó en 2019 WeInvest, una comunidad de mujeres inversoras con foco en Latinoamérica que hoy reúne a más de 400 integrantes que entre todas han invertido en más de 2.000 startups.
Los números que manejan son contundentes: el 62% de los fondos de la región no tiene mujeres en posiciones de decisión, solo el 6,5% tiene al menos una socia mujer, y el capital de riesgo que llega a proyectos liderados por mujeres no supera el 2%.
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