Pese al RIGI, la inversión anotó su cuarta caída al hilo: la advertencia del mercado por el freno en la obra pública
El Indec confirmó un crecimiento asimétrico de la actividad durante el arranque de 2026, sostenido exclusivamente por el salto en las exportaciones y el repunte del consumo privado. En contrapartida, la Formación Bruta de Capital Fijo se desplomó un 11,6% interanual. Las consultoras advierten que la falta de nuevos proyectos y la parálisis estatal condicionan el desarrollo a mediano plazo.
Foto: Gentileza.
Durante el primer trimestre de 2026, la economía argentina exhibió una recuperación con bases marcadamente desiguales. Según los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), si bien el Producto Bruto Interno (PBI) reflejó un crecimiento interanual, la dinámica dejó a la vista un problema estructural alarmante: la inversión experimentó su cuarta caída trimestral consecutiva, a pesar de las herramientas fiscales implementadas por el Gobierno y la entrada en vigencia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El documento oficial destaca que la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), el indicador que mide el nivel de inversión en obras de infraestructura y bienes de capital, registró un duro desplome del 11,6% en comparación con el mismo período de 2025 y retrocedió un 1,7% frente a los últimos tres meses del año anterior.
Dentro de este segmento, los retrocesos más pronunciados correspondieron a la inversión en equipos durables de producción, maquinaria nacional y, fundamentalmente, la construcción.
En la vereda opuesta, el impulso que sostuvo el nivel general de actividad provino de manera exclusiva de dos variables. Por un lado, las exportaciones saltaron un 9,8% interanual. Por el otro, el consumo privado en los hogares anotó un incremento del 2,7%.
El resto de los componentes de la demanda agregada operaron a la baja, con un consumo estatal que se contrajo un 0,9% y unas importaciones que se redujeron en un 7,5%.
La mirada del mercado sobre la caída de la inversión
Frente a este escenario de bases asimétricas, diversos informes técnicos del sector privado coincidieron en que el rebote de la actividad corre el riesgo de quedar restringido a factores coyunturales.
El informe de la consultora Misión Productiva precisa que la caída de la inversión «representa una preocupación central para la sustentabilidad del crecimiento económico en el mediano plazo”. En la misma línea, subrayan que “a pesar de la implementación del RIGI y de los anuncios oficiales para impulsar nuevos proyectos, la FBCF no logra revertir la tendencia descendente”.
Para los especialistas de esta firma, la seguidilla de caídas “limita el potencial de crecimiento futuro y condiciona la mejora de la productividad”. A modo de balance sobre las medidas oficiales, el documento advierte que “la apuesta oficial por el RIGI todavía no logra traducirse en una recomposición sostenida de la formación de capital”.
Por su parte, el análisis elaborado por la consultora LCG sostiene que “la dinámica de la inversión continúa siendo el principal punto débil de la recuperación actual”.
Según evalúan los expertos, “la caída de la inversión responde tanto a la falta de nuevos proyectos privados como al freno en la obra pública, mientras los incentivos fiscales previstos por el régimen vigente aún no impactan en la estadística real”.
Desmenuzando los números del INDEC, desde LCG destacan que “la inversión en construcción y maquinaria nacional reflejó los descensos más pronunciados dentro de la FBCF”.
Finalmente, el diagnóstico advierte que “los datos muestran que el ciclo de expansión actual es frágil y depende de factores exógenos como el precio internacional de las materias primas exportadas”.
Durante el primer trimestre de 2026, la economía argentina exhibió una recuperación con bases marcadamente desiguales. Según los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), si bien el Producto Bruto Interno (PBI) reflejó un crecimiento interanual, la dinámica dejó a la vista un problema estructural alarmante: la inversión experimentó su cuarta caída trimestral consecutiva, a pesar de las herramientas fiscales implementadas por el Gobierno y la entrada en vigencia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
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