Educación sexual y aborto
La educación sexual que he recibido en la escuela secundaria se limitó a un simple tallercito, de menos de una hora de duración, en el que nos presentaron un preservativo, nos dijeron como se usaba, nos dijeron que lo usáramos siempre y nos regalaron algunos. Actualmente soy docente y he presenciado charlas, destinadas a estudiantes del nivel medio, impulsadas por la nueva Ley de Educación Sexual Integral, y he notado que poco ha cambiado respecto a mi época de estudiante. Se abarcan más temas, pero el nivel de superficialidad con el que se los trata y la información incompleta que se les brinda a nuestros jóvenes, atenta contra una educación sexual de calidad.La discusión sobre la legalización del aborto es una consecuencia directa de esta frágil educación sexual. Se pone el foco de la discusión, en si debemos preservar la vida del niño o de la mujer, como si tuviéramos que elegir quién vive y quién muere. Esta disyuntiva, no sólo no nos conduce a ningún lado, sino que además, nos divide como sociedad. Se analizan las consecuencias y no las causas. Si usted tiene una planta y la corta a ras del piso, ésta volverá a crecer, porque su raíz sigue estando allí. ¡Y hasta es probable que crezca más fuerte que antes! El hecho de que el Congreso Nacional apruebe una ley que despenalice el aborto, no es más que un parche, porque no evitará que nuestros jóvenes sigan experimentando embarazos no deseados y tampoco evitará que nuestras mujeres sigan sufriendo violaciones.Para una discusión madura, debemos distinguir, que la causa del problema no es el niño desarrollándose en un vientre. El problema son los embarazos no deseados y los embarazos fruto de las violaciones ¿Y cuáles son sus causas sino la falta de educación, seguridad y justicia?En el caso de la educación sexual, las enfermedades que se pueden contraer vía sexual casi no son tratadas, y los embarazos juveniles tampoco. El preservativo, como todo producto fabricado posee una probabilidad de falla o defecto, ¿cuál es? ¿Por qué no se lo decimos a nuestros jóvenes? Así, el adolescente termina creyendo que el uso de profilácticos y anticonceptivos son métodos 100% efectivos. Por otro lado, ¿Qué implicancias sociales conlleva ser padre? ¿Cuál es su carga psicológica? ¿Qué responsabilidades se asumen ante la Ley? ¿Cuál es el costo económico en pañales, gastos médicos, ropa, etc.? Toda esa información debiera estar a disposición de los jóvenes para que puedan decidir sobre el acto sexual.El problema de la escasa educación va más allá de una mala calificación en las Evaluaciones Internacionales Pisa, el problema es que produce jóvenes indefensos ante las vicisitudes de la vida. Necesitamos poner el foco de la discusión, en si el 6% del presupuesto nacional es el valor que le tenemos que dar a la educación. Las condiciones edilicias de nuestras escuelas, los miserables salarios docentes, la falta de libros y acceso a internet, contribuyen al problema de los embarazos no deseados y de otros, como la siniestralidad vial y las enfermedades producto de una mala nutrición.En el caso de los embarazos fruto de violaciones, la seguridad y la justicia también deben responder, responder preguntas como: ¿por qué los violadores andan sueltos? ¿Por qué salen tan pronto de las cárceles? ¿Por qué reinciden cuando salen? Y quiero ir más allá todavía: ¿Qué es lo que hace que un niño o un joven, el día de mañana, se transforme en un violador? ¿Qué cosas lo conducen a no poder canalizar sus deseos naturales en forma apropiada, conquistando, amando y consintiendo con la otra persona? ¿Qué lo ha llevado a utilizar la violencia y el sometimiento como medio de satisfacción? El Gobierno podría instruir a trabajadores del CONICET a investigar y encontrar respuestas en este sentido, y así diagramar políticas destinadas a erradicar la violencia contra la mujer. En lugar de esto, estamos queriendo reducir el plantel de investigadores. Parece que es más barato aprobar una ley y repartir preservativos, que aumentar las partidas en educación, seguridad y justicia.Estamos en el siglo XXI, deberíamos ser una sociedad de avanzada. El debate sobre la promulgación o no de una ley que despenalice el aborto, es equivalente a decidir, si matamos al niño o a la mujer. Eso es de la prehistoria. ¡Es arcaico!
Ivan Ariel Espindola
DNI 31.086.360
La educación sexual que he recibido en la escuela secundaria se limitó a un simple tallercito, de menos de una hora de duración, en el que nos presentaron un preservativo, nos dijeron como se usaba, nos dijeron que lo usáramos siempre y nos regalaron algunos. Actualmente soy docente y he presenciado charlas, destinadas a estudiantes del nivel medio, impulsadas por la nueva Ley de Educación Sexual Integral, y he notado que poco ha cambiado respecto a mi época de estudiante. Se abarcan más temas, pero el nivel de superficialidad con el que se los trata y la información incompleta que se les brinda a nuestros jóvenes, atenta contra una educación sexual de calidad.La discusión sobre la legalización del aborto es una consecuencia directa de esta frágil educación sexual. Se pone el foco de la discusión, en si debemos preservar la vida del niño o de la mujer, como si tuviéramos que elegir quién vive y quién muere. Esta disyuntiva, no sólo no nos conduce a ningún lado, sino que además, nos divide como sociedad. Se analizan las consecuencias y no las causas. Si usted tiene una planta y la corta a ras del piso, ésta volverá a crecer, porque su raíz sigue estando allí. ¡Y hasta es probable que crezca más fuerte que antes! El hecho de que el Congreso Nacional apruebe una ley que despenalice el aborto, no es más que un parche, porque no evitará que nuestros jóvenes sigan experimentando embarazos no deseados y tampoco evitará que nuestras mujeres sigan sufriendo violaciones.Para una discusión madura, debemos distinguir, que la causa del problema no es el niño desarrollándose en un vientre. El problema son los embarazos no deseados y los embarazos fruto de las violaciones ¿Y cuáles son sus causas sino la falta de educación, seguridad y justicia?En el caso de la educación sexual, las enfermedades que se pueden contraer vía sexual casi no son tratadas, y los embarazos juveniles tampoco. El preservativo, como todo producto fabricado posee una probabilidad de falla o defecto, ¿cuál es? ¿Por qué no se lo decimos a nuestros jóvenes? Así, el adolescente termina creyendo que el uso de profilácticos y anticonceptivos son métodos 100% efectivos. Por otro lado, ¿Qué implicancias sociales conlleva ser padre? ¿Cuál es su carga psicológica? ¿Qué responsabilidades se asumen ante la Ley? ¿Cuál es el costo económico en pañales, gastos médicos, ropa, etc.? Toda esa información debiera estar a disposición de los jóvenes para que puedan decidir sobre el acto sexual.El problema de la escasa educación va más allá de una mala calificación en las Evaluaciones Internacionales Pisa, el problema es que produce jóvenes indefensos ante las vicisitudes de la vida. Necesitamos poner el foco de la discusión, en si el 6% del presupuesto nacional es el valor que le tenemos que dar a la educación. Las condiciones edilicias de nuestras escuelas, los miserables salarios docentes, la falta de libros y acceso a internet, contribuyen al problema de los embarazos no deseados y de otros, como la siniestralidad vial y las enfermedades producto de una mala nutrición.En el caso de los embarazos fruto de violaciones, la seguridad y la justicia también deben responder, responder preguntas como: ¿por qué los violadores andan sueltos? ¿Por qué salen tan pronto de las cárceles? ¿Por qué reinciden cuando salen? Y quiero ir más allá todavía: ¿Qué es lo que hace que un niño o un joven, el día de mañana, se transforme en un violador? ¿Qué cosas lo conducen a no poder canalizar sus deseos naturales en forma apropiada, conquistando, amando y consintiendo con la otra persona? ¿Qué lo ha llevado a utilizar la violencia y el sometimiento como medio de satisfacción? El Gobierno podría instruir a trabajadores del CONICET a investigar y encontrar respuestas en este sentido, y así diagramar políticas destinadas a erradicar la violencia contra la mujer. En lugar de esto, estamos queriendo reducir el plantel de investigadores. Parece que es más barato aprobar una ley y repartir preservativos, que aumentar las partidas en educación, seguridad y justicia.Estamos en el siglo XXI, deberíamos ser una sociedad de avanzada. El debate sobre la promulgación o no de una ley que despenalice el aborto, es equivalente a decidir, si matamos al niño o a la mujer. Eso es de la prehistoria. ¡Es arcaico!
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