EE. UU. exige un gobierno democrático

El mundo árabe reaccionó con distintos posicionamientos

Redacción

Por Redacción

AP

Las reacciones de algunos países al derrocamiento militar del presidente egipcio Mohamed Morsi ofrecen una visión reveladora de su propia política nacional. Aquí un vistazo al bando que apoyan algunos países clave: • Estados Unidos: Instó ayer a las autoridades egipcias a evitar la “detención arbitraria” del depuesto presidente Mohamed Morsi y de sus seguidores, dijo una fuente del gobierno. En conversaciones con las autoridades egipcias, miembros del equipo de seguridad nacional del presidente Barack Obama también hicieron énfasis en la importancia de un “regreso rápido y responsable” de un gobierno democráticamente electo en El Cairo, agregó la fuente, quien habló en condición de anonimato. • Turquía: El gobierno de raíces islámicas del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, que había formado una alianza con Morsi, se pronunció a favor del líder derrocado. Calificó al derrocamiento de “inaceptable” y pidió la liberación de Morsi de su arresto domiciliario. La propia Turquía se vio afectada el mes pasado por una ola de protestas contra el llamado autoritarismo de Erdogan y sus intentos de imponer sus ideas conservadores a la sociedad laica. • Siria: El asediado presidente sirio Bashar Assad celebró el derrocamiento como el fin del “islam político’’. Aunque encara una insurgencia en su país, se niega a renunciar, y calificó a la revuelta de una conspiración internacional llevada a cabo por extremistas islámicos y grupos fundamentalistas como la Hermandad Musulmana siria, una rama del grupo egipcio con el mismo nombre al que pertenece Morsi. • Irán: El gobierno se mostró decepcionado por la caída de Morsi; un prominente legislador dijo que el líder no logró reformar el poderoso Ejército egipcio y otras agencias de seguridad. Después la Revolución Islámica de Irán de 1979, el nuevo gobierno formó fuerzas militares y de seguridad leales a los clérigos y otros. El gobierno de Morsi puso fin a más de tres décadas de distanciamiento diplomático con Irán que se remonta a la revolución, cuando Egipto ofreció refugio al depuesto sha de Irán. • Túnez: Los islamistas que gobiernan Túnez, la cuna de la Primavera Árabe, condenaron el derrocamiento como un “golpe flagrante’’. El líder del partido Ennahda, Rachid Ghannouchi, expresó asombro y dijo que el derrocamiento socavó la democracia y alimentaría el radicalismo. (AP)


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