El 22% de las víctimas de violencia de género en Neuquén volvió a denunciar

Surge de analizar los casos de 2017 y 2018. Desde el organismo del Estado neuquino que hace las mediciones no lo relacionan con falta de respuesta a situaciones críticas.



Cada 25 de noviembre se conmemora el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres. Foto: Florencia Salto

Cada 25 de noviembre se conmemora el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres. Foto: Florencia Salto

En 2017 hubo 8.761 mujeres que fueron víctimas de violencia de género en la provincia de Neuquén. De ese total, 1.909 (el 22%) manifestaron haber vivido nuevas situaciones en 2018. Esta cifra plantea una serie de interrogantes, entre ellos, la oportunidad y calidad de la respuesta estatal.

Los datos corresponden al Observatorio de Violencia contra las Mujeres que fue creado por la ley 2887 en el 2013. El primer informe del organismo fue publicado recién en el 2016 y en aquel momento midió los meses de agosto a octubre. De allí en más comenzó a publicar con periodicidad. En su último documento divulgado hizo un análisis interanual -2017 y 2018- de las series estadísticas.

El observatorio procesa los registros administrativos de lo que denomina fuentes primarias: la policía, el ministerio de Salud, el de Desarrollo Social, el Centro de Atención a la Víctima del Delito, el ministerio de Gobierno, la secretaría de Trabajo y municipios. No está incorporada la cantidad de denuncias que se radican en el poder Judicial y que tienen un trámite diferente. Son contabilizadas las situaciones de mujeres desde los 15 años.

El análisis es descriptivo y no profundiza sobre las razones de la recurrencia. Para el equipo técnico del observatorio, integrado por Erika Pedersen e Iván Benzaquen, una posible explicación está relacionada con la dinámica de la violencia doméstica.

“Una de las primeras cuestiones importantes es que las mujeres vuelven una y otra vez a hacer las denuncias por una característica de la problemática, ligada al ciclo de la violencia. Entonces desde ahí podemos hacer algún tipo de inferencia. No meternos en la resolución, nosotros no estaríamos en condiciones de hablar de la resolución de estas situaciones”, aseguró Pedersen.

El femicidio es la manifestación extrema de la violencia machista en contextos de desigualdad.

Benzaquen dijo que no pueden afirmar que esos 1909 casos son situaciones que el sistema no ha podido solucionar. “Para eso habría que hacer un estudio muy específico sobre esos casos. A través de este informe lo que podemos es dar cuenta de las situaciones de violencia, y de la caracterización que tienen esas situaciones. Nosotros no evaluamos la gestión de los organismos. Contamos lo que está pasando”, agregó. Indicó que uno de los usos que se ha hecho de esta información, para el diseño de políticas, ha sido la implementación del dispositivo de atención a varones que ejercen violencia, en el ámbito del ministerio de Ciudadanía, que busca modificar conductas.

En 2018 hubo un promedio de 27 denuncias diarias en comisarías por las leyes 2785 y 2786. Creció levemente en comparación al año anterior cuando llegó a 25. “Es posible, es probable , que esto tenga que ver con que las mujeres conocen mejor sus derechos, conocen los lugares donde pueden denunciar y por eso se haya dado el incremento. Esto no significa que hubo más episodios de violencia o que hubo menos”, marcó Benzaquen.

En cuanto a la frecuencia de los hechos el documento indica que 1 de cada 10 mujeres neuquinas que van a denunciar asegura que es la primera vez que le ocurre, mientras que las 9 restantes han vivido situaciones con anterioridad. “La violencia al menos se arrastra durante cinco años o se mantienen los vínculos durante cinco años. Suponemos que es porque se puede resolver esa situación, pero también puede ser que no se denuncie porque no se le ha encontrado solución”, sostuvo Benzaquen.

Uno de los indicadores que se mantiene casi invariable en los informes del observatorio es la desigualdad económica: sólo la mitad de las mujeres violentadas de la provincia están ocupadas. “No tener autonomía retarda, condiciona, obstaculiza, cortar estas situaciones de violencia contra las mujeres”, planteó Pedersen.

242.872
mujeres de 14 años y más sufrieron violencia de género, entre los años 2013 y 2018, según la última publicación del Indec.
6,3%
fue el incremento en la cantidad de denuncias policiales en la provincia de Neuquén, por las leyes 2785 y 2786, entre 2017 y 2018

¿Cómo denunciar violencia familiar en el Poder Judicial?

  • La persona se dirige a cualquiera de las oficinas de violencia que hay en la provincia. Se inicia un proceso judicial y se ordenan medidas de protección urgentes.
  • Se realiza una entrevista psicológica y social con las personas involucradas en la sede de la oficina o en el domicilio.
  • Las partes tienen una audiencia por separado con el juez o la jueza para resolver sobre las medidas adoptadas.
  • Se hace un seguimiento y control de la situación.
  • Los lugares donde se puede denunciar son: en Chos Malal en 9 de Julio y Sarmiento, primer piso; en Neuquén capital en Leloir 881 segundo piso y en Fortín Confluencia 4250; en Zapala en Chaneton 665, en Cutral Co en Freyre y Misiones; en Junín de los Andes en Lamadrid y O’Higgins primer piso; en San Martín de los Andes en Juez del Valle 1042 primer piso; en Villa La Angostura en Bv Pascotto esquina Saihueque.

Opinión: Sin autonomía económica no hay "Ni Una Menos"

Del 2016 al 2018 hay datos que se mantienen constantes en los informes del Observatorio provincial. Las mujeres que deciden o pueden denunciar son en su mayoría jóvenes -tienen entre 20 y 39 años-, quienes ejercen maltrato son sus parejas y/o exparejas varones, las situaciones ocurren en el ámbito doméstico y se prolongan en el tiempo. Hay una preeminencia de la violencia psicológica, definida por ley como aquella que causa daño emocional y disminución de la autoestima, conlleva degradación y aislamiento. A esto se suma un indicador más: la dependencia económica.

El grueso de los varones agresores cuenta con una actividad laboral. Apenas la mitad de las mujeres víctimas tiene una ocupación, y en zonas como el norte neuquino, el porcentaje es inferior. Sin empleo o con un trabajo de medio tiempo, sin cobertura social ni aportes jubilatorios, el presente se vuelve demasiado estrecho para imaginar un futuro. No sólo un proyecto de vida libre de violencia, sino una vida vivible.

El gobierno provincial tiene una descripción precisa del escenario y de las urgencias. Ahora que sí nos ven, no hay excusas, ni tiempo para demorar respuestas.



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