“El 25 de Mayo”
Los fastos de mayo sucedieron porque el mundo se nos había caído encima, por lo que era urgente reaccionar y encontrar el hombre que evitara la debacle nacional. En el Buenos Aires del 2003 el sol del 25 todavía no venía asomando, porque, además de la llovizna, todo era desasosiego y pesimismo. Sólo un hombre providencial con un plan revolucionario podría devolvernos la sonrisa y recuperar el orgullo de ser argentinos. Sólo un reducido grupo de visionarios tuvo el privilegio de identificarlo y organizar un plan para darle el timón de la patria, removiendo de su privilegiado puesto al cuadro del “Señor del Antiguo Régimen”, sustituyéndolo por el del “Señor de la Escafandra”. El Capitán Vendinez fue elegido para esta delicada tarea. Acto seguido, el “Señor de la Escafandra” juró obediencia a sí mismo y demandó subordinación a todos los nativos. Cumplida esta exigencia los orilleros, arribeños, pardos y morenos fueron gratificados con locro a discreción, mientras que los privilegiados jóvenes de la sociedad patriótica y los disciplinados funcionarios del nuevo gobierno pasaron a la residencia de los exgobernantes para disfrutar de una sabrosísima paella. Afuera sólo se veían escarapelas con el rostro del “Señor de la Escafandra”, que eran repartidas gratuitamente en los puestos de choripán. Durante el almuerzo, su ministro Lázaro aseguró que los impuestos aduaneros garantizarían que siempre habría locro para los patriotas que apoyaran al nuevo gobierno nacional y popular, y que no importarían las críticas de las minorías de resentidos productores. Cuando subió el bullicio, le recordó a su jefe que la prosperidad bien entendida comienza por casa. El 25 de mayo del 2003 señala el verdadero nacimiento de nuestra patria, porque en esa fecha el “Señor de la Escafandra”, gracias a su generosidad en el reparto del locro, logró crear la unidad de la mayoría en torno a su persona. Fue un cambio realmente revolucionario para un país en el que la gente solía comer lo que ganaba con su trabajo. Ahora habría “Locro para Todos” sin que el trabajo fuera un condicionante. Fue un cambio superador, una gesta que debe festejarse por encima de otras fechas secundarias, como la que recuerda lo sucedido en 1810. Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca