El acto de amor de Sandra Mihanovich

Las dos se recuperan en una clínica porteña.

Por Redacción

Cuando Sandra tuvo que explicar a la Justicia el objetivo del acto sólo dijo: “Dar amor”. Y lo cumplió.

Un acto del más puro amor que es aún más enorme porque tuvo vencer incluso las trabas judiciales. Pero las venció: la cantante Sandra Mihanovich le donó un riñón a su ahijada, Sonsoles Rey Obligado, de 35 años. Y ahora, ambas se recuperan y evolucionan “muy bien” de la operación que se realizó el lunes en el Hospital Alemán de Buenos Aires. La operación se realizó “sin complicaciones”, sostuvieron los médicos en el informe y agregaron que ambas pacientes “se encuentran en una sala de internación” y evolucionando “muy bien”. Lo cierto es que la ley de trasplantes prohíbe la donación de órganos o tejidos entre personas que no tengan un vínculo familiar directo. Por esa razón, Sandra Mihanovich tuvo que iniciar un juicio sumarísimo. Los reparos legales intentan prevenir la posible venta de órganos entre desconocidos. En la sentencia a la que tuvo acceso el diario “Clarín”, el juez federal subrogante, Alejandro Jorge Nobili, sostiene que “se acredita la relación de profunda amistad y familiaridad entre la donante y la receptora y su familia, pues queda comprobado que la señora Mihanovich es la madrina de bautismo de la receptora”. Y agrega: “Ese lazo, las declaraciones de los testigos y las de personas directamente involucradas dejan luz sobre el motivo altruista del acto, la solidaridad en que se funda y su gratuidad”. Con esa luz verde, se notificó al Incucai para que incorporara a la receptora en la lista de espera de trasplantes renales. La abogada Andrea Kaprielan, patrocinante de Sandra Mihanovich, destacó a actitud de la Justicia al considerar que actuó “con celeridad” al autorizar la donación. La letrada dijo que la resolución “fue muy rápida”; todos actuaron con claridad, con conciencia, con diligencia y han hecho todo lo que hay que hacer”, al tiempo que llamó a “donar órganos” porque hacerlo “es dar vida”. Ahora, la madrina y su ahijada se recuperan juntas de unas cicatrices que, en este caso, sólo serán la esperanza de una vida mejor. (Agencias)


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