El barilochense que en plena pandemia regresó a Italia

Maximiliano Heras visitaba a su familia en Bariloche y pudo regresar a Europa, donde reside, con una serie de vuelos y combinaciones. Cuenta su experiencia y cómo vive la crisis del coronavirus.



Maximiliano Heras hizo un periplo de viajes para regresar de Bariloche a Italia en medio del avance del coronavirus. Gentileza

Maximiliano Heras hizo un periplo de viajes para regresar de Bariloche a Italia en medio del avance del coronavirus. Gentileza

El avance del coronavirus sorprendió a Maximiliano Heras visitando a su familia en Bariloche. Pese a las desvastadoras noticias de los efectos de la pandemia en Italia, a donde reside desde hace 11 años, tomó la decisión de regresar al continente europeo.

Allá por el 2009, Heras emprendió un viaje a Europa que, en un primer momento, duraría dos años. Él mismo reconoce que “las vueltas de la vida” lo llevaron a establecerse en Italia. Trabajó en diversos refugios en Los Alpes y en centros de esquí y hoy, es chef en un restaurante del lago Di Garda, el más grande de Italia, al norte del país.

“Es el segundo verano que vuelvo a Bariloche para pasarlo con mi  familia y amigos. Cuando empezó el covid-19, estaba en Patagonia. Mi regreso estaba previsto para el 24 de marzo”, relató el hombre de 49 años, ya desde Novi Ligure donde realiza la cuarentena obligatoria.

“Cuando venís de otros países tenés que permanecer 15 días en el domicilio que declarás. En cualquier momento, puede caer un carabiniere a controlar cumplas la cuarentena y si no, son 12 años de cárcel”, señaló.

Heras reconoció que “la decisión de volver a Italia no fue fácil”. “Seguía atento todo lo que pasaba en Europa. Puse en la balanza quedarme en Argentina donde el virus todavía no llegaba  o volver a Europa ya que, en algún momento, la línea empezaría a descender. Bariloche tiene el otoño y el invierno por delante todavía”, planteó.

Sabía que el viaje que le esperaba no sería sencillo. Salió el jueves 19 de marzo en un micro rumbo a Buenos Aires. En Ezeiza logró tomar un vuelo a Brasil, desde donde otro vuelo lo trasladó a Estambul. Desde Turquía, embarcó hacia Atenas.

“En el primer vuelo, limpiaron el avión con nosotros adentro. Pero ni en el aeropuerto de Estambul ni en el de Atenas nos hicieron un solo control de fiebre. Nada de nada. Podías salir de los aeropuertos, sin problemas. Las calles estaban desiertas”, contó el hombre de 49 años.

Una de las estaciones de trenes de Roma, en el barrio de Trastevere.

Supo que la Embajada Italiana en Grecia proponía un vuelo de emergencia para repatriar a residentes italianos el lunes pasado y logró comprar un pasaje para llegar a destino.  

“Fue otro día de gente amontonada durmiendo el aeropuerto. Pese a las directivas, había gente esperando vuelos que salían para distintos destinos del mundo. Cuando llegué a Italia, el paisaje no era más que desolación y silencio”, describió.

Admitió que “el ánimo de los italianos está por el piso. La cantidad de muertos  y contagiados diarios supera toda imaginación. Es una película de terror. Hablando con amigos y conocidos me cuentan  que tienen parientes, amigos que se han contagiado. Algunos salieron, otros están luchándola y muchos murieron. Así de cruda es la realidad”.Cuestionó el incumplimiento de la cuarentena.

En Argentina y en Italia, “Cuando veo gente que sale a caminar con cualquier pretexto pienso que no valoran la vida de los demás. La diferencia es que  Argentina todavía tiene en sus manos la posibilidad de bloquear rápidamente el virus”, señaló esperanzado.


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