Opinión de Dante Sica: el cambio que revivió a la vaca



Dante Sica *

Hace solo 6 años, un importante empresario argentino dijo: “No me interesa Vaca Muerta. Revivir esa vaca nos va a costar muchos años”.
Hoy ese empresario está invirtiendo en shale y exportando gas a Chile. Es uno de los miles de protagonistas de esta verdadera revolución que se está gestando desde el sur para toda la Argentina.


¿Qué cambió? ¿Por qué el hombre de negocios que no quería saber nada ahora invierte y crece en Vaca Muerta?
En 2013 regían el cepo cambiario y las DJAIs. Cualquier empresario debía pedir permiso para importar una maquinaria o insumos para la producción. Y luego, si su empresa era rentable, sabía que no iba a poder hacer uso de sus ganancias. El resultado de su inversión estaba atado al malhumor de un funcionario. Ni siquiera había estadísticas públicas.
En ese momento, el empresario ya sabía del potencial de Vaca Muerta: estamos en la segunda reserva de gas no convencional más grande del mundo y la cuarta de petróleo. La energía que tenemos allí escondida, equivale a 150 años de la demanda del país y es una extraordinaria oportunidad de exportación. Sin embargo, todas las arbitrariedades políticas hacían que prefiriera no invertir.


No necesitamos tantos años para revivir a esa vaca. No hay más DJAIs ni cepo. No hay más distorsiones ni intervenciones. No hay humores que decidan la rentabilidad de una inversión.


Construimos condiciones para que los proyectos puedan avanzar: respeto a la ley, compromiso y un gran consenso de todos los actores para aprovechar de la mejor manera esta oportunidad de desarrollo.
Vaca Muerta es un gran ejemplo del cambio. Nos sentamos gobierno nacional y gobiernos provinciales, empresarios grandes y PyMEs y trabajadores. Hicimos un acuerdo y nos pusimos a trabajar cada uno con una responsabilidad.


El Estado garantiza un marco regulatorio serio y de largo plazo. Hace las inversiones de infraestructura en transporte y logística que hagan viable la producción. Facilita todos los procesos administrativos para la incorporación de tecnología. Empuja a la cadena de valor.
Los trabajadores aceptan el desafío de una actividad difícil. Están comprometidos a capacitarse y mejorar la productividad. Son el centro de cada uno de los proyectos.


Las empresas están invirtiendo en innovación, capital humano y tecnología. Impulsan la cadena de proveedores, confían y desarrollan equipos de trabajo calificados. Miran al mundo para exportar.
Así, en tres años la producción de gas creció 124% y la de petróleo 148%. Y el empleo en la industria creció 14% en la provincia. Sabemos que esto recién empieza.


Es importante tener recursos naturales. Mucho más importante para el desarrollo del país es saber qué vamos a hacer con ellos. Hasta aquí, hemos podido lograr consensos que pongan a andar la rueda. El camino tiene sus primeras pisadas y tenemos ejemplos que debemos mirar.

Las empresas están invirtiendo en innovación, capital humano y tecnología. Impulsan la cadena de proveedores, confían y desarrollan equipos de trabajo calificados.


Venezuela tiene la mayor reserva de petróleo del mundo. No solo vive una crisis social, política y humanitaria extraordinaria: está a punto de quedarse sin combustible. Más de 4 millones de venezolanos han huido de su país por el hambre y la inseguridad. La situación es desesperante.
El país nunca fue capaz de articular un proyecto de desarrollo a partir del recurso petrolero. Aún en los mejores momentos de producción y cotización, Venezuela no desarrolló su economía ni avanzó en equilibrios sociales y regionales. Luego vendrían las desmesuras, pero en el origen está la incapacidad de transformar un recurso natural en motor de desarrollo.
Noruega es uno de los principales exportadores de gas y petróleo del mundo. A partir de la energía, supo desarrollar una economía sustentable y diversificada, motor de una sociedad equilibrada y en crecimiento. Hoy es líder en energía hidráulica, en aviación y navegación eléctricas. En 1990, a partir de los recursos energéticos, creó el Fondo Soberano que hoy es el mayor del mundo, para disminuir el riesgo y estar preparada para épocas de vacas flacas. Ese fondo está generando más recursos que la propia industria energética.


La Argentina está construyendo su propio camino. Tenemos claro que producir la energía es el preludio. A partir de ahí, necesitamos impulsar políticas de desarrollo sustentables, que agreguen valor a partir de la incorporación de PyMEs generadoras de trabajo de calidad.
Lo estamos haciendo. Más de 2000 PyMEs en 11 provincias ya están trabajando para Vaca Muerta y generando 60.000 puestos de trabajo. Arquitectura, perforación, transporte, catering, servicios, metalmecánica, tornería, matricería, servicios profesionales, software.


El cambio logró que aquel empresario revise su pronóstico: nos pusimos de acuerdo y la vaca revivió. Juntos, profundizando el cambio, vamos a hacer que Vaca Muerta sea energía para nuestra industria, motor de nuestras PyMEs y orgullo para todos los argentinos.


* Ministro de Producción y Trabajo


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