El «Concorde» se despide de los cielos 11-4-03

Redacción

Por Redacción

Con el anuncio del final anticipado de los aviones Concorde culmina una de las aventuras más fascinantes de la aviación civil. Durante 27 años el elegante jet blanco fue la única aeronave de pasajeros que surcó el cielo sobre el Atlántico a la velocidad del sonido. La drástica caída del número de pasajeros luego del 11 de setiembre de 2001, los crecientes costos de mantenimiento y una serie de problemas técnicos obligan a Air France y British Airways (BA) a enviar antes de lo previsto a su más prestigioso producto al cementerio. Creado hace más de tres décadas por los políticos, el avión fue un desastre económico. Los grupos ecológicos lo criticaron como un «juguete caro» que costaba inmensas sumas al bolsillo del contribuyente y apestaba el aire con su gran consumo de querosén. Los doce Concorde que hacen el trayecto a Nueva York en menos de cuatro horas, es decir casi el doble de rápido que los vuelos regulares, permanecerán en tierra de forma definitiva a partir del 1 de noviembre. Los Concorde fueron concebidos en 1956 y recibieron su nombre del presidente francés Charles de Gaulle en 1963. El primer test se realizó en marzo de 1969 en Toulouse y un mes más tarde hubo otro en Gran Bretaña, pero el servicio comercial no se inició hasta enero de 1976. El servicio consiguió ganancias moderadas durante la mayor parte de su vida, pero fue en su papel como buque insignia que mejor sirvió a Air France y British Airways. Nadie que lo viera volar entre París, Londres y Nueva York, despegar y aterrizar o incluso estacionado con el resto de la flota, podía dejar de sucumbir a su seducción. Por eso hombres de negocios y estrellas pop, supermodelos y políticos hacían cola para ocupar uno de sus cien asientos, con el glamour y el servicio de primera clase incluidos todo en uno. Ente sus clientes regulares estuvieron Mick Jagger, Elton John, Sting, Joan Collins, Sean Connery y la princesa Diana, que se emocionaban al despegar el avión y llegar a los 60.000 pies de altura, al borde del espacio, para cruzar el Atlántico. De Gaulle lo concibió como el avión con el que demostraría a los estadounidenses en los años 60 que la vieja Europa también era capaz de hazañas tecnológicas. La reina Isabel II, el presidente Jacques Chirac y numerosos jefes de gobierno lo usaron simbólicamente como medio de transporte, así como Madonna, Claudia Schiffer, Richard Gere o sir Paul McCartney. Pero el mito del avión más rápido y seguro del mundo se quebró el 25 de julio de 2000, cuando se estrelló un Concorde de Air France cerca de París. En el infierno de llamas murieron 113 personas y el accidente generó consternación internacional. Ya entonces muchos pensaron que era el fin del Concorde. En noviembre de 2001 regresó sin embargo a los cielos, en Francia sobre todo por presiones políticas. Se gastaron millones en tanques de combustible reforzados, nuevas ruedas y equipo moderno. Una parte de los clientes regulares regresó, pero el Concorde nunca alcanzó las cifras anteriores. Las consecuencias fueron mucho peores después del 11 de septiembre de 2001, cuando incluso los vuelos regulares sufrieron una de sus peores crisis. El lema de las aerolíneas pasó entonces de ser la gran velocidad a la mayor seguridad. Una serie de problemas técnicos en los últimos meses acabó por asustar a los pasajeros. Pero fueron los motivos económicos y no los de seguridad los que llevaron al fin del Concorde, lamentan British Airways y Air France. «Es el fin de una era fantástica en la aviación mundial», declaró el presidente del consejo de administración de BA, Rod Eddington. El avión tiene garantizado ya un lugar en el museo. En el mayor del mundo dedicado a la aviación, el de la Fundación Smithsoniana en Washington, ya han hecho espacio para la llegada del Concorde. (dpa)


Con el anuncio del final anticipado de los aviones Concorde culmina una de las aventuras más fascinantes de la aviación civil. Durante 27 años el elegante jet blanco fue la única aeronave de pasajeros que surcó el cielo sobre el Atlántico a la velocidad del sonido. La drástica caída del número de pasajeros luego del 11 de setiembre de 2001, los crecientes costos de mantenimiento y una serie de problemas técnicos obligan a Air France y British Airways (BA) a enviar antes de lo previsto a su más prestigioso producto al cementerio. Creado hace más de tres décadas por los políticos, el avión fue un desastre económico. Los grupos ecológicos lo criticaron como un "juguete caro" que costaba inmensas sumas al bolsillo del contribuyente y apestaba el aire con su gran consumo de querosén. Los doce Concorde que hacen el trayecto a Nueva York en menos de cuatro horas, es decir casi el doble de rápido que los vuelos regulares, permanecerán en tierra de forma definitiva a partir del 1 de noviembre. Los Concorde fueron concebidos en 1956 y recibieron su nombre del presidente francés Charles de Gaulle en 1963. El primer test se realizó en marzo de 1969 en Toulouse y un mes más tarde hubo otro en Gran Bretaña, pero el servicio comercial no se inició hasta enero de 1976. El servicio consiguió ganancias moderadas durante la mayor parte de su vida, pero fue en su papel como buque insignia que mejor sirvió a Air France y British Airways. Nadie que lo viera volar entre París, Londres y Nueva York, despegar y aterrizar o incluso estacionado con el resto de la flota, podía dejar de sucumbir a su seducción. Por eso hombres de negocios y estrellas pop, supermodelos y políticos hacían cola para ocupar uno de sus cien asientos, con el glamour y el servicio de primera clase incluidos todo en uno. Ente sus clientes regulares estuvieron Mick Jagger, Elton John, Sting, Joan Collins, Sean Connery y la princesa Diana, que se emocionaban al despegar el avión y llegar a los 60.000 pies de altura, al borde del espacio, para cruzar el Atlántico. De Gaulle lo concibió como el avión con el que demostraría a los estadounidenses en los años 60 que la vieja Europa también era capaz de hazañas tecnológicas. La reina Isabel II, el presidente Jacques Chirac y numerosos jefes de gobierno lo usaron simbólicamente como medio de transporte, así como Madonna, Claudia Schiffer, Richard Gere o sir Paul McCartney. Pero el mito del avión más rápido y seguro del mundo se quebró el 25 de julio de 2000, cuando se estrelló un Concorde de Air France cerca de París. En el infierno de llamas murieron 113 personas y el accidente generó consternación internacional. Ya entonces muchos pensaron que era el fin del Concorde. En noviembre de 2001 regresó sin embargo a los cielos, en Francia sobre todo por presiones políticas. Se gastaron millones en tanques de combustible reforzados, nuevas ruedas y equipo moderno. Una parte de los clientes regulares regresó, pero el Concorde nunca alcanzó las cifras anteriores. Las consecuencias fueron mucho peores después del 11 de septiembre de 2001, cuando incluso los vuelos regulares sufrieron una de sus peores crisis. El lema de las aerolíneas pasó entonces de ser la gran velocidad a la mayor seguridad. Una serie de problemas técnicos en los últimos meses acabó por asustar a los pasajeros. Pero fueron los motivos económicos y no los de seguridad los que llevaron al fin del Concorde, lamentan British Airways y Air France. "Es el fin de una era fantástica en la aviación mundial", declaró el presidente del consejo de administración de BA, Rod Eddington. El avión tiene garantizado ya un lugar en el museo. En el mayor del mundo dedicado a la aviación, el de la Fundación Smithsoniana en Washington, ya han hecho espacio para la llegada del Concorde. (dpa)

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora