La vitamina que muchos argentinos tienen baja en invierno y puede provocar cansancio sin que lo sepas
La falta de vitamina D es más frecuente durante el invierno debido a la menor exposición al sol. Cuáles son los síntomas que pueden alertar sobre un déficit, quiénes tienen mayor riesgo y cuándo conviene consultar a un médico.
Invierno.-
Con la llegada del invierno, muchas personas sienten que les cuesta más levantarse, tienen menos energía o experimentan un cansancio que parece no desaparecer. Aunque el frío y los cambios en la rutina pueden influir, en algunos casos estos síntomas podrían estar relacionados con un déficit de vitamina D, una condición frecuente durante los meses de menor exposición al sol.
La vitamina D cumple un papel fundamental en la salud de los huesos, los músculos y el sistema inmunológico. Como el organismo la produce principalmente a partir de la exposición de la piel a la luz solar, durante el invierno es habitual que sus niveles disminuyan, especialmente en quienes pasan la mayor parte del día en ambientes cerrados.
¿Por qué la vitamina D suele bajar en invierno?
A diferencia de otras vitaminas que se obtienen principalmente a través de la alimentación, la mayor parte de la vitamina D se produce cuando la piel recibe radiación ultravioleta B (UVB) del sol.

Durante el invierno, los días son más cortos, el sol tiene menor intensidad y las bajas temperaturas hacen que las personas permanezcan más tiempo en interiores o utilicen ropa que cubre gran parte del cuerpo. Todo esto reduce la producción natural de vitamina D.
Si bien algunos alimentos aportan esta vitamina, en la mayoría de los casos no alcanzan por sí solos para cubrir las necesidades del organismo.
Los síntomas que pueden alertar sobre un déficit
Los especialistas advierten que la falta de vitamina D puede pasar desapercibida durante mucho tiempo porque sus síntomas suelen ser inespecíficos y confundirse con el estrés, el exceso de trabajo o simplemente el cansancio propio del invierno.

Entre los signos más frecuentes se encuentran:
- Cansancio persistente.
- Debilidad muscular.
- Dolores óseos o articulares.
- Menor fuerza física.
- Cambios en el estado de ánimo.
- Mayor riesgo de caídas en adultos mayores.
Sin embargo, estos síntomas también pueden deberse a muchas otras causas, por lo que no permiten confirmar un diagnóstico por sí solos.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Aunque cualquier persona puede presentar niveles bajos de vitamina D, existen grupos con mayor predisposición:
- Adultos mayores.
- Personas que permanecen gran parte del día en espacios cerrados.
- Quienes tienen piel más oscura.
- Personas con obesidad.
- Pacientes con enfermedades que afectan la absorción intestinal.
- Personas con osteoporosis o enfermedades óseas.
En estos casos, el médico puede indicar un análisis de sangre para evaluar los niveles de vitamina D si existen síntomas o factores de riesgo.
¿Conviene tomar suplementos?
Los especialistas coinciden en que no es recomendable comenzar a tomar suplementos por cuenta propia.
Si bien la vitamina D es esencial para el organismo, el exceso también puede generar problemas de salud, como un aumento del calcio en sangre y complicaciones renales.

Por eso, la suplementación debe indicarse únicamente cuando existe una necesidad comprobada y bajo seguimiento médico.
Cómo ayudar a mantener buenos niveles durante el invierno
Aunque el clima no siempre acompaña, existen algunas medidas que pueden contribuir a mantener niveles adecuados de vitamina D:
- Aprovechar la exposición al sol cuando las condiciones lo permitan, respetando las recomendaciones de protección solar.
- Incluir en la alimentación pescados grasos como salmón, sardinas o caballa, además de yema de huevo y alimentos fortificados con vitamina D.
- Mantener una rutina de actividad física.
- Consultar al médico si el cansancio se prolonga durante varias semanas o se acompaña de otros síntomas.
Un déficit frecuente, pero que requiere diagnóstico
La vitamina D es un nutriente clave para el funcionamiento del organismo y su déficit es relativamente frecuente durante el invierno. Sin embargo, sentir cansancio no significa automáticamente que exista una falta de esta vitamina.
Ante síntomas persistentes, lo más importante es evitar el autodiagnóstico y consultar con un profesional de la salud, que podrá determinar la causa e indicar, si corresponde, los estudios o el tratamiento adecuado.
Con la llegada del invierno, muchas personas sienten que les cuesta más levantarse, tienen menos energía o experimentan un cansancio que parece no desaparecer. Aunque el frío y los cambios en la rutina pueden influir, en algunos casos estos síntomas podrían estar relacionados con un déficit de vitamina D, una condición frecuente durante los meses de menor exposición al sol.
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