El conflicto social y el diálogo dentro de una crisis por pandemia

Hace 40 días Neuquén atraviesa una conflictividad aguda en torno a las condiciones salariales y laborales de los trabajadores del sistema de salud. ¿Cómo construir un acuerdo potente?

El conflicto de Salud en Neuquén, en el contexto de la pandemia, una acumulación de tensiones no resueltas.

El conflicto de Salud en Neuquén, en el contexto de la pandemia, una acumulación de tensiones no resueltas.


Por Pablo Lumerman, politólogo y miembro del Grupo de Diálogo Norpatagónico (GDN)

La crisis global por la pandemia ha potenciado la brecha entre los que tienen y los que no, y nos ha empujado a todos a navegar por aguas turbulentas que nos obligan a una actitud audaz y a la vez prudente para llegar a buen puerto. Como en toda crisis, el punto central es saber cómo transitarlas y aprovecharlas para salir mejor parados de ellas o, al menos, para no hacerlo tan maltrechos.

La provincia de Neuquén, hace 40 días atraviesa una conflictividad aguda en torno a las condiciones salariales y laborales de los trabajadores del sistema de salud. A pesar del diálogo y las negociaciones abiertas, la escena es compleja de alto riesgo. Su duración se explica por la acumulación de tensiones no resueltas por las instituciones de forma preventiva. Los impactos de las medidas de fuerza y la presión social en pos de una solución negociada podría facilitar la maduración de una actitud más acuerdista en las partes. Sin embargo hay un alto riesgo de que el conflicto no encuentre cauce político institucional y escale. Para evitarlo es menester que las partes puedan formular una propuesta superadora aceptable de lado y lado, audaz y contenedora de un sistema de salud que está a punto de entrar en una nueva fase de emergencia y máxima tensión.

Para que ello ocurra, es importante ser conscientes de la complejidad del conflicto político territorial y sectorial que estamos viviendo, en el que sobran las demandas y faltan los recursos. La sociedad y el Estado llegan a esta crisis muy empobrecidos y desigualmente organizados. Combinando los conceptos de sinergia y pandemia, una colega peruana, llamada Giselle Humani, ha acuñado la expresión ‘conflictos sindémicos’ para referirse a conflictos sociales de enorme potencia para amalgamar reclamos, no necesariamente preorganizados, que intensifican la presión por el reconocimiento de sus necesidades, aumentando la tensión distributiva y provocando, la implosión de las reglas y
procedimientos habituales de la política y de las instituciones públicas para gestionarlos adecuadamente.

La demanda inaudita sobre los equipos de enfermeros, médicos y auxiliares desatada por la pandemia ha sobrecargado el sistema de salud. Este grupo de agentes y operadores sanitarios, particularmente expuesto y afectado por la situación, viéndose ninguneado y desatendido en las negociaciones paritarias de este año. En medio de una ola tsunami provocada por la pandemia, que sobrevendrá con o sin nuestra anuencia, el conflicto tiene una dimensión profunda de justicia restaurativa y distributiva a la vez y para su transformación constructiva, esta semana será clave.

La constitución de una mesas de diálogo institucional facilitada por el ministerio publico fiscal de la justicia provincial y la decisión de abrirse al diálogo por parte del gobierno y la participación de legisladores de distintos colores políticos así como al decisión de no reprimir la protesta evidentemente han evitado hechos significativos de violencia en los cortes de ruta y el agravamiento de la situación.

Sin embargo vale la pena insistir en que se debe redoblar esfuerzos y ampliar respaldos para construir un acuerdo potente que permita un fortalecimiento extraordinario del sistema de salud pero más importante que ello, la conciencia generalizada que estamos insertos en un escenario muy complejo y que nuestras decisiones extra prudentes tienen que también ser audaces, dada una emergencia que no tiene horizonte próximo de conclusión, tan localizada como global. Es importante construir una propuesta superadora basada en un tercer lado transformador, que incluya el camino de desescalamiento y los compromisos de política pública que sean necesarios a tal fin que involucra a gobierno, gremios y política en general. Su implementación integradora y escalonada podrá desarmar las posiciones de fuerza para adoptar otras nuevas en favor de la implementación del acuerdo, de cara a producir mayor seguridad sanitaria para toda la población. Si no ahora, ¿cuándo?


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