El Consejo de Seguridad de la ONU y la protección a los periodistas
PERIODISMO
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sancionó, el pasado 27 de mayo, su resolución 2222, en la que condena las violaciones y abusos cometidos contra los periodistas, los profesionales de los medios de comunicación y el personal asociado en los conflictos armados y exhorta a todos a poner fin a esas prácticas.
Al hacerlo afirmó que la labor de los medios de comunicación libres, independientes e imparciales constituye una de las bases esenciales de una sociedad democrática. Recordó, asimismo, que los periodistas que desempeñan su misión en zonas de conflictos armados deben considerarse como civiles y ser respetados y protegidos como tales.
La resolución apuntada condena además la impunidad generalizada que existe respecto de las violaciones y abusos contra los periodistas. Realidad lamentable que, según su entender, contribuye a que esos actos se reiteren. Y destaca que el derecho internacional asigna a los Estados la obligación de poner fin a la impunidad y procesar a los responsables de las violaciones del derecho internacional humanitario cuyos autores deben, siempre, ser sometidos a la Justicia.
Ésta no es la primera vez que el Consejo de Seguridad de la ONU asume la protección de los civiles ni la de los periodistas. En el primer caso esa protección comenzó en 1999 y, en el segundo, en el 2006. Ocurre que las Convenciones de Ginebra establecen inequívocamente que los atentados contra los periodistas (como aquellos contra los “civiles inocentes” en general) son -tanto en los conflictos armados internacionales como en los conflictos armados internos- crímenes de guerra, esto es delitos de lesa humanidad perpetrados durante esos conflictos. Por todas las partes por igual. No sólo por los gobiernos o sus agentes.
El organismo de la ONU que está encargado de las cuestiones de paz y seguridad recordó -de paso- que los equipos e instalaciones de los medios de comunicación son bienes civiles y, por ello, no pueden ser objeto de ataques ni de represalias.
Este año 25 periodistas perdieron la vida, incluyendo los cuatro caricaturistas de “Charlie Hebdo” asesinados cobardemente en París. Durante el año pasado, los periodistas muertos mientras ejercían su profesión fueron nada menos que 66. Pero lo cierto es que el 90% de esos crímenes aberrantes termina en la impunidad. Por esto, la resolución aludida fue unánimemente adoptada por los quince miembros del alto organismo de las Naciones Unidas. Cabe destacar que ella incluyó una expresión de profunda preocupación por la seguridad de los periodistas en relación con los movimientos extremistas, incluyendo a Estado Islámico.
La actitud del Consejo de Seguridad debe ser aplaudida, pero como dijera Mariane Pearl (la viuda del periodista Daniel Pearl, decapitado en Pakistán en el 2002), la comunidad internacional debe ir más allá de los compromisos retóricos y asegurar que ellos deriven en acciones y conductas de protección que sean realmente efectivas.
Emilio J. Cárdenas
Exembajador de la República Argentina ante la ONU
Emilio J. Cárdenas
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