El covid como una responsabilidad individual: miradas críticas desde el Conicet

Investigadoras del campo social cuestionan la estrategia del gobierno rionegrino, porque se deposita el mayor peso en el ciudadano cuando no hay igualdad de condiciones.





Las reacciones en los barrios por la culpabilidad en los contagios preocupa a las investigadoras.

Las reacciones en los barrios por la culpabilidad en los contagios preocupa a las investigadoras.

La pandemia del coronavirus es un fenómeno social que atraviesa distintos aspectos de la vida, según la mirada de investigadores del ámbito social que no encuentran esta premisa en el manejo de esta crisis en Río Negro.

La responsabilidad individual a la que apela el gobierno provincial, y de la que se hacen eco en algunos ámbitos locales, es uno de los puntos más preocupantes de esta situación junto con la comunicación, según coincidieron en diálogo con RÍO NEGRO las investigadoras del Conicet Serena Perner (epidemióloga y doctora en Salud Colectiva), María Emilia Sabatella (doctora en Ciencias Antropológicas), Ana Domínguez Mon (doctora en Ciencias Antropológicas) y Soledad Pérez (doctora en Ciencias Sociales).

A 80 días de registrado el primer caso de coronavirus en Río Negro, la provincia está entre las cinco primeras en cantidad de casos según la población y hay una clara preocupación por el crecimiento de los contagios, especialmente en Bariloche, la ciudad rionegrina más poblada y con mayores desigualdades sociales.

“Hay una intencionalidad de responsabilizar individualmente porque cuando yo responsabilizo individualmente, hay alguien que se quita responsabilidades”, sentenció Domínguez Mon, directora de la carrera de Ciencias Antropológicas de la UNRN. La investigadora, al igual que Soledad Pérez, trazó una línea comparativa entre la focalización del discurso oficial con la llegada del coronavirus al país y la región, vinculada a las personas que regresaban de Europa, y la expansión del virus a otros sectores “cuyas condiciones previas no podrían jamás prever que se podrían contagiar porque no habían viajado a ningún lado”.

Sabatella acotó que es “muy difícil el discurso de la responsabilidad individual cuando no todos tenemos las mismas condiciones para afrontar la pandemia” y graficó la falta de agua potable, de recursos para adquirir productos de desinfección y la convivencia de familias numerosas en espacios reducidos en los sectores más vulnerables, donde actualmente están centrados la mayor cantidad de casos de covid-19.

A modo de síntesis, Perner, que tiene formación en epidemiología, evaluó que “no todos estamos expuestos de la misma manera, hay un discurso enfocado a la clase media”.

Las cuatro investigadoras coincidieron en que la provincia debe aportar una mirada más amplia, convocando a diversos sectores que aporten su punto de vista para el manejo de la crisis, y considerando las distintas realidades sociales de la población

Hay que poner en foco el entendimiento de la pandemia como un hecho social.

María Emilia Sabatella, doctora en Ciencias Antropológicas.

También Perner cuestionó que ese señalamiento de las autoridades a la responsabilidad de cada uno, “tiene un gran riesgo en la culpabilización que otros puedan hacer de uno en los barrios” y este impacto se hace visible en distintas ciudades de la región a través de las redes sociales, cada vez que se conocen nuevos contagios de personas, y además se hace palpable el “miedo”, otra consecuencia que se desprende del enfoque discursivo de las autoridades.

Para la socióloga Pérez, el Gobierno de Río Negro tiene una “línea de coherencia en responsabilizar siempre individualmente a las personas y eso se ve desde la declaración jurada (que exigió la provincia por decreto para las personas que circulaban por tareas exceptuadas) cuando es imposible que uno pueda hacerse cargo de no haber estado en los últimos 14 días con alguna persona que podría estar enferma, cuando además hay casos asintomáticos”, puntualizó el referirse a la documentación que fue exigida en abril y tuvo fuertes cuestionamientos de ATE y otras organizaciones.

“Cuando uno al diagnóstico lo genera a partir de responsabilizar individualmente a las personas en lugar de pensarlo como un fenómeno colectivo y desarrollar políticas a partir de esa idea y de la complejidad que no es solo infectológica, cuando hay una mirada tan sesgada, es imposible que dé buenos resultados porque la estrategia siempre fue responsabilizar a las personas por decisiones o prácticas equivocadas”, indicó Sabatella.

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La necesidad de un plan

“La incertidumbre de saber qué va a pasar, es un factor que también genera miedo en la población”, esgrimió la antropóloga y docente de la UNRN, María Emilia Sabatella, quien entendió que sería propicio que el gobierno tenga “una política planificada” de salida a través de etapas.

Por ahora, el gobierno provincial fue habilitando actividades y una cuarentena cada vez más flexibilizada a raíz de la demanda de sectores, principalmente asociada a la necesidad de reactivar la economía y la recreación, sin establecer una lógica vinculada al crecimiento de la curva de contagios que no se revierte en Río Negro, como sí ocurrió en provincias vecinas.

Para la socióloga Soledad Pérez, esta respuesta de apertura a la demanda de ciertos grupos también “reproduce desigualdades”. “Se puede comprender que hay necesidad se salir al aire libre, a la montaña, a recrearse, pero hay necesidades mucho más urgentes que se desatienden porque son audibles los mensajes de algunos sectores y otros no”, advirtió.

Ana Domínguez Mon, titular de la carrera de Ciencias Antropológicas de la sede andina de la Universidad Nacional de Río Negro, está el riesgo de hacer un “gheto social, que en realidad existe solapadamente, pero que lo legitimás y finalmente estas legitimando la desigualdad. Es decir que a través del propio discurso estas diciendo ‘esto no es para ustedes, va a ser para muy pocos’”.


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