El desafío de la ley de Bosques

Por Redacción

JAVIER VAN HOUTTE (*)

Mucho se ha hablado en los últimos meses sobre la ley provincial 2780 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de Bosques Nativos, sancionada por unanimidad en noviembre del 2011 por la Legislatura neuquina. El objetivo, a través de estas líneas, es realizar un aporte que permita entender un poco más el tema y las reales intenciones de quienes bregamos por su cumplimiento. La denominada “ley de Bosques” es un instrumento buscado, financiado y apoyado por el gobierno provincial que, por lo tanto, será defendido como corresponde. Hechos Desde el principio, muchos anticiparon que se impulsarían acciones contrarias a la defensa y preservación de los bosques nativos que finalmente no ocurrieron. Nada más concreto que la realidad para demostrar esto. Si hacemos un poco de historia, es interesante recordar que cuando se sancionó la ley nacional 26331, en el 2007, muchos dijeron que no le daríamos importancia. Ocurrió todo lo contrario. El gobierno provincial sancionó un decreto de ordenamiento territorial provisorio y fue el primero a nivel nacional en constituir la unidad ejecutora respectiva. Luego dijeron que haríamos un proyecto a medida, que no buscaríamos consensos. Una vez más no fue así. El gobierno provincial buscó y aseguró todos los consensos necesarios, incluso demandando un gran esfuerzo legislativo, para obtener unanimidad en la sanción de esta norma. Después dijeron que vetaríamos la ley sancionada. No sólo no sucedió eso sino que se promulgó en tiempo y forma respetando todos los acuerdos conseguidos. Ahora dicen que la queremos modificar. De ninguna manera. Se respetarán el espíritu y la letra de la ley de Bosques. Ha sido un instrumento que el gobierno provincial ha buscado y pretende hacer funcionar. El espíritu de la ley Es importante destacar que esta normativa busca realizar un ordenamiento territorial de los bosques nativos de la provincia. Para quienes no son especialistas en el tema, este desafío no es otra cosa que representar y conciliar todos los intereses legítimos de una sociedad en un mismo territorio. El ordenamiento territorial (la clasificación de los bosques) es una foto de un proceso que, sin duda, debe ser dinámico. Dinámico como el crecimiento y la demanda de las comunidades, dinámico porque permanentemente se genera más y mejor información para el tratamiento y la conservación de bosques y porque el surgimiento de tecnologías habilita prácticas que pueden colaborar en la sustentabilidad de los sistemas boscosos. Éste es el gran desafío de la ley y del gobierno provincial: encontrar acuerdos, complementación y oportunidades de desarrollo sustentable que salven la falsa dicotomía entre conservación extrema y el necesario avance de las poblaciones involucradas. La ley sancionada prevé estos mecanismos y es nuestra principal meta actual ponerla en marcha, a pesar de algunos que se oponen a través de la retención de información, la falta de rendiciones de fondos, paros y asambleas. La incompetencia técnica y administrativa (advertida, entre otros, por la Nación) nos ha hecho tener que adecuar los equipos técnicos para asegurar una efectiva aplicación de la ley 2780. Actualmente se encuentra en marcha el proceso de reglamentación de la ley, habiendo convocando a un grupo interdisciplinario de profesionales reconocidos de manera de asegurar esta mirada integral, profesional y representativa. Además, atendiendo las observaciones del gobierno nacional, respetando el espíritu de la ley y considerando la situación particular que vive Villa La Angostura, se puso en marcha el Consejo Consultivo Local, como un ámbito amplio de participación de los diversos actores que reflejan un interés sobre el bosque, con opinión no vinculante, de manera de mejorar y aumentar el diálogo y los consensos entre todos los sectores involucrados. Posturas intransigentes Hoy, los que a través de campañas mentirosas, descalificaciones, agravios, asambleas permanentes, paros de actividades, panfletos, pintadas, etcétera, se oponen al normal funcionamiento de esta importante legislación se oponen a la búsqueda de consensos, ya sea porque se creen poseedores de la verdad, incapaces de atender y entender posturas distintas de las propias, o porque prefieren defender su fuente laboral particular sobre el interés general del funcionamiento de la ley y la protección de los bosques neuquinos. En ambos casos hay una hipocresía manifiesta que debe ser advertida. No permitiremos que intereses sectarios y parciales que sólo buscan la defensa de su propia ideología y accionar impidan el funcionamiento de este instrumento buscado, generado y construido desde el gobierno provincial. Los errores surgidos de la impericia, mal accionar o escasa participación de los sectores involucrados serán resueltos en los ámbitos previstos y contemplados en el marco de la ley. Con esta experiencia, el gobierno provincial vuelve a dar un ejemplo de diálogo, de apertura, de escucha, de amplia convocatoria. No sin tensiones, no sin dolores producto de las distintas posturas y posiciones. Lamentamos profundamente las campañas de desinformación y desprestigio utilizadas por quienes supuestamente defienden el bosque y los invitamos, una vez más, a confluir en una mirada integral de la situación, de los bosques; en definitiva, de las personas que deben ser las verdaderos destinatarias de nuestras acciones. (*) Ingeniero agrónomo. Subsecretario de Producción de la provincia del Neuquén