El día en que los Grimm transformaron Disney
Hace 75 años se proyectaba el primer filme animado: “Blancanieves y los siete enanitos”
El primer espectador se quedó mudo ante “Blancanieves y los siete enanitos”. Era el banquero de Walt Disney, y la película era una arriesgada empresa. Es que en los años 20, nadie podía imaginarse que el público tuviera ganas y paciencia para aguantar un largometraje de dibujos animados. Nadie menos Disney. Pero para hacer realidad su cara idea, Disney necesitaba a su banquero. Éste sólo rompió su silencio al salir de la sala, de camino al coche. “Walt, esta película te va a dar un montón de dinero”, le dijo. El crédito estaba garantizado y el banquero, cuyo nombre no se dio a conocer, lo mantuvo. Ya el día del estreno, el 21 de diciembre de 1937 en el teatro Carthay Circle de Los Ángeles, el primer largometraje animado de Disney fascinó a estrellas como Charlie Chaplin, Shirley Temple, Clark Gable o Marlene Dietrich. La revista “Time” dedicó su portada a Disney y sus siete enanitos y “The New York Times” titulaba: “Muchísimas gracias, Mr. Disney”. De aquella noche, también en viernes, se cumplen ahora 75 años. Pese a todas las dudas, la historia de la princesa Blancanieves, maltratada por los celos de su malvada madrastra hasta que ésta acaba envenenándola con una manzana, cosechó más de ocho millones de dólares y sentó las bases para lo que sería el imperio animado del legendario productor. Con ese dinero, Disney pudo financiarse un nuevo estudio y, en pocos años, lanzar una serie de exitosas películas de animación -desde “Bambi” a “Fantasía” o “Pinocho”-, hoy ya convertidas en clásicos. La historia de Blancanieves se inspira en los cuentos de los hermanos Grimm, publicados por primera vez hace ahora 200 años y que ya sirvieron de modelo para una versión muda de Hollywood. Disney contrató a más de 700 dibujantes, coloreadores, técnicos y otros especialistas que realizaron un laborioso trabajo para conseguir un largometraje de 83 minutos de duración. Más tarde, el productor añadió un mensaje de agradecimiento al inicio de la película: “Mi sincero agradecimiento a todos mis empleados, cuya lealtad y creatividad han hecho posible esta producción.” Comparada con la estética de las posteriores películas Disney, “Blancanieves…” se centra más en el detalle y deja menos peso para la acción. Pero los encantadores personajes, especialmente de los enanitos, convirtieron el largometraje de animación en un clásico atemporal e ingenioso que aún hoy sigue siendo muy popular. Tanto éxito no pudo pasar desapercibido a los académicos de Hollywood, que en 1939 entregaron por fin a Disney su merecido Oscar especial: Una estatuilla grande y siete pequeñitas. (DPA)
En 1937 fue un enorme riesgo. Pero Walt Disney logró fascinar a todos con el filme.
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