El disparador: Vidas ajenas
Columna semanal
Datos
- Subo al 152 en Retiro. Encuentro un asiento en el fondo del colectivo. Atrás mío quedan dos personas: un padre y su hija. Hablan de los problemas con Leo, que resulta ser el hermano de ella. Como un intruso, escucho la conversación.
- Ella dice que está angustiada y que ya no sabe qué hacer. Que está harta de quedar en el medio. El padre se queja de que su hijo no cuenta nunca nada.
- Leo tiene 20 años y, dice su hermana, está cansado de que se quieran meter en su vida: se siente juzgado y prefiere que ni le pregunten en qué anda para no tener inventar explicaciones. Al parecer, los padres no aprueban el estilo de vida de Leo.
- -Quiere tocar la guitarra y estar con amigos, ¿tan difícil es? -plantea ella.
- -Podría ir a la universidad, como hacés vos.
- -¡No nos compares!
- La joven dice que está triste por cómo fue creciendo la distancia entre Leo y sus padres; que ya nadie sabe ni cuándo ni por qué algo se quebró. “¡¿Cómo puede ser que casi no se hablen?! Todos estamos mal y ninguno sabe cómo arreglarlo”, se lamenta. El padre permanece callado, como si masticara algo que va a decir. Ella sigue, se descarga: “Al final, tienen un hijo al que no conocen”.
- A Leo -sigue ella- le molesta que los padres se la pasen hablando con nombre propio de las vidas ajenas sin un mínimo de discreción ni prudencia: que el hijo de fulano fuma porro, que la hija de mengano se acostó con el remisero, que la vecina de no sé donde es lesbiana aunque su familia no lo sabe, y que sultanito engaña a la mujer y la mujer es la única del barrio que no se enteró.
- -Papá, creo que Leo tiene algo de razón. Él no quiere estar en boca de cualquiera, que todos hablen de manera liviana sobre él.
- Tras un tenso silencio, se ponen de pie. Ella toca el timbre para bajar del colectivo. “¿Vos sabés que Leo pensó en matarse?”, suelta ella. El 152 frena. Se abre la puerta y, mientras bajan, lo último que llego a escuchar es la voz entrecortada del padre: “¿Y vos sabés que tu hermano se fue de casa hace tres días y no sabemos nada?”.
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