El dólar empuja las tarifas de servicios públicos

El precio del gas en boca de pozo y ciertas tarifas mayoristas de electricidad están fijados en dólares.



El valor mayorista de electricidad es uno de los precios que más subieron.

El valor mayorista de electricidad es uno de los precios que más subieron.

Me resisto a responder”. En septiembre de 2016 el entonces ministro de Energía Juan José Aranguren, que hasta unos meses antes había sido el histórico CEO de Shell Argentina, contestaba así un simple requerimiento de senadores nacionales: ¿cuál es el costo de producción del gas en Argentina?

El casi seguro presidente electo Alberto Fernández viene repitiendo su propuesta de desdolarizar las tarifas de servicios públicos, pero en el gas donde este componente es crucial; en el agua no existe y en la energía eléctrica tiene una incidencia menor.

A diferencia del petróleo, que sí es una commoditie, el gas natural no tiene precio de referencia más que en mercados regionales, como el Henry Hub en Estados Unidos, que desde el Golfo de México, conecta mediante gasoductos una gran cantidad de ciudades.

Además, como se puede licuar (GNL), reducir su volumen y transportarse en barco a través de largas distancias, el costo de compra dependerá del acuerdo transaccional.

En Argentina el gas natural se mide en metros cúbicos pero el precio se expresa en “millón de BTU”: British Thermal Unit. No todos los gases tienen la misma capacidad calórica, de ahí que se unifiquen con una medida térmica y no volumétrica.

El BTU es el calor que hace falta para elevar un grado Farenheit una libra de agua en condiciones atmosféricas normales.

En Argentina, además, el mercado de la demanda residencial y comercial del gas tiene precios regulados por el Estado; el consumo industrial y la generación eléctrica se maneja con transacciones acordadas entre consumidores y productores.

El secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, le dijo hace dos semanas a “Río Negro” que el precio del gas natural en boca de pozo es de 4,55 dólares el millón de BTU, pero que, con la caída de la demanda al terminar el invierno, ese valor bajaría. Aranguren había fijado un sendero de precios, como prefieren decirles a los aumentos en el mercado de la energía, que llegaría hasta más allá de los 6 dólares.

Dijo además Lopetegui que cuando se fijó ese precio de 4,55, el dólar estaba a 41 (eran 187 pesos). Pero ahora, devaluación mediante, se fue a 260, un 39% más.

El precio “en boca de pozo” o en el “punto de ingreso al sistema de transporte” (PIST, en la jerga) es el valor con el que se remunera la producción de gas, que está a cargo de operadoras como YPF, Pampa, Tecpetrol, Total o PanAmercan Energy.

¿Cuándo cuesta producir un millón de BTU en Argentina? Ya lo adelantó Aranguren: todos se resisten a decirlo. Y es justo aclarar que no vale lo mismo la extracción de gas convencional que no convencional, que los pozos off shore de Tierra del Fuego tienen sus complejidades y que los yacimientos maduros tampoco son baratos.

Con un modelo a medio camino entre el libre mercado y la regulación estatal, el precio interno del gas fluctúa según el tipo de demanda y el momento del año.

De hecho, tras perder las elecciones primarias, el gobierno nacional decidió no aplicar los aumentos en la tarifa residencial de gas previstos para lo que resta del año.

El precio es una señal muy clara para los consumidores. Por eso, la demanda cayó en el primer trimestre de este año un 7%.

El bajo consumo provoca que fuera del invierno haya excedentes y que se reactivaran las exportaciones, con un dato alarmante: el gas que se exportó a Chile, Uruguay y Brasil en los últimos meses tuvo un precio promedio de 4,3 dólares por millón de BTU, menor al valor de la tarifa residencial en nuestro país.

Lo cierto es que para un hogar con un consumo no muy alto (cocina, termotanque, dos calefactores) la factura de Camuzzi se hizo difícil de pagar, y eso que ahora se mide por bimestre pero desdobla el cobro en dos meses y que el pago del 20% de los consumos del invierno se difirieron al verano para que la estacionalidad suavice el impacto. El gobierno llamó esto “tarifa plana”, como si no siguiera siendo un servicio con medidor.

Las boletas de Camuzzi cambiaron en los últimos meses: el componente “consumo de gas” ya no tiene la referencia del precio por metro cúbico, pero sí llega discriminada la participación de cada costo en el precio final: gas, transporte, distribución e impuestos, lo que permite sacar conclusiones sencillas aun a los que menos información tienen.

Cerca del 60% de una factura de un hogar de clase media corresponde al costo del gas (esos 4,55 dólares por millón de BTU que mencionó el secretario Lopetegui).

Las devaluaciones que desde el año pasado se vienen registrando impactan directamente en el valor que pagan familias, comerciantes e industriales en la factura final del gas. De todos modos, el gobierno avisó que no autorizará en lo que resta del año aumentos en la tarifa final del servicio para evitar que el malhumor electoral crezca de la mano de una clase media golpeada.

Y ese aumento no va a las distribuidoras como Camuzzi, cuyos ingresos pesificados representan entre un 12% y un 15% del valor final, sino a las petroleras.

La tarifa residencial de gas natural por redes está segmentada por categorías de clientes, de acuerdo con umbrales de consumo anuales: desde R1 a R3-4. Cuanto mayor haya sido la demanda de los 12 meses anteriores, mayor será el precio.

Pero para un cliente R2-2 que vive en la zona cordillerana de Neuquén y Río Negro, el valor unitario del gas pasó de 1,83 pesos por metro cúbico en el invierno de 2018 a 5 pesos en la actualidad, un salto suprior al 150%.

¿Es tan caro?
Sin embargo, el gas más caro lo pagan los que no tienen suministro por red, que suelen ser las familias de menores recursos, especialmente las que viven el tomas.

El gas licuado de petróleo (GLP) se consigue en garrafas de 10 kilos que cuestan, con subsidio nacional, 340 pesos en la región. Rinde una semana si se lo usa únicamente para cocinar y sin abusar del horno. Pero si es para calefaccionar viviendas, el gas se escurre a gran velocidad.

En invierno, el Estado reparte de manera gratuita garrafas con el Plan Calor, pero fuera de este programa, los puntos de venta de la versión social del GLP a veces están muy lejos de los barrios sin red. Y la gente tiene que caer en las despensas que llegan a cobrarlas 500 pesos.

El gasto por hogar del gas envasado para poder cocinar alimentos es enorme y triplica muchas veces al de la clase media, que sólo tiene que girar la perilla de la hornalla para calentar el agua del mate.

La luz

El precio de la electricidad (generación, transporte y distribución) está establecido en pesos; sólo una mínima cantidad de usinas de fuente renovable tiene contratos en dólares.

Los distribuidores como Edersa, CALF, CEB o EPEN tiene precios que son establecidos por el Estado (ya sea municipal o provincial) y la remuneración de los que transportan la electricidad (Transener, Transcomahue, EPEN) la fija el ente regulador nacional, el ENRE.

La generación, en cambio, tiene un funcionamiento mucho más complejo porque, además de las reglas que se establecieron en los 90, rigen intervenciones estatales de los gobiernos kirchneristas y algunas transformaciones de esta gestión.

De todos modos, el peso del costo de abastecimiento (generación más transporte) en el precio final de la electricidad pasó de un 30/35% a un 45/50%.

Una parte de este fenómeno se explica, precisamente, por la dolarización de los contratos de energías renovables. La proliferación de los parques eólicos no es una tendencia ecologista sino un negocio financiero: con contratos en dólares a largo plazo, hay garantía de rápida recuperación de las inversiones.

Las energías de fuente solar, eólica (como el de Pomona), biomasa o pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (como el de Lewis, en Lago Escondido) son sólo el 5% de la oferta, pero tienen contratos que llegan hasta los 177 dólares el megavatio hora (MWh), unos 10.000 pesos, contra los 3.318 del costo medio de generación, según el informe de Cammesa de julio.

En la factura de Camuzzi está discriminado el precio del gas en boca de pozo.

El precio mayorista que se traslada a las facturas finales es de 2.100 pesos por MWh (la diferencia con los 3.318 sigue siendo subsidio estatal).

La tarifa media de la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB) es de unos 4.500 pesos por MWh, lo que significa que el costo de abastecimiento equivale al 45% del precio final de las facturas, pero en el caso de Edersa, cuyo VAD(valor agregado de distribución) está planchado, representa más de la mitad.

Históricamente el valor final de la electricidad se dividía en tres partes iguales: costo de abastecimiento, valor agregado de distribución (que son los ingresos de Edersa, CALF o la CEB) y tasas e impuestos, nacionales y provinciales.

Esa relación de fuerzas se quebró y el valor mayorista es el que hizo que los precios finales se dispararan como se dispararon en los últimos años en nuestro país.


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