El “dormitorio” donde descansan los gigantes de la Ruta 22

El Centro Recreativo Rubén Darío ya quedó chico para tantos “huéspedes”, así que planean ampliar la zona de estacionamiento.

Por Redacción

En el kilómetro 1.200 de la Ruta Nacional 22, en Allen, los camioneros que transitan por la región encuentran un lugar en el que pueden descansar, tomar un baño caliente y comer. Una procesión de enormes camiones con acoplados llega al Parador de Camioneros cada día, cuando cae el sol. A esa hora, unos 80 choferes detienen sus máquinas y hacen noche en el predio del Centro Recreativo “Rubén Darío” del Sindicato de Camioneros de Río Negro.

La señal es siempre la misma: el sonido de los frenos que se accionan para bajar de la ruta avisa la llegada de los gigantes del transporte al “dormitorio” del Valle.

Una garrafa encendida en medio de esa larga hilera de camiones, calienta el mate de un grupo de camioneros que –sentados en unos banquitos plegable – conversan antes de la cena para desahogar la soledad de cientos de kilómetros con la radio como única compañía.

Ramón Rosales es un camionero de Mendoza que viaja al sur trayendo verduras y hortalizas y regresa con su camión cargado con frutas. “Ya casi no quedan lugares como éste donde pasar la noche. La inseguridad es un preocupación porque uno nunca sabe a dónde te puede tocar parar para descansar. Sobre la ruta ya no queda casi nada porque son contadas las estaciones de servicio en las que te dejan aparcar. Uno siempre trata de arrimarse a un pueblo o una caminera”, contó.

Juan Carlos Toril, encargado del predio y miembro de la comisión directiva del gremio, cuenta que cada noche alojan a entre 70 y 80 camiones, que pueden utilizar el estacionamiento en forma gratuita. Hay una parrilla y un comedor ubicado en la estación de servicios Petrobras, baños y duchas calientes y un lavadero de ropa. Las Cámaras de seguridad monitorean todos los movimientos, en cada rincón.

En el predio, Camioneros está construyendo un centro de salud que sumará además un servicio de emergencias las 24 horas. En ese sector ya no podrán estacionar los camiones y por ese motivo el gremio que conduce Rubén Belich decidió ampliar el estacionamiento avanzando sobre una parte del área parquizada (cabecera sur) en la que se ubican algunos stands, en la Fiesta Nacional de la Pera. “Vamos a ampliar el estacionamiento, retirando unos 50 metros de césped”, dijo Toril al indicar que la demanda creció mucho porque en Cipolletti o Neuquén los camiones ya no pueden estacionar. “Este es un lugar que le queda muy cómodo al camionero. Algunos van a Neuquén a descargar y como no terminan en el día, vuelven a hacer noche acá”. Toril, explicó que la ampliación de la playa (se reemplazará una franja de césped por piedra fina) no afectará a la Fiesta de la Pera . Próximamente también incorporarán a la infraestructura de “gran dormitorio” un lavadero a fichas con lugar para los chasis.

En la mañana, cuando asoma el sol, la postal se repite: el termo y el mate despierta a los choferes que pasaron la noche durmiendo en las cabinas de sus camiones. Los motores encendidos marcan que es hora de volver a poner las manos al volante para retomar el camino. Luis, otro camionero de Concordia, le da un beso a la foto de su hija que tiene pegada en el tablero de su camión, se persigna y pone primera.

“Ya casi no quedan lugares como éste. La inseguridad es una preocupación, porque uno nunca sabe a dónde te puede tocar parar”.

Ramón Rosales, camionero de Mendoza que hizo noche en Allen.

“Este lugar le queda muy cómodo al camionero. Algunos van a Neuquén a descargar y, como no terminan en el día, hacen noche acá”.

Juan Carlos Toril, encargado del predio y miembro del sindicato.

Una garrafa encendida en medio de la larga hilera de camiones calienta el mate de un grupo de camioneros que conversa antes de la hora de la cena.

Datos

“Ya casi no quedan lugares como éste. La inseguridad es una preocupación, porque uno nunca sabe a dónde te puede tocar parar”.
“Este lugar le queda muy cómodo al camionero. Algunos van a Neuquén a descargar y, como no terminan en el día, hacen noche acá”.
Una garrafa encendida en medio de la larga hilera de camiones calienta el mate de un grupo de camioneros que conversa antes de la hora de la cena.

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