El dracma dejó de ser tabú

Redacción

Por Redacción

Análisis

Alain Navarro AFP

El tema ya no es tabú y aunque no sea una fatalidad, la salida de Grecia del euro para volver al dracma o a una moneda híbrida figuran entre los posibles desenlaces tras las elecciones. Los escenarios un “Día D”, el día en que podría reaparecer el dracma, que desapareció en 2001 ante el euro, circulan entre las capitales y los bancos a través del mundo. Algunos lo considerarían “catastrófico”, palabra elegida por el ex primer ministro Lucas Papademos, o “preferible”, como el economista “profeta” estadounidense Nuriel Rubini, pero todos los expertos sacan las calculadoras. El coste directo de este posible “Grexit” -acrónimo al mezclar las palabras “Greece” y “Exit” para salida-, sin precedentes y no previsto por los tratados europeos, ha desencadenado una batalla de cifras: de 150.000 a 350.000 millones de euros, según el banco Barclay’s, el DeKaBank o la UBS. Un escenario cerrado a principios de junio por el gigante bancario alemán Deutsche Bank detalla lo que podría ser un periodo de altos riesgos siguiendo un default por parte de Grecia “tan pronto como finales de junio o principios de julio”. La Deutsche Bank evoca en diez puntos un escenario de “riesgo extremo”, empezando por la incapacidad por parte de Grecia de financiar sus déficit públicos, una bancarrota de hecho. El Parlamento griego se reúne entonces en sesión extraordinaria un fin de semana para legislar sobre el abandono del euro, y tomar otras medidas capitales. Un control de capitales se decretaría entonces para evitar las huidas de capitales al extranjero y una corrida bancaria. En dos años, estas han perdido un tercio de sus depósitos, que cayeron hasta los 165.000 millones de euros a finales de marzo contra 237.500 millones a finales de diciembre de 2009. En esta hipótesis, el Banco de Grecia recupera su papel de base anterior al Banco Central Europeo (BCE), con una serie de medidas reglamentarias, entre otros para los pagos electrónicos. Otra etapa consiste en emitir reconocimientos de deuda “IOU” (I Owe You) para pagar a funcionarios, jubilados y acreedores, como hizo California en 2009.


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