¿El ejército en la calle?

Por Redacción

El meollo de la cuestión es que este es un país superizquierdizado y filoterrorista, donde imperan los derechos humanos a favor del delincuente y la víctima es siempre sospechosa y la que termina en chirona si hace uso del derecho de legítima defensa. La Justicia está, desde luego, inmersa en esa tónica garantista, tolerante, permisiva y bondadosa con los criminales, pero dura con la víctima. Las leyes penales, por su parte, facilitan las cosas y proclaman que la pena de prisión perpetua es, como máximo, de 35 años. En los Estados Unidos, considerada como nación ultrademocrática, proliferan las penas de muerte en varios estados, de noventa y nueve años de prisión y en algunos casos hasta “tres prisiones perpetuas”, como si el condenado fuera Matusalén o Gilgamesh, el Inmortal. Lo que se debe hacer aquí es terminar con el curro de los derechos humanos, como anunció Macri y no cumplió, fiel a su estilo de prometer y no realizar. A partir de allí, reordenar todo el sistema legal, judicial, policial, carcelario, etc., de manera que la delincuencia tenga su justo castigo sin contemplación alguna.

Joaquín Bertrán

DNI 5.433.822

Joaquín Bertrán

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