El empresario de Cipolletti acusado de violencia de género enfrentará penas mínimas

La fiscalía unificó las dos causas penales. Una es por daños y la otra por amenazas. Días atrás, la víctima denunció que violó la prohibición de acercamiento.





La fiscalía unificó las causas en las que está imputado el comerciante cipoleño acusado de ejercer violencia de género en contra de su expareja. Luego de que el expediente estuviera muchísimo tiempo en el Juzgado de Familia, pasó al Ministerio Público y se ordenó un allanamiento en la casa del acusado.

Le atribuyen dos hechos, uno por amenazas y otro por daño por el incendio provocado en el auto de la víctima. La unificación de legajos se realizó esta mañana a través de una audiencia solicitada por el defensor del comerciante.

El abogado planteó que las amenazas y el incendio del coche ocurrieron el mismo día y que en consecuencia se deben canalizar como un “concurso ideal”, que es la forma que indica el Código Penal para juzgar los delitos cuando se superponen en un mismo lapso de tiempo.

El concurso ideal es más beneficioso para el acusado porque el delito con mayor escala penal, en este caso las amenazas, absorbe al delito menor que es el daño. En otras palabras, la amenaza tiene una escala máxima de dos años y el daño una pena máxima de un año.

En el caso de ir a juicio, la escala aplicable es la del delito de amenaza. En otro escenario, si hubiera sido “concurso real” se suman las penas máximas de los delitos y se conforma una escala de tres años (dos años por las amenazas, uno por el daño).

Lo concreto es que, con esta definición judicial, habrá un solo juicio contra el imputado con la posibilidad de que enfrente una pena máxima de dos años de prisión en suspenso. Sin embargo, el criterio, cuando la gente imputada carece de antecedentes, es el de aplicar la pena mínima. En el peor de los casos el hombre no irá ni un día a prisión.

Durante todo el trámite del proceso, pasó algunos días detenido en comisaría por orden del juez de Familia Jorge Benatti que tuvo la denuncia por violencia familiar en su despacho con idas y venidas sin mayores resultados para la víctima. Es más, la orden de prohibición de acercamiento ni siquiera estaba notificada.

Cuando la víctima viralizó el video de una cámara de seguridad en donde se podía observar como un hombre intentaba prender fuego su auto en uno de los barrios más costosos de Cipolletti, el caso tomó estado público. Fue recién en ese momento, después de varios años de trámites judiciales, que la fiscalía de Cipolletti hizo un allanamiento y notificó al comerciante.

Luego se le formularon cargos dos veces y ahora finalmente se unificaron los legajos.Semanas atrás, la víctima volvió a realizar una denuncia en la fiscalía porque el imputado, según su testimonio, violó la restricción de acercamiento que pesa sobre él.

El Ministerio Público Fiscal dispuso, nuevamente, una custodia para la mujer y sus hijos. Además, notificó al juez Benatti quien dispuso la orden judicial. 

El próximo paso de la fiscalía es solicitar la audiencia de control de acusación donde se resolverá si el proceso llega a juicio.


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