El escultor de Juana Azurduy: “Ahora quiero hacer a Jaime de Nevares”

Andrés Zerneri vivió en Neuquén y quiere hacer aquí un monumento.




Arte

La protagonista del miércoles fue Juana Azurduy, esa enorme estatua de nueve metros y 25 toneladas que quedó inaugurada cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el mandatario de Bolivia Evo Morales la descubrieron, detrás de la Casa Rosada.

Andrés Zerneri siguió todo el acto en primera fila, rodeado de ministros y autoridades, “un poco nervioso”. Su obra estaba terminada. Pero el escultor esperaba todavía la aprobación de las dos personas que habían participado en el largo proceso de idear el monumento. “Les gustó. Eso me manifestaron los presidentes”, se tranquiliza ahora, mientras pasea nuevamente frente a su monumental obra y atiende el teléfono para hablar con “Río Negro”.

Ahora puede soñar nuevos proyectos tan enormes como “la Juana”, como la llama él cariñosamente después de haberle dedicado tres años de trabajo: “Quiero hacer a Jaime de Nevares, en Neuquén. Tiene que ser una obra que podamos construir entre la mayor cantidad de personas”, se entusiasma y hasta piensa en una campaña para que los vecinos de la región donen llaves para que luego se fundan en un solo cometido: la estatua del obispo de Neuquén.

Zerneri tiene 42 años, la mayoría de ellos dedicados al dibujo, la pintura y la escultura. Sólo se desvió unos meses de su camino artístico, allá por los 90, cuando entró a la Universidad del Comahue, en Roca, para estudiar Derecho. “Fue un engaño de los años de juventud”, se ríe ahora recordando aquel paso por el Valle. En realidad, Zerneri pasó muchos más tiempo en Neuquén, donde vive su “familia materna”. “Tengo muchos tíos allá”, cuenta. Fue allí donde comenzó su militancia en H.I.J.O.S y se comprometió con los reclamos de los mapuches.

Pero de regreso a su Buenos Aires natal nunca más se alejó del arte. Mucho menos de los enormes monumentos. Y fue justamente uno de ellos el que terminó acercándolo a Morales. Es que el presidente de Bolivia le había pedido a su embajadora en la Argentina que le sugiriera nombres de escultores argentinos que pudieran resolver una obra de la magnitud de Juana Azurduy. “Con respecto a lo técnico, yo trabajo en bronce y hago monumentos. Pero lo que decidió a Evo fue que yo había hecho el monumento al Che Guevara, en Rosario, y que estaba trabajando en el de la Mujer Originaria”.

Efectivamente, para celebrar los 80 años del Che, Rosario inauguró la estatua del líder revolucionario que se hizo gracias a las 14.500 personas que donaron llaves para que fueran fundidas y se convirtieran en tres mil kilos de bronce. La de la mujer originaria es una idea de Osvaldo Bayer en la que aún trabaja Zerneri.

Ayer mismo Zerneri quería volver a encerrarse en el taller para trabajar en la Mujer. Pero sus amigos lo cerraron con llave y lo llevaron pasear justamente frente a su Juana. Para este artista autodidacta, éste es un momento de “orgullo”. Y él sabe que tras la inauguración ahora empieza lo más importante, la convivencia del monumento con la gente, “que tiene que sentirlo como propio”.

Los consejos de Cristina

Hacer esa enorme estatua que ahora se ve detrás de la Casa Rosada, tomó tres años de trabajo y planificación. Primero, cuenta Zerneri, fueron los dibujos y maquetas, que se mandaban a Bolivia para que Evo Morales le diera su aprobación. Una vez que ocurrió eso, Zerneri se reunió con la presidenta . “Me hizo algunas correcciones a la maqueta”.

-¿Qué fue lo que sugirió la presidenta argentina?

-En el primer diseño, yo había sido literal con la historia y los próceres que había pensado. Yo había pensado en que la rodearan Belgrano, San Martín... Cuando los vio la presidenta prefirió que fuera Juana la única figura. Por eso ahora, las otras figuras que están con ella son más genéricas: además de sus cinco hijos, representan a indígenas de las etnias colla, aimaras, quechuas y tarabuqueños.

-¿Qué opinión tenés de lo que pasó con la estatua de Colón?

-Lejos de maltratar la figura de Colón, lo que se está haciendo ahora es protegerla. La va a restaurar una de las personas que más saben del tema. Y mientras que en la mayoría de los países de Latinoamérica las estatuas de Colón fueron destruidas, aquí se va a proteger y se va a poner en un lugar en el que la va a ver más gente.


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