El film rodado en La Lobería presente en San Sebastián

La película que protagoniza Viggo Mortensen obtuvo dispar aceptación. Pero su director y el actor danés lo tomaron con buen humor.

“Jauja”

“Jauja”, la película filmada en parte en La Lobería, protagonizada por Viggo Mortensen, recibió aplausos y silbidos en la competencia por el premio Horizontes Latinos de San Sebastián.

La proyección del film provocó reacciones dispares entre aquellos que disfrutaron del viaje hipnótico propuesto por Alonso y otros que se vieron ajenos a su propuesta, según informó hoy la agencia Télam.

De muy buen humor, casi como si fueran los protagonistas de un espectáculo de “stand-up”, Mortensen y Alonso respondieron preguntas y, teniendo claro que su filme no necesariamente sería del agrado de todos, el cineasta aseguró: “No me interesa demasiado lo que pueda pasar con la película. Para mí lo más importante fue filmarla y la gran experiencia que tuvimos en el rodaje”.

Con guión del propio Alonso y del escritor y poeta argentino Fabián Casas, “Jauja” mantiene el ritmo pausado y contemplativo que el director convirtió en su marca de estilo en “La libertad”, “Los muertos” y otras tantas películas, pero esta vez apela mucho más a los diálogos para hacer avanzar una narración de tintes oníricos.

“Es una película que me reinventa como cineasta y me abre un montón de oportunidades inciertas, pero que quiero abrazar”, afirmó Alonso, quien llegó a San Sebastián luego de ganar el Premio Fipresci de la crítica internacional en la sección Una Cierta Mirada del último Festival de Cannes, con esta misma obra.

El título de esta película filmada en distintos lugares de la Patagonia argentina remite a un lugar mítico que -según reza una leyenda introductoria- los antiguos llamaban Jauja y “la creían una tierra de abundancia y felicidad”, pero tan difícil de hallar “que los que la intentaron encontrar se perdieron en el camino”.

Si bien podría tratarse de “el sueño de una niña, un perro o un soldadito de madera”, tal como lo señaló Mortensen, la película transcurre en algún momento impreciso de fines del siglo XIX y sigue los pasos de un militar y geólogo danés que pierde a su hija adolescente e inicia un peligroso viaje para intentar encontrarla.

En esa inmensidad desértica y solitaria, donde la aristocracia y el ejército argentinos están realizando el último tramo de una campaña de exterminio de los pueblos originarios, este capitán danés emprende un periplo enloquecedor, cercano a un sueño, donde incluso un misterioso perro le indica el camino hacia una mujer que vive sola en una cueva, sobre una montaña.

“Esta película puede ser el sueño de una niña o de un perro, pero eso no importa. Yo no tengo una interpretación propia, cada espectador puede imaginar una explicación que más le guste”, afirmó Mortensen.

El actor afirmó que “es una gran película, ya van a ver, y en ella hay que reconocer sobre todo a la gente que se juntó para hacer posible nuestra aventura”, añadió en referencia a los coproductores de Argentina, México, Holanda, Francia, Dinamarca y Estados Unidos que hicieron posible el filme.

“Esta película es una cosa extraña, porque es tan argentina como danesa, y eso es muy difícil de hacer”, aseguró Mortensen, y añadió: “Yo siempre había querido trabajar en danés, el idioma de mi padre. Me hubiera gustado hacerlo con Lars Von Trier, pero al final me tocó hacerlo con Lisandro”, bromeó.

El rodaje en La Lobería en abril del año pasado provocó un movimiento inusitado en el pequeño balneario que se vio alterado en su calma cotidiana por la llegada de técnicos y actores. Durante cerca de un mes, un número considerable de personas de la zona participó como extra en la filmación.

DeViedma


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