El fútbol femenino unió excelencia deportiva y compromiso social



David Crary/AP

La selección estadounidense campeona mundial de fútbol combina talento, conciencia política y personalidad. Son abanderadas de la lucha por la igualdad de género y los derechos de los gay.

La capitana del equipo, Megan Rapinoe (al centro alzando la copa) con integrantes de la selección en los festejos en Nueva York. Se negaron a ir a la Casa Blanca a saludar a Trump.

La selección estadounidense de fútbol, flamante campeona mundial, sobresale no solo por su talento sino por un compromiso social de sus jugadoras nunca visto.

Las campeonas están a la vanguardia de la lucha por la igualdad de género en el trabajo y han demandado a la federación estadounidense de fútbol para exigir mejores ingresos, comparables a los de la selección masculina.

Su directora técnica y varias jugadoras, incluida la carismática Megan Rapinoe, elegida la mejor jugadora de la Copa Mundial de Francia, son un símbolo de la inclusión de la comunidad LGBT. Y el equipo apoyó firmemente a Rapinoe cuando dijo que no iría a la Casa Blanca si eran invitadas por el presidente Donald Trump.

Sus batallas sociales no las intimidan y, de hecho, las jugadoras parecen disfrutar de la atención que reciben por su militancia.

“Siento que este equipo está en el medio de un cambio en el mundo que vivimos. Es una sensación increíble”, dijo Rapinoe tras la victoria 2-0 sobre Holanda el domingo en Lyon, en la final del mundial. El equipo ganó sus siete partidos, anotó 26 goles y la marcaron solo tres.

Algunos deportistas, como Muhammad Ali y Colin Kaepernick, se jugaron sus carreras al asumir posturas políticas. Algunos equipos de la NBA lucieron remeras y buzos con lemas condenando la brutalidad policial y en apoyo del movimiento Las Vidas de los Negros Son Importantes.

Pero cuesta imaginarse otro equipo que se haya jugado tanto por causas ajenas al deporte en la antesala de la máxima competencia, del modo que la selección femenina lo hizo al demandar a la federación en marzo. Las dos partes acordaron buscar una mediación una vez concluido el torneo.

“Estas deportistas generan más ingresos y mejores ratings de televisión, pero se les paga menos simplemente porque son mujeres”, declaró Molly Levinson, vocera de las jugadoras en la demanda. “Es hora de que la federación corrija esto de una buena vez por todas”.

Debra Katz, abogada de Washington especializada en casos de acoso sexual, dijo que el equipo estadounidense está consiguiendo apoyo mundial para las causas que promueve.

“Su mensaje es ‘no van a dividirnos. Estamos unidas en defensa de un trato que no discrimine’”, expresó.

La victoria en Lyon, combinada con la batalla por igualdad salarial, seguramente afianzará el equipo como símbolo de la fuerza de las deportistas en todo el mundo.

Para la comunidad gay de Estados Unidos, a menudo frustrada porque no hay deportistas abiertamente gays en los principales deportes nacionales -el béisbol, el fútbol americano, el básquetbol y el hockey sobre hielo- la selección femenina de fútbol ha sido motivo de orgullo. Dos de sus jugadoras, Ashlyn Harris y Ali Krieger, están comprometidas. En el mundial, Rapinoe fue alentada desde las tribunas por su novia, la estrella de la liga femenina de la NBA Sue Bird.

No creo que nadie en el equipo tenga interés en prestar la plataforma (mediática) por la que hemos trabajado tan duro y las cosas por las que luchamos y la forma en que vivimos nuestra vida. No creo que queramos que eso sea corrompido por esta administración

Megan Rapinoe, capitana del equipoi, elegida la mejor jugadora de la Copa Mundial de Francia

“La ciencia es la ciencia. Las gays mandan”, tuiteó Rapinoe.

La portavoz de la organización defensora de los derechos de los Lgbtq de Estados Unidos, la Campaña por los Derechos Humanos, Matilda Young, dijo que el impacto de la campaña de la selección a favor de la inclusión será profundo.

“Los deportistas jóvenes Lgbtq, que a menudo no se sienten bienvenidos, se ven reflejados en estas campeonas que están haciendo historia”, declaró Young. “El que estadounidenses de todos los rincones de nuestro país apoyen a estas mujeres tan descaradamente orgullosas de su país y de quienes son transmite un poderoso mensaje no solo para los Lgbtq, sino para los aficionados al deporte de todo el mundo, en el sentido de que estamos aquí, somos gays y acabamos de ganar la Copa Mundial… de nuevo”.

Estados Unidos ganó cuatro de las ocho ediciones de la Copa Mundial de fútbol femenino que se llevan disputadas, incluidas las dos últimas.

Las jugadoras están siendo felicitadas por todo el mundo, incluido Trump. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, se apresuró a organizar un desfile de la victoria por la ciudad.

“Felicitaciones a las rompe-récords de (at)USWNT, un equipo increíble que siempre trata de mejorar y de que los demás también lo hagan”, dijo en un tuit el expresidente Barack Obama.

El lunes, los demócratas invitaron al equipo al Congreso “para celebrar su victoria tan estimulante”, según dijo la presidenta de la Cámara Baja Nancy Pelosi.

Por el contrario, Rapinoe dijo el martes que no cree que las integrantes del plantel acepten una invitación de Trump para visitar la Casa Blanca. “Yo no iría y tampoco irían todas las compañeras de equipo con las que he hablado explícitamente”, dijo Rapinoe en el programa “Anderson 360” de CNN.

“No creo que nadie en el equipo tenga interés en prestar la plataforma (mediática) por la que hemos trabajado tan duro y las cosas por las que luchamos y la forma en que vivimos nuestra vida. No creo que queramos que eso sea corrompido por esta administración", finalizó.


Comentarios


El fútbol femenino unió excelencia deportiva y compromiso social