El G-7 reclamó al gobierno que mejore el diálogo con los bonistas

Los países más ricos volvieron a llamarle



El Grupo de los Siete países más industrializados (G7) le mostró otra vez los dientes al gobierno de Néstor Kirchner, al llamar a la Argentina a “tener un diálogo constructivo con sus acreedores de manera de obtener una tasa de participación elevada en la reestructuración de su deuda”.

“Llamamos a Argentina a poner en marcha políticas conformes a su programa con el Fondo Monetario Internacional”, subrayaron los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales en su comunicado a final de una reunión de Boca Ratón.

El pedido figuró como asunto secundario en el comunicado final difundido tras la reunión que los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Japón e Italia mantuvieron el viernes y ayer en esta ciudad.

La mención no constituyó ninguna sorpresa, ya que había sido anticipada días atrás por varios de los funcionarios que participaron del encuentro de Boca Raton.

Horas antes, el presidente Kirchner había anunciado que el gobierno argentino va defenderse judicialmente de la inhibición de bienes que lograron bonistas, tras un fallo de un juez del estado de Maryland. (Ver recuadro)

El gobierno argentino planteo ante los acreedores privados una quita del 75% en el monto nominal de los 88.000 millones de dólares de deuda en default, medida que fue rotundamente rechazada por los bonistas.

En general, el G7 se manifestó satisfecho sobre los países emergentes. “Saludamos la mejora de las condiciones de financiamiento y el aumento del crecimiento económico en muchos de los países emergentes”, indicaron los representantes de los países más desarrollados.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se apresta a iniciar la revisión del segundo tramo del acuerdo suscripto entre el país y el organismo en septiembre pasado, y quiere que el país mejore su oferta a los acreedores privados. Esto porque la performance de la economía argentina muestra que el país está en condiciones de destinar más dinero al pago de la deuda defaulteada.

Otra de las exigencias del or

ganismo de crédito es aumentar el porcentaje de superávit del 3 al 4% y modificar el sistema de distribución de la coparticipación.

La primera revisión del acuerdo fue aprobada con significativa demora y en votación dividida a fines de enero, debido a la dificultad para conciliar dos posiciones antagónicas en el seno del FMI y entre los gobiernos de los países centrales.

La corriente “dura” impulsa que el organismo no dé el visto bueno a la Argentina hasta que no se avance en la renegociación de la deuda en default con los acreedores privados.

En este sector se inscribe la Nº 2 del organismo, Anne Krueger, y los representantes de países industrializados con empresas a cargo de servicios privatizados en el país.

En este contexto marcado por el conflicto, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, viajará a Miami para encontrarse mañana con el titular del FMI, Horst Köhler, y analizar directamente con él los aspectos políticos y técnicos vinculados con la segunda revisión del acuerdo.

Si se aprueba las metas de esta segunda etapa Argentina deberá pagar más de 3.000 millones de dólares.

Kirchner anticipó en varias oportunidad que ese monto se saldará sólo si el organismo aprueba el desempeño de la economía argentina.

 

(R. Central/Télam)

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“No hay ninguna posibilidad de modificar la quita”

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