El gobierno culpó al kirchnerismo por la violencia en la marcha gremial

Y el ministro de Trabajo aseguró que los kirchneristas “intentaron copar la protesta” de la CGT. “Es una señal de la Argentina que no se quiere más”, dijo.



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Escenas de violencia, el martes, en torno al palco de la conducción de la CGT, en el centro de Buenos Aires. (Foto: dyn )

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La marcha multitudinaria convocada por los gremios peronistas. Fue opacada por la violencia. (Foto: ap )

Luego de la movilización masiva, y de su final escandaloso, el gobierno nacional repudió los incidentes de violencia y ratificó que llamará al diálogo con la CGT para evitar el paro, que a esta altura parece difícil de desmontar. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, afirmó que la marcha del martes mostró “una Argentina que no está a la altura de las circunstancias de lo que pide la gente”. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, destacó que la relación con los sindicatos es “excelente” y que la mayoría de los argentinos sigue apoyando al gobierno de Mauricio Macri.

La marcha del martes, hasta último momento, parecía un éxito rotundo. La CGT dio una muestra de su capacidad movilizadora y organizativa, la más impresionante de los últimos años. Todo quedó diluido al final, cuando un grupo de manifestantes logró ingresar al escenario principal y agredió a los líderes de la central obrera, Carlos Acuña, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer, por no ponerle fecha definitiva a un paro. Los gremialistas, tras el bochorno, acusaron a grupos de izquierda, sindicatos menores disidentes y, fundamentalmente, a miembros de organizaciones kirchneristas por los incidentes (ver página 3). Volaron sillas, botellas, piñas, insultos, acusaciones de traición y los sindicalistas debieron huir custodiados.

Puertas adentro del gobierno, las lecturas variaron. La imagen de violencia y descontrol dentro del gremialismo fue tomado por muchos con alivio, porque empañó la protesta y le restó legitimidad a un eventual llamado a medida de fuerza.

Otros temen la posibilidad de perder a un interlocutor razonable en el gremialismo, como fueron los jefes de la CGT durante el último año. La dirigencia sindical no es uniforme, los sectores más duros presionan por un paro ya, mientras otros dirigentes de la cúpula apuestan al diálogo. Ninguno tiene espalda para decidir una medida solo. En cualquier caso, el triunvirato empieza a perder margen y el llamado a huelga parece inevitable.

“En los 15 meses de gobierno que llevamos, la relación con los sindicatos ha sido excelente. Se ha podido trabajar en forma conjunta no sólo en administrar la conflictividad lógica en un contexto de recesión sino en avanzar en acuerdos de productividad y competitividad sectorial”, dijo Peña durante su disertación en un seminario organizado por la revista británica The Economist en Buenos Aires .

El jefe de Gabinete atribuyó los hechos de violencia a sectores “a los que no les conviene que haya diálogo” y “comparten una visión más parecida a la de la ex presidente Cristina Kirchner”.

El funcionario, que aseguró que la mayoría de los argentinos siguen respaldando al gobierno, pidió entonces “seguir apostando al diálogo y al trabajo conjunto”.

En la misma línea, Triaca, en declaraciones a Radio con vos, anunció que el Ejecutivo va a convocar “al diálogo, que es una medida en sí mismo” para “ver de qué manera se pueden encontrar soluciones”.

El ministro de Trabajo también apuntó contra el kirchnerismo al condenar los hechos del violencia del martes. “Hubo muchas vertientes que no tenían que ver ni con la representación gremial ni con temas específicos de los trabajadores, muchos de los cuales estuvieron en la gestión anterior negándoles derechos”.

En ese sentido afirmó que “el kirchnerismo intentó copar la protesta, es lo que se vio, y eso entorpeció el mensaje que se quería transmitir” y volvió a calificar a la marcha convocada por la CGT de “política”:

“La sociedad hay algunos reclamos a los que no acompaña: que siente que las formas tienen que ver con el contenido”, opinó. “Es una señal de la Argentina que no se quiere más: de la confrontación, de la división, de no encontrar los consensos”, sentenció.

La incógnita : cuál era la capacidad del gobierno para negociar cambios con la CGT, teniendo en cuenta que la central obrera le reclama que modifique nada menos que “su política económico-social”, y, llegado el caso, cuanta espalda tendrá la cúpula de la CGT para postergar un paro que, tras los incidentes del martes, parece impostergable.

La incógnita: cuál será la capacidad del gobierno para negociar con la CGT, teniendo en cuenta que la central le reclama un cambio en la política económica.

Máximo Kirchner: “Fue muy sano el reclamo”

El diputado nacional y referente de la Cámpora Máximo Kirchner consideró “muy sano” que los manifestantes hayan pedido a la cúpula de la CGT que precise la fecha de una huelga general porque, dijo, “a eso se fue” a la marcha del martes.

“Lo que uno pudo ver y escuchar, de manera clara, fue a cientos de miles de trabajadores exigirle la fecha de un paro”, dijo.

“Se escuchó bien fuerte lo que empieza a sentir el pueblo trabajador” y distinguió que ello proviene “no sólo de parte de los trabajadores sindicalizados, sino también de gente suelta que estuvo en la marcha”.

“Es muy sano que quienes asisten a un acto interpelen a quienes tienen la oportunidad de estar arriba de una tarima”, añadió. Y sugirió a los dirigentes de la CGT que “nadie debe enojarse por la interpelación sino que debe asumirla”.

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La incógnita: cuál será la capacidad del gobierno para negociar con la CGT, teniendo en cuenta que la central le reclama un cambio en la política económica.

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