El hanta mata más sin información

Poco menos de mil kilómetros hay entre Epuyén, la ciudad chubutense donde estalló el brote de la variedad más dura de hanta, y Concepción, la localidad chilena cuya universidad desarrolla una vacuna contra el virus y un tratamiento para la enfermedad. El miércoles, un mes y medio después de la primera muerte, el secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, estuvo en la zona cordillerana de Chubut justo cuando el doctor en Ciencias Biológicas Oliberto Sánchez, de la Universidad de Concepción, le escribía una nota en la que se ponía a disposición para ofrecer el antídoto.

Chile es un país unitario. Tiene un ministro nacional por cada área y “secretarías regionales ministeriales”, que todos conocen por sus siglas Seremi. Argentina tiene un secretario de Salud de la Nación pero del tema se ocupan las provincias y no hay estrategias federales para asuntos sociales serios como éste del hantavirus o para otros, como la crisis de la escuela secundaria, por caso.

Es muy difícil aislar el brote de un virus. No hay frontera que lo filtre, especialmente si lo trasmiten animales y sus humanos portadores, que lo diseminan en el aire.

La cepa del hanta que convive en la región cordillerana de Río Negro (y toda la zona) se transmite de persona a persona, algo que, si se sabía con certezas, pocos se enteraron.

Queda en evidencia la terrible falta de información, ahora que hay once muertos, 29 personas alcanzadas y muchos casos sospechosos.

Aunque es en Río Negro, Neuquén y Chubut donde el virus es más peligroso, no hay aquí un laboratorio nacional que estudie el hanta. Chile lo tiene, precisamente, en Concepción, una de las ciudades más grandes del sur de ese país.

Los médicos

En la Sociedad Argentina de Infectología y el Instituto Malbrán hay especialistas de renombre, pero en la zona afectada por la propagación del hanta hay otros que conviven todos los veranos con los afectados por el virus. Nombrarlos sería tal vez comprometerlos (no salieron aún públicamente con su queja) pero hay malestar en la comunidad médica de Bariloche y El Bolsón por la falta de consultas a los que estuvieron todos estos años en la trinchera de la atención de pacientes con hanta.

El presidente Mauricio Macri pasó esta semana por Chubut. En Puerto Madryn inauguró un parque eólico y tomó una excursión para observar delfines. Del otro lado de la provincia había un brote de hanta, pero de eso no habló.

Wisky y Barbeito

El Bolsón tuvo hace 22 años un brote de hanta. El diputado nacional de Cambiemos Sergio Wisky era médico en la ciudad. Cuando se dio cuenta de que tenía el virus le dijo a Carolina Guasco, que por entonces era su mujer, que lo llevara al hospital Castro Rendón, de Neuquén, donde había hecho su residencia.

Wisky hizo carrera política en el radicalismo: llegó a ser intendente de El Bolsón y funcionario del gobierno de Miguel Saiz. De hecho, le debe en parte su salud al exministro y excandidato a gobernador César Barbeito: en su auto viajó a Neuquén a tratarse, en noviembre de 1996.

Bendecido por el presidente Macri, que lo recibió en sus largas vacaciones en Villa La Angostura, Wisky le ganó la pulseada al intendente de Cipolletti, Aníbal Tortoriello, que aceitó en las últimas semanas su relación con Alberto Weretilneck.

El gobernador lo niega, pero como Juntos no logra tener candidato en Cipolletti, cada vez gana más fuerza la idea de apostar a la reelección de Tortoriello, sobre todo porque en Juntos nadie se anima a ir de candidato.

Weretilneck tiene tiempo hasta el 15 de febrero para inscribir su forzada candidatura a la re-reelección. Entre esa fecha y la elección del 7 de abril pasarán 51 días: ¿es un plazo suficiente para que la Justicia se expida en las tres instancias posibles: Justicia Electoral, Superior Tribunal de Justicia y Corte Suprema?

Las campañas y las investigaciones brillan por su ausencia en Argentina, mientras Chile desarrolla una vacuna y ensaya un tratamiento para los enfermos.

Wisky, el candidato de Macri a la gobernación en el 2019, se salvó hace 22 años gracias a que su amigo César Barbeito lo llevó en auto hasta el hospital Castro Rendón, de Neuquén.

Datos

Las campañas y las investigaciones brillan por su ausencia en Argentina, mientras Chile desarrolla una vacuna y ensaya un tratamiento para los enfermos.
Wisky, el candidato de Macri a la gobernación en el 2019, se salvó hace 22 años gracias a que su amigo César Barbeito lo llevó en auto hasta el hospital Castro Rendón, de Neuquén.

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