El impacto de la crisis en el bolsillo de los trabajadores gastronómicos

En temporada un mozo de un establecimiento tres estrellas debería percibir un sueldo de bolsillo de 53.154 pesos. Los temporarios hoy solo obtuvieron un auxilio equivalente al salario mínimo, vital y móvil.




Los trabajadores gastronómicos de Bariloche se movilizaron durante meses hasta obtener una ayuda. Archivo

Los trabajadores gastronómicos de Bariloche se movilizaron durante meses hasta obtener una ayuda. Archivo

Todos los rubros vinculados al turismo están afectados por la crisis económica que genera la falta de actividad en Bariloche y en el caso de los trabajadores gastronómicos, que obtuvieron alguna ayuda estatal, ven diezmados sus ingresos entre un 50 y un 80%.

El sector gastronómico, luego de varios meses de protestas y reclamos, logró acceder a una ayuda eventual del Estado nacional para quienes tienen contratos temporarios en hoteles y restaurantes. Sin embargo, ese auxilio en muchos casos solo representa una ínfima parte de los ingresos habituales.

En Bariloche hay alrededor de 8.000 trabajadores gastronómicos de los cuáles 2.379 son temporarios. Los que tienen relación de dependencia perciben un 75% de sus salarios (por un acuerdo nacional y con la ayuda de ATP), los temporarios solo obtuvieron un auxilio para julio y agosto, y otros perciben el IFE.

El compromiso del gobierno -tras marchas, protestas y cortes de ruta- es que los trabajadores temporarios reciban un aporte equivalente al salario mínimo vital y móvil, que ronda los 16.800 pesos. Pero este importe, compuesto por un pago de 10.000 pesos a través de un decreto del Ministerio de Trabajo y un componente extra de 6.500 pesos acordado con el gremio Uthgra, solo está garantizado para los meses de julio y agosto (aunque viene con retraso).

Ovidio Zúñiga, asesor del sindicato y exsecretario general, graficó la pérdida de ingresos de este sector. Indicó que en esta temporada un mozo categoría 3 estrellas (equivalente al segmento de turismo estudiantil) debería percibir un salario neto (de bolsillo) de 53.154 pesos, mientras que una mucama debería cobrar 48.700 pesos y un peón, de la misma categoría, tendría un salario de 42.900 pesos de bolsillo.

El dirigente gremial remarcó que además de la diferencia evidente entre el salario y el aporte que se recibirá, los gastronómicos cuentan con un alto componente de ingresos a través de propinas, que en algunos casos es equiparable entre el 40 y el 70% del sueldo.

“Con esto quiero graficar el empobrecimiento que va a tener el trabajador gastronómico y esto repercute en la economía de la ciudad”, dijo Zúñiga quien consideró que ante la magnitud de la crisis “se pierde la visión de lo individual.

Zúñiga dijo que ahora se debe iniciar un proceso de gestiones para que al menos el mínimo aporte conseguido se mantenga por unos meses más porque de lo contrario, en septiembre los gastronómicos temporarios vuelven a cero en cuanto a ayuda del Estado.

También el dirigente reclamó que el Ejecutivo municipal tenga una intervención mayor y decidida para reclamar el regrese del turismo en la ciudad. Señaló que se “debe reabrir el turismo con todos los protocolos necesarios” y cuestionó los permisos selectivos para que personas ajenas a la ciudad ingresen en vuelos privados.


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