El lago sagrado, cada vez más contaminado

Redacción

Por Redacción

(Foto AP/Rodrigo Abd)

El Titicaca, el lago sagrado de los Incas, parece ahora una cloaca de aguas contaminadas con plomo.

“Si las ranas pudieran hablar dirían ‘Esto me está matando’”, retrata con certeza la activista ambiental Maruja Inquilla, la mujer que posa en la foto junto a una planta de tratamiento de residuos municipales de agua que desemboca en ese espejo de agua, en Juliaca, en la región de Puno, Perú.

Maruja sabe de qué habla. Hace unos días se presentó en la casa del gobernador de Puno con bolsas de plástico llenas de cientos de ranas muertas.

Las orillas del lago más grande de América del Sur están efectivamente llenas de animales muertos, de tachos de pintura desechados y de bolsas de basura húmeda. Además, los hospitales cercanos lo usan para deshacerse de agujas hipodérmicas y gasas y los restaurantes vierten aceite quemado en bolsas. El lago ya no parece sagrado.

El Titicaca en Perú


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