El mandato desviado

El fuerte documento crítico hacia la gestión Weretilneck refrendado días atrás por la gran mayoría de los intendentes del Frente para la Victoria denuncia rumbos de la gestión provincial que se diferencian claramente del proyecto político que votó la ciudadanía de Río Negro tres años atrás.

Por Redacción




COLUMNISTAS

Poniendo el foco de este análisis en los cuestionamientos a la política social, cabe recordar que el proyecto de gobierno del Frente para la Victoria proponía -entre otras cuestiones- erradicar las prácticas clientelares, trabajar articuladamente con el Estado nacional y los municipios y desterrar el uso de los fondos sociales como bolsa de trabajo de punteros y como forma de comprar votos.

Proyectaba también profesionalizar el área, terminando con el trabajo en negro en el Estado provincial (los llamados “becados”) y priorizando la inversión presupuestaria en mejorar y multiplicar los programas y servicios que garanticen la plena vigencia de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, fortaleciendo a la vez la articulación con las organizaciones sociales que trabajan en sectores vulnerables.

Este proyecto de gobierno se comenzó a concretar con la desactivación inmediata del cuestionado Comer en Familia y la reorientación de sus más 30 millones de pesos de presupuesto, destinando la mitad del monto a la creación del programa hoy conocido como Fondos Descentralizados a los municipios e invirtiendo la otra mitad para unificar la ayudas alimentarias brindadas por el gobierno nacional. La coordinación con el Programa Nacional Alimentario garantizaba la bancarización de los titulares del beneficio -definidos por los municipios-, evitando la entrega de bolsas o tickets por “mediadores” que pudieren manipular o condicionar esas entregas.

En el caso de los Fondos Descentralizados, los municipios recibían por adelantado un monto calculado por índice poblacional y se los invitaba a propiciar y fortalecer espacios multiactorales para definir las acciones a las cuales se iban a dirigir esos recursos, entre un amplio abanico de opciones que abarcaban desde ayudas asistenciales hasta proyectos de capacitación laboral o programas culturales y deportivos. Los proyectos eran evaluados por el Estado provincial, el que habilitaba la ejecución del fondo que ya poseían los municipios, desburocratizando y agilizando la ejecución presupuestaria. Estos convenios se activaron iniciado el año 2012 y la rendición de la primera cuota sorprendió, desmitificando la urgencia de ayudas alimentarias, ya que solamente el 30% de ese presupuesto decidido desde las propias comunas se gastó en compra de alimentos, siendo el 70% restante dirigido a acciones de promoción social.

En relación al área de Promoción Familiar se comenzó acordando con los gremios un blanqueo de los “becados” a un promedio de 40 pases a contrato por mes, a la vez que se elaboró un anteproyecto de ley para regular el régimen laboral y el ingreso al Estado provincial -como lo tienen las áreas de Salud y Educación- y terminar definitivamente con esa forma ilegal de precarización laboral. De haberse continuado esa línea de trabajo, en pocos meses se acababa con el escandaloso y aún hoy vergonzante trabajo en negro en el Estado provincial, a la vez que la nueva ley debería haber reglamentado los ingresos del personal necesario para esa sensible área.

En el ámbito del trabajo con las organizaciones sociales que participan de las políticas públicas, se puso rápidamente al día el pago de las cuotas atrasadas dejadas por la gestión anterior, se firmaron inmediatamente los nuevos convenios duplicando el monto asignado hasta ese momento y se pagaron al día por lo menos las tres primeras cuotas del primer año de gestión.

Todo esto se hizo, es real, está documentado fehacientemente y no es “Río Negro año verde” ni algo utópico, sino fue parte de lo que se concretó en los primeros meses de esta gestión provincial, simplemente porque existía el compromiso y la voluntad política de cumplir con las expectativas de los ciudadanos que votaron para que se realizara efectivamente un cambio real en Río Negro.

Si bien faltaban aún muchas cosas por cambiar y mejorar, -como dice Galeano- “actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”.

Hoy los intendentes denuncian la presencia de una situación totalmente distinta en estos temas puntuales y alertan sobre la vuelta de prácticas políticas de un pasado que ya se creía superado por el rechazo contundente expresado en las urnas.

Por hacer una breve reseña de algunos indicios de todo este retroceso en el área social, se pueden enumerar: la multiplicación de los trabajadores en negro (más becados que antes, cobrando mal y tarde); el no avance del anteproyecto de ley que regularizaría esta situación; el atraso en la firma de los convenios con las organizaciones sociales y el no pago de las cuotas al día; la proliferación de los tickets alimentarios y los subsidios asistenciales, y el desmantelamiento del programa de Fondos Descentralizados a los municipios.

La denuncia reciente de los jefes comunales, en coincidencia con críticas similares que permanentemente hacen las organizaciones gremiales estatales y distintos referentes sociales, evidencia la desviación de un proyecto de gobierno que fue elegido para hacer otra cosa, por lo menos en lo que respecta al área social.

Seguramente ante el año electoral que se viene -copiando el modelo que ganó elecciones durante 28 años seguidos en Río Negro-, aparecerán recursos y subsidios por todos lados, para intentar hacer algo de lo que no se hizo durante toda la gestión y así tratar de convencer a la ciudadanía sobre la necesidad de la continuidad de este “proyecto”.

Muchos mantenemos la esperanza de que los rionegrinos hayamos aprendido de lo que nos pasó en estos años, tengamos memoria y busquemos alternativas políticas sustentables, que realmente planteen y garanticen un verdadero proyecto de cambio para esta provincia.

JORGE LUIS VALLAZZA - Magíster en Políticas Públicas y Gobierno. Exministro rionegrino


Comentarios


El mandato desviado