El milagro que le devolvió la vida a Ana Paula
La barilochense estuvo 12 días en coma en Ecuador. Su padre viajó y la acompañó hasta que despertó.
HISTORIAS
BARILOCHE (AB).- “Háblele fuerte, ella lo escucha”, le decían los médicos a Rolando Chalela. Durante varios días, le habló al oído a su hija, Ana Paula, con las pocas fuerzas que tenía. La chica estaba entubada, en coma inducido y con asistencia respiratoria. Una imagen que Rolando no imaginó ni en su peor pesadilla. Había abrazado a su hija el 12 de julio pasado cuando se despidieron en Bariloche. La joven de 24 años salía de viaje para cumplir su sueño de buscar una mejor vida. Ocho meses después, se reencontró con su hija en la terapia intensiva del hospital Luis Vernaza de Guayaquil.
“Sacame de acá, tengo mucho miedo”, le dijo Ana Paula la primera vez que pudo pronunciar algunas palabras. Doce días después, Ana Paula salió de la terapia intensiva y comenzó una recuperación sorprendente.
La chica que ingresó con pocas esperanzas de vida en la terapia intensiva tras sufrir un gravísimo traumatismo de cráneo luego de haber sido atropellada por un motociclista en la avenida 15 de Abril, de la ciudad de Portoviejo, Ecuador, había regresado.
La chica soportó ocho paros cardíacos, la pérdida de líquido encefálico, un grave hematoma que inflamó el cerebro y salió adelante con la asistencia del equipo médico que la atendió. Por su cuerpo pasaron 67 medicamentos y su historia clínica suma 156 hojas.
Hoy, Ana Paula sigue su recuperación junto a su familia en Bariloche. Asegura que ya no tiene que tomar medicamentos y que sólo perdió el sentido del olfato, pero lo atribuye a los fármacos que respiró durante tantos días.
Ana Paula y sus padres relataron a “Río Negro” la experiencia que vivieron. Contaron que los especialistas les decían que Ana Paula probablemente no podría volver a caminar o tendría problemas de visión. Algunos hasta pronosticaron que tal vez quedaba en estado vegetativo como consecuencia de las graves lesiones que sufrió. “Fue un milagro”, asegura su madre, María Inés.
Ana Paula cuenta que salió el 12 de julio pasado de su casa, junto con una amiga. Viajó hasta el norte de la Argentina y desde Jujuy cruzó a Bolivia. Había ahorrado la plata de un trabajo y en el viaje aprendió a hacer malabares como para ganar algo de dinero.
De Bolivia siguió su viaje hasta Ecuador y luego llegó a Colombia. Su idea era viajar hasta Venezuela, pero estuvo a 60 kilómetros de la frontera. Resolvió emprender el regreso a Bariloche.
Viajó hasta Manta, Ecuador, donde estuvo varios días. Viajaba a Portoviejo, distante a unos 20 minutos en colectivo, donde trabajaba con un grupo de amigos haciendo malabares en los semáforos.
El 9 de enero pasado estuvo en un Shopping en Portoviejo y se comunicó con su madre vía Facebook. Se despidió alrededor de las 15 (las 13 en Argentina) porque iba a hacer malabares. Fue el último contacto con sus familiares. Era su último día en Portoviejo porque pensaba seguir el viaje de retorno a Bariloche.
Recuerda que se paró sola en la esquina de la avenida 15 de Abril, terminó la rutina y cuando caminaba hacia la vereda escuchó el sonido intenso de una moto. Giró y sólo sintió un terrible impacto. Un sujeto en una moto enduro la había atropellado y Ana Paula golpeó contra el asfalto.
El sujeto cayó a unos metros. Algunas personas intentaron detenerlo, pero se levantó, subió a su moto y escapó. Nunca se sacó el casco.
Rolando observó las imágenes captadas por una cámara de seguridad instalada en el lugar. Se las mostró a una fiscal para que comprobara que su hija no había sido víctima de robo ni de un intento de abuso como se especuló en un primer momento.
El hombre se quiebra aún cuando recuerda las imágenes de Ana Paula volando por el aire tras ser embestida por la moto. Una ambulancia que pasaba por el lugar levantó a la chica y la dejó hospital Verdi Cevallos Balda de Portoviejo. Allí, estuvo casi 24 horas sin atención.
Los padres de Ana Paula se enteraron del accidente alrededor de las 15 del 10 de enero por un mensaje en Facebook que dejó un conocido de la chica. Y comenzó el calvario para la familia.
Llamaron varias veces al hospital de Portoviejo en busca de información. Lo único que tenían era una foto de Ana Paula publicada en la cuenta de Facebook del hospital donde pedían por familiares de la chica. Rolando y su familia comprendieron que había que viajar hasta Ecuador.
Juntaron el dinero que tenían, pidieron préstamos y Rolando salió con su hija Luciana rumbo a Guayaquil. Mientras preparaba el viaje de urgencia, las noticias que llegaban desde Ecuador eran poco favorables.
“Nos dijeron que nos encomendáramos a Dios”, recuerda Rolando. Fueron horas de intensa angustia. El cónsul argentino en Guayaquil se encargó de la derivación de Ana Paula hasta el Hospital Luis Vernaza de esa ciudad ecuatoriana. Allí, se produjo el milagro. Ana Paula recibió el alta a finales de enero pasado y regresó el 16 de febrero a Bariloche.
Hoy, la joven casi no tiene secuelas. Sólo unas marcas en sus manos indican que tuvo una lesión. Al principio, cuenta que no podía caminar y le costaba hablar. “Porque hay Dios nada más está viva”, asegura su madre.
Agradecimiento a Rafael Correa
> Ana Paula estuvo doce días internada en la terapia intensiva del hospital Luis Vernaza de Guayaquil, Ecuador. Allí, el equipo de profesionales que la atendió logró el milagro de su recuperación.
Ana Paula y Rolando están agradecidos al presidente de Ecuador, Rafael Correa, que puso todo a disposición cuando tomó conocimiento del caso de la joven argentina, que ganó espacio en los principales medios de los dos países.
Rolando Chalela agradeció al director del hospital y a su secretaria. Y destacó el apoyo de la presidenta de la comunidad argentina en Quito, Mabel Asencio.
Ana Paula agradeció a sus amigos que se organizaron en Bariloche para juntar dinero con venta de empanadas y otros eventos. También por los videos que le enviaron con mensajes de apoyo para que se recuperara. Esos videos los escuchó mientras estaba en terapia. “Era una forma de traerla de vuelta”, recuerda su hermana Luciana.
Rolando aclaró que no recibió ninguna ayuda de la que se anunció del gobierno argentino. Dijo que el cónsul sólo se encargó de la derivación al hospital de Guayaquil. Nada más. “Le pedimos ayuda económica porque en Ecuador todo se maneja con dólares, pero dijo que no podía”, señaló.
Para devolver los dólares que le prestaron, Rolando tuvo que vender su Fiorino. Está tranquilo porque Ana Paula volvió con ellos. Lamenta que no pudo seguir pendiente de la investigación para hallar el motociclista que atropelló a su hija.
> Un periplo en busca de una hija
Rolando Chalela recuerda que se enteró el 10 de enero del accidente de su hija cuando regresaba de Pilcaniyeu. Su mujer no le quiso adelantar nada, pero intuyó que podía tratarse de Ana Paula. La desesperación llegó después ante la impotencia de no poder hacer nada por su hija. Resolvió viajar.
Juntó dinero entre familiares y amigos. Su empleador y el padre de éste le prestaron dólares, y decidió viajar con su hija, Luciana. Optaron ir por Chile hasta Ecuador porque pensaron que podía ser más barato y rápido. Salieron la madrugada del domingo 11 de enero en una camioneta hasta San Martín de los Andes. Luego, cruzaron hasta Villarrica donde dejó su vehículo en la casa de un familiar, que lo trasladó hasta Temuco. Allí, consiguió un colectivo que lo llevó hasta el aeropuerto de Santiago. Arribó la madrugada del lunes 12 de enero y no había pasajes hasta Guayaquil. Ubicaron con Luciana una oficina de Lan Chile, donde un empleado los atendió. “En un bolsillo tenía dólares, en otro pesos chilenos, se los dejé arriba del mostrador, le dije es todo lo que tenemos”, contó Rolando. El empleado los ayudó y consiguieron dos boletos hasta Lima, Perú, donde hicieron escala. Rolando y Luciana abordaron otro avión que los llevó hasta Guayaquil.
Aterrizaron a las 13:30 del lunes. Rolando, desesperado, tomó su valija y se le abrió. Toda su ropa quedó en su suelo del hall del aeropuerto. Metió todo como pudo y puso su valija debajo de un brazo y subieron a un taxi. A las 14 empieza la visita en el hospital. Cuando pudo ingresar a la terapia intensiva del Hospital Luis Vernaza de Guayaquil, sintió que su corazón se le partía. Allí, comenzó la pelea de Rolando, junto a su familia, por recuperar a Ana Paula.
JORGE VILLALOBOS | jvillalobos@rionegro.com.ar
Luciana, su hermana, viajó a Ecuador junto con el padre de ambas. Foto: Alfredo Leiva.-
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