“El nuevo Código Penal es multipartidario,
Algunos de sus conceptos pueden sorprender por tratarse de un dirigente al que se vincula con un pensamiento de centro o conservador.
entrevista: Federico pinedo, diputado nacional del pro
Marcando disidencias con algunos puntos del proyecto mayoritario, Federico Pinedo, –quien participó de la Comisión de Reforma del Código Penal– defendió la iniciativa de las críticas. “Al contrario de lo que se cree, en algunos puntos el nuevo Código será más severo que el actual”, señaló.
“Hay que proteger los derechos de los delincuentes, y a la sociedad protegerla de los delincuentes; tal es el objetivo del derecho penal”, destacó el legislador.
Que la frase provenga de Federico Pinedo –diputado nacional macrista e integrante de la comisión que redactó el proyecto de reforma del Código Penal– puede sorprender por tratarse de un dirigente a quien se relaciona con un pensamiento de centro o conservador.
A diferencia del resto de los miembros del organismo reformador (ver recuadro), Pinedo rechazó que se elimine la reincidencia como agravante y se quite la prisión perpetua, sin un sucedáneo para delitos gravísimos.
Sin embargo, defendió la iniciativa por tratarse de una “elaboración multipartidaria, no un proyecto oficialista”.
En definitiva, “la opinión pública y el Congreso tendrán que decidir por la posición de la mayoría o por las disidencias que dejé planteadas de mi parte”, indicó el entrevistado.
–Habiendo temas tan preocupantes en la agenda pública, ¿es tan necesario reformar el Código Penal?
–La Argentina hace décadas viene tratando de contar con un Código Penal armónico, coherente, cuyas figuras sean proporcionales a la gravedad de los valores afectados. Estábamos ante un caos normativo con más de trescientas leyes penales dispersas.
–En la sociedad existe preocupación por aspectos que trascendieron de la reforma, como por ejemplo eliminar la reincidencia.
–En ese aspecto marqué una disidencia, la reincidencia tiene que ser una agravante al momento de aplicarse la pena al segundo delito; pero el resto (de la Comisión redactora) no compartió mi criterio.
–¿Qué piensa acerca de que se haya eliminado la reclusión perpetua?
–La prisión perpetua en realidad no existía, se la ha tildado de inconstitucional y los condenados salían de la cárcel a los 20 años; lo que se hizo para esos casos (delitos gravísimos: homicidios agravados, con secuestro, violación con violencia) fue elevar la máxima de 25 a 30 años de prisión, quitando la condena perpetua; yo propuse que cumplida esa condena los jueces puedan imponer penas adicionales de control para los delincuentes. Como en la anterior tampoco tuve éxito en esa disidencia, como en otra relacionada con el aborto.
–¿Cómo se resolverán esas diferencias?
–Quedaron planteadas las dos posiciones, la de la mayoría y la mía: los legisladores tendrán que decidir.
–Teniendo en cuenta la composición del Congreso, ¿lo más probable no es que el kirchnerismo imponga la postura mayoritaria?
–No necesariamente, porque hay diputados peronistas que comparten mis criterios; creo que la posición que defendí va a tener el respaldo de una parte importante tanto de la Cámara como de la opinión publica.
–Otra observación es que se conceden “penas alternativas”, las que en otros países se aplican a cuestiones menores como romper el vidrio de un auto.
–Ése es un error de interpretación, porque las mismas no se habilitan para delitos graves. Actualmente si se impone una pena menor a tres años el sancionado “se va a su casa”; en cambio en el nuevo Código lo que decimos es que todas las penas se cumplen, pero si la sanción no supera los tres años puede aplicarse una pena alternativa sea prisión domiciliaria, de fines de semana, concurrir regularmente a la Justicia, prestar trabajos comunitarios, indemnizar a las víctimas, etc.; lo mismo con la libertad condicional: cumplidos los dos tercios el detenido no vuelve a su casa como ahora, sino que el tercio restante se cumple con medidas alternativas. Es un régimen más severo que el actual.
–Continuamente se advierten fallas graves como detenidos que salen sin permiso y una excesiva discrecionalidad de los magistrados.
–No es un tema del Código Penal, sino de jueces, fiscales, del sistema carcelario. En nuestro caso modificamos una sola de las patas de la seguridad, que son las leyes.
–Al imponerse prisión a quien difunda papeles privados, ¿no corre peligro la libertad de prensa?
–El delito de violar y divulgar la correspondencia privada estaba en la Constitución de 1853; el Código propuesto justamente indica que si hay un tema de interés público no hay responsabilidad penal, aun cuando se utilizaran cámaras ocultas.
–¿Será un atenuante ser menor de 21 años?
–Es otra mala interpretación; en los delitos con penas muy oscilantes los jueces (si tomamos como referencia el Código alemán) tienen que fundamentar por qué aplican una pena y no otra; ahí juega si el delito lo cometió un anciano, alguien con una enfermedad, con necesidades, si un joven roba una mercadería puede ser un atenuante; pero si agarra a una mujer y la golpea se aplica la misma pena, incluso podría ser una agravante si se aplica la violencia física.
–Muchos especialistas advierten en el anteproyecto un exceso de garantismo.
–El Código fue producto de un intenso trabajo y creo que es equilibrado, hay visiones que vienen de la escuela garantista (como quienes dicen que los delincuentes son víctimas de la sociedad cuando es la sociedad la víctima de los delincuentes) que yo no comparto y ante lo cual puntualmente fijé mi postura personal.
–A Zaffaroni –quien coordinó el trabajo– se lo ha tildado de abolicionista.
–Sí, aunque en este Código, salvo las críticas puntuales que manifesté, su posición fue razonable.
–¿No quedó Ud. expuesto frente a quienes descreen con que sea el instrumento para afrontar la crisis en materia de seguridad?
–Es que coincido con las críticas a como está actuando el gobierno y los agentes encargados de luchar contra la inseguridad, así como discrepo con quienes creen que no tiene que existir el derecho penal.
–Hay quienes sostienen que a las entidades de derechos humanos parece preocuparles más las garantías a los delincuentes que las víctimas.
–Hay que proteger los derechos de los delincuentes y a las víctimas de los delincuentes, es el objetivo del derecho penal.
Claudio Rabinovitch
crabinovitch@rionegro.com.ar
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