El nuevo director de Venecia: el desafío es encontrar nuevos talentos
Una entrevista inperdible que no podés dejar de leer
ESPECIAL FESTIVAL DE VENECIA
Alberto Barbera ya estuvo al frente del Festival de Venecia y ahora regresa de nuevo al cargo. En entrevista con dpa, el italiano habla de cómo quiere renovar el certamen más veterano del mundo y lo que él considera su mayor desafío. Además, confiesa cuál es su cine favorito.
Entre 1998 y 2002 usted ya dirigió el Festival de Venecia ¿Por qué ha regresado?
“No lo planeé, pero el presidente de la Biennale, Paolo Baratta, me invitó poco antes de Navidad a conversar sobre el futuro del festival. Entonces me mostró todos los planes con los trabajos de renovación de los cines y el edificio en el Lido. Tras 20 años Ñfinalmente había planos y dinero para la renovación! Cuando me preguntó si yo también tenía ideas para la renovación del festival, dije: ‘Sí, por ejemplo reduciría la cantidad de películas en todo el programa’. Dije que en mi opinión, Venecia necesita también un mercado, que la Mostra nunca tuvo, y que además Venecia necesita sobre todo apoyar a jóvenes directores. Paolo Baratta dijo entonces: ‘Si le proporcino el apoyo que necesita para realizar ese proyecto ¿regresaría a Venecia?’ Lo pensé unos días y acepté la oferta. ÑMe gustan los desafíos!”.
En los próximos años se avecinan muchos cambios, hay que renovar los edificios, construir nuevos cines ¿Cuál es para usted su principal desafío?
“El ‘Biennale College Cinema’, una especie de laboratorio permanente para jóvenes realizadores de todo el mundo. Se trata de un ambicioso proyecto que arrancará durante esta edición del festival. La idea es elegir a 15 directores de todo el mundo que tengan una idea para su primera película. Queremos invitarlos a Venecia, donde trabajarán entre dos o tres semanas con maestros profesionales y mentores. Tras esta primera fase se escogerán tres proyectos que la Biennale financiará junto con patrocinadores. Por película habrá 150.000 euros. Cada cineasta tendrá cinco meses para rodar y concluir la postproducción. Y las tres obras se presentarán en el Festival de Venecia del próximo año.
¿Por qué se realiza ahora un mercado de cine por primera vez?
“Cuando hace diez años dirigía el festival pensé que no era necesario. Creía que las personas podían contactar mucho más fácilmente a través de Internet y los email y que no necesitaban un lugar físico para reunirse y cerrar tratos. Pero me equivoqué. Los festivales más importantes de los últimos diez años son aquellos que tienen un gran mercado de cine. Como Cannes y Berlín. En lugar de ello, los compradores dejaron de asistir a Venecia. Ahora pienso de forma diferente. Creo que no se puede renunciar a un mercado para que Venecia regrese a la liga de los grandes festivales del mundo. Para apoyar a los directores hay que dar la posibilidad de que se encuentren arte e industria, cultura y mercado”.
¿Cómo buscó las 18 películas a concurso?
“Vimos más de 1.600 películas, a las que se suman las obras para la competición de cortos. Procuramos ser lo más abiertos posibles frente a todo tipo de cine. Hemos escogido las obras que creemos más interesantes. Por diferentes razones, la más original, la más emotiva, la más innovadora desde el punto de vista del modo de contar o desde el punto de vista visual. Hay que encontrar un equilibrio. Se necesitan grandes nombres como Terrence Malick o Marco Bellocchio, uno de los más destacados directores italianos. Pero también hay que dejar espacio a directores desconocidos o países emergentes. Hay muchos países que apenas tienen experiencia con la realización de cine, pero que están produciendo sus primeras películas. Ahí está sucediendo algo. Y un gran festival como Cannes o Venecia debería intentar regresar a su primer objetivo, descubrir nuevos talentos de nuevos países”.
Otros festivales apuestan fuerte por directores ya prestigiosos ¿Por qué no lo hace usted?
“Naturalmente que resulta fácil conformar un programa con grandes nombres. Es casi automático: un gran director hace una nueva película, así que se le invita. Esta idea de la selección automática no me gusta. Me gusta la idea de que la selección forma parte de un proceso del descubrimiento. Para ello hay que arriesgarse. Hay que decir: ‘Se trata de un nuevo director con mucho talento y decido darle la oportunidad de ser descubierto en un gran festival’”.
¿Qué tiene que tener una película para que le impresione?
“Tiene que ser de alguna forma personal, original. Me tiene que sorprender como sea. Me tiene que emocionar”.
¿Podría revelarnos su película favorita?
: “Eso es difícil… Hay tantas películas que me gustan, que me encantan. Pero cuando era estudiante veía muchas películas, dos o tres al día, y me enamoré del cine de la Nouvelle Vague. Eso fue a principios de los años 70, cuando la Nouvelle Vague era un movimiento cautivador. Además de la Nouvelle Vague francesa, hubo y hay en mí un amor y pasión por el cine clásico estadounidense. Ahora, naturalmente, estoy mucho más abierto a otros tipos de cine y realizadores, pero sigo creyendo que la era dorada del cine fue la era las películas clásicas de Hollywood de los años 40 y 60”.
¿Y qué es lo que más ilusión le hace del próximo festival?
“Voy a tener tanto que hacer, de una función a la siguiente, de una cita a otra. Mi principal preocupación será ver cómo sobrevivo a esta especie de maratón. Once días sin pausa, sin tiempo para dormir. ÑNo veo la hora de que acabe!”.
dpa