El patrimonio del Museo Tello, en serio riesgo

Sin edificio propio, las piezas arqueológicas están guardadas en la cocina y el baño de un departamento. La defensora del pueblo de Río Negro exige que éstas se reubiquen.



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La preservación de estos objetos está a cargo de los empleados que clasifican y elaboran un archivo sobre el material existente.

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VIEDMA (AV).- El Museo Tello de esta capital cumplió tres años sin la certeza de contar con un edificio propio luego de que durante el gobierno anterior, la Provincia devolvió a la Municipalidad, el lugar que ocupaba en pleno centro de esta capital. El patrimonio está en serio riesgo: actualmente se guarda en cajas, y en una vivienda oficial que reúne características como para ser habitada por una familia y no por un sitio público. Por ese motivo, la defensora del Pueblo de Río Negro, Nadina Díaz, exigió al Ministerio de Turismo, Cultura y Deporte y en particular a la Secretaría de Cultura que se instrumenten las medidas pertinentes para reubicar el patrimonio cultural. También solicitó que informe sobre las condiciones en que se encuentra actualmente el material arqueológico de esa entidad, la biblioteca Histórica y el Registro de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico de la provincia. La funcionaria y su equipo de asesores se hicieron presentes en el depósito de la calle Sarmiento donde se guarda en cajas el patrimonio arqueológico y cultural. El organismo de control pudo constatar que este edificio no guarda los requisitos requeridos para la conservación de las piezas arqueológicas que allí se han depositado. El fundamento es que en forma cotidiana sufre las consecuencias del deterioro paulatino que produce la falta de un ambiente apto para su resguardo. En el informe destaca el esfuerzo comprometido de los cinco empleados que trabajan en el edificio y la escasa presencia en el lugar durante el año, de los funcionarios responsables del sector. Por caso, se supo que el actual secretario Carlos Magliarelli, visitó el lugar en enero del 2012 y luego no volvió nunca más. En el relevamiento efectuado por el órgano de control se constató que en lugares insólitos, como la cocina o el baño del edificio, son utilizados para guardar morteros, objetos de piedra o cajas que contienen otros elementos arqueológicos. Algunos de ellos, se amontonan junto a equipos de informática en desuso conformando un panorama que lejos está de ser el ideal para conservar un patrimonio tan rico y representativo de la historia cultural de la región. En la actualidad, la preservación de estos objetos está a cargo de los empleados que clasifican y elaboran un archivo sobre el material existente y que se guarda en una vetusta computadora, única en el depósito, careciendo además de un disco de archivo externo que preserve y guarde la información. Ante la carencia total de recursos económicos, los propios empleados han obtenido cajas de cartón en los supermercados locales para guardar estos elementos tan preciados. El patrimonio junto a sus trabajadores, han sufrido diversos traslados desde el año 2010 a la fecha. El museo posee una de las colecciones de material arqueológico más grande de la provincia. En su sitio original contaba con salas para realizar exposiciones antropológicas e históricas en las cuales se exhibía valioso material, algunos cuya antigüedad está calculada en 10 mil años. El museo también albergaba una importante hemeroteca y biblioteca que llegaron a constituirse en motivo de interés para alumnos, pensadores, historiadores y turistas, como así también, un espacio de encuentro para diversas actividades artísticas y culturales de las distintas organizaciones de la comunidad. Recientemente, recibió en donación una importante colección de 400 libros de antropología perteneciente a la fallecida antropóloga Antonio Peronja, quien dedicó toda su vida a desarrollar allí su tarea profesional. Los empleados están involucrados ademas en procesar materiales manuscritos que en el mismo acto de donación hicieron los familiares de la investigadora. Junto a la tarea de conservación, el equipo técnico que se mantiene firme en el acotado lugar de trabajo, está apelando a su imaginación realizando actividades de extensión mostrando parte de este patrimonio en acontecimientos culturales y realizando charlas en colegios secundarios con el objetivo de mantener viva la llama de ese centro histórico. Hasta el momento, las autoridades provinciales, responsables de la entidad; no han ratificado la intención que proviene del gobierno anterior de disponer de fondos como para reasignar un lugar dentro del histórico edificio provincial que ocupa en la avenida Rivadavia la Asociación Amigos de lo Nuestro.


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