El poder igualador de la jornada escolar extendida

Por Redacción

Una política de extensión de la jornada escolar, más allá de tener un fuerte impacto redistributivo en el plano cuantitativo, encierra un enorme potencial en el reconocimiento y la potenciación de los sectores populares. La extensión de la jornada escolar es una política que, bien planificada y aplicada, amplía las esferas de expresión y de éxito de los alumnos y abre posibilidades de desarrollo temprano de aprendizajes artísticos, práctica de deportes, idiomas y uso intensivo de tecnologías. A su vez, contar con más tiempo escolar es clave para diseñar una política de reemplazo de la repitencia como mecanismo de exclusión pedagógico y fomentar la personalización de la enseñanza y la adaptación a las necesidades de cada alumno. Una política de extensión de la jornada escolar tiene el potencial de modificar las desigualdades educativas que condenan al fracaso escolar a los alumnos de sectores populares. La redistribución de la riqueza económica se convierte así en la redistribución de la riqueza simbólica y genera capacidades para actuar desde la más temprana edad en los sectores más vulnerables.