El portero complicado por vecinos y ADN
BUENOS AIRES.- La situación del portero Jorge Mangeri, preso por el crimen de Ángeles Rawson, se complicó más ayer con nuevas pruebas de ADN obtenidas bajo las uñas de la víctima y sospechas en torno al manejo de la basura del edificio de Raviganai, luego de una extensa ronda de testimoniales de vecinos del inmueble. Las declaraciones comenzaron el miércoles a la noche y terminaron ayer a la mañana. A todos los preguntaron si oyeron una discusión que apuntaba al entorno familiar de Ángeles.
El juez mandó a buscar a 26 ocupantes del edificio luego de que el abogado Pablo Lanusse, representante del papa de Ángeles, aportara el dato de que habría existido una discusión “muy fuerte” el 10 de junio pasado -día del crimen- entre la madre de Ángeles, Jimena Aduriz, y su pareja, Sergio Opatowski. Deslizó que Mangeri habría bajado luego al sótano y que al día siguiente habría habido un intento de coimear a los vecinos para que guardaran silencio.
Uno a uno los vecinos descartaron la versión, incluso tildándola de “descabellada”, y hasta se enojaron por las condiciones en la que habían sido llevados a declarar en medio de la noche.
Pero cuatro de ellos aportaron un dato clave: que el 10 de junio el portero, en vez de pasar a buscar la bolsa de basura a las 19, como era habitual, les pidió que sacaran los residuos a las 17, sin darles más explicaciones. Justo a las 18, dicen los investigadores, pasa el último camión que va al predio de Colegiales de la Ceamse para compactar la basura y luego la lleva al terreno de José León Suárez donde apareció el cadáver el 11 de junio.
Otra vecina contó que vio aquel día a Mangeri en la terraza en una actitud que le llamó la atención, lo que reforzó las sospechas sobre el portero.
El próximo martes vence el plazo para resolver la situación procesal del portero y se anticipa que la fiscal Paula Asaro solicitará el procesamiento con prisión preventiva.
Más allá de los nuevos elementos, el lunes se conoció una prueba contundente: el primer peritaje de ADN probó que había un patrón genético de Mangeri bajo la uña del dedo índice derecho del cadáver de Ángeles. Ayer, estudios complementarios revelaron los mismos rastros en las uñas de los dedos mayor y anular de la víctima. (DyN)
Caso Ángeles Rawson