el relámpago
<b>Como hace cuatro años en Beijing, Usain Bolt se quedó con el oro y el récord olímpico en los 100 metros llanos. </b>
El jamaicano Usain Bolt inscribió ayer su nombre en la leyenda del deporte al revalidar en los 100 metros lisos de Londres 2012 el oro olímpico que logró hace cuatro años en Pekín.
Bolt se impuso con un tiempo de 9,63 segundos, por delante de su compatriota Yohan Blake (9,75) y del estadounidense Justin Gatlin (9,79).
Con un viento a favor de 1,5 metros por segundo, el jamaicano marcó un nuevo récord olímpico y logró el segundo mejor tiempo de su carrera, por debajo de los 9,69 que hizo en los Juegos de 2008.
Únicamente su récord mundial de 9,58 segundos, logrado en Berlín en 2009, está por encima en las listas de registros históricos del crono logrado hoy por “el relámpago” en el estadio olímpico de Londres.
Sólo el estadounidense Carl Lewis (en 1984 y 1988) logró encadenar dos oros olímpicos en la prueba reina de la velocidad, aunque el norteamericano lo hizo sólo por la descalificación en Seúl por doping del canadiense Ben Johnson, que cruzó primero la meta.
El día había amanecido frío y mojado, pero el cielo dio por la noche una tregua a los mejores sprinters del planeta y la carrera se disputó sin atisbo de lluvia, con una temperatura de 18 grados.
Bolt, plusmarquista mundial con 9,58 segundos, y Blake, actual campeón del mundo, habían avanzado apenas dos horas antes a la final ganando sus series con marcas de 9,87 segundos y 9,85, respectivamente. Sin embargo, Gatlin fue el más rápido de las semifinales al parar el crono en 9,82 segundos y amenazaba con terminar con la hegemonía jamaicana.
No fue así. Pese a sus 1,93 metros de altura, Bolt fue más rápido en los tacos de salida que sus compañeros en el podio (0,165 segundos de reacción, frente a los 0,179 de Blake y 0,178 de Gatlin). Y una vez que el campeón toma ventaja, es imparable.
Bolt explicó que antes de la carrera estaba “un poco preocupado” por su salida, porque en el Mundial de Daegu el año pasado quedó descalificado por una salida en falso. “No quería volver a hacer una salida en falso. Así que me apoyé un poco en los tacos. Creo que no fue la mejor reacción del mundo, pero lo hice así y ésa fue la clave”, dijo Bolt.
“Mi entrenador me dijo: ‘Deja de preocuparte por la salida. Lo mejor de tu carrera es al final, ahí es cuando dominas’. Así que dejé de preocuparme por la salida y funcionó”.
El jamaicano dio ayer el primer paso en su intento de repetir la gesta de 2008, donde dinamitó todas las estadísticas con tres oros y tres récords del mundo en 100, 200 y 4×100 metros.
Aquella exhibición sin precedentes tuvo su correlato un año después en el Mundial de Berlín, donde el “relámpago” dejó las plusmarcas de las dos pruebas del sprint en 9,58 y 19,19 segundos, registros que se creían sólo al alcance de extraterrestres.
A sus 25 años, Bolt no llegaba a Londres en la misma forma de años atrás. Las dudas sobre su estado lo perseguían desde hace un año, cuando su eliminación en la final de los 100 metros del Mundial de Daegu por salida nula conmocionó al mundo.
Su sucesor en el trono mundial fue su compatriota y amigo Blake, que con 22 años se ha convertido en su gran amenaza. Pero el deseo de inmortalidad de Bolt, su calidad, fueron superiores a cualquier otra cosa. “Quiero ser una leyenda”, dijo Bolt a su llegada a Londres. Ya lo es.
El jamaicano Usain Bolt inscribió ayer su nombre en la leyenda del deporte al revalidar en los 100 metros lisos de Londres 2012 el oro olímpico que logró hace cuatro años en Pekín.
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