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El sida crece en Río Negro y se divide por regiones





En los años últimos se acentuó entre las mujeres jóvenes. Contagio por drogas en la región andina; en el Valle y Viedma por sexo.

ALLEN (AA).- Los casos de personas enfermas de sida e infectadas por el HIV en Río Negro «siguen aumentando», y el flagelo parece acentuarse mayormente en los últimos años en el grupo de mujeres jóvenes, según destacó ayer en esta ciudad la jefa del Departamento Provincial de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual, María Sciulli.

Las vías de contagio difieren según las distintas regiones, aseguró la especialista.

Sin embargo, a pesar de este «sub-registro» conformado en cuanto a número de casos detectados, que suma alrededor de medio millar de personas, existe un gran porcentaje de la población que se encuentra en riesgo de infección aunque «nunca se ha efectuado los exámenes», se advirtió.

Por ello las cifras estadísticas terminan no siendo «reales», según se encargó de remarcar la profesional, ya que actualmente sólo el 20 % de la población acude a los centros de salud a realizarse los análisis correspondientes.

La titular provincial del área fue una de las encargadas de brindar en Allen el taller sobre «Formación de formadores para la prevención del HIV-sida» que se realizó en esta ciudad, organizado por la Fundación Quillahue.

Allí, ante casi un centenar de personas pertenecientes a distintos ámbitos sociales, la especialista recalcó el fuerte incremento de infecciones en el sexo femenino registrado en los últimos años.

Esto se observa porque «se controlan más las mujeres en cuanto al HIV. Por medio del examen ginecológico y porque en general concurren más al hospital, así tuvimos más respuesta en la captación. Pero tenemos que tener en cuenta que donde está una mujer infectada, hay que buscar también a un posible hombre infectado», consideró Sciulli.

En la provincia, en base a un análisis de datos de la última década, existen 120 personas diagnosticadas como enfermos de sida y alrededor de 360 infectados por el virus de inmunodeficiencia humana (HIV), según se informó. Este registro se obtiene a través de un sistema de vigilancia epidemiológica.

El grupo predominante en esta población, tanto en el hombre como en la mujer, era de 30 a 39 años «hasta dos años atrás». No obstante, «en el último año la mujer se adelanta en unos cinco años, y ya estamos teniendo importante incidencia entre los 19 y los 29 en el sexo femenino», enfatizó la responsable del área.

Las vías de contagio

Por otra parte, según se extrae del registro epidemiológico, las vías de contagio varían de una región a otra. En la zona andina «predomina la vía de transmisión sanguínea a través de drogadicción intravenosa», destacó Sciulli. En tanto que en el Alto Valle y la zona atlántica, la infección se da mayormente mediante «la vía sexual a través de la heterosexualidad o de hombres que tiene sexo con hombres».

En este contexto, se torna fundamental «sensibilizar y concientizar». Porque «existen tres factores importantes que inducen a que la epidemia crezca y siga avanzando a nivel mundial: la negación, la discriminación y la estigmatización».

«Hay que comenzar a trabajar, porque siempre es como que el problema es del otro, y hasta que uno no reconozca el problema como propio y que está instalado en su comunidad no se da el cambio de actitud», concluyó la especialista.0

Cambiar la mentalidad de los maestros

«A los docentes hay que lavarles la «croqueta»» para «terminar con todos los tabúes y prejuicios», sostuvo ayer la bioquímica María Sciulli, al evaluar el tratamiento que debe recibir esta problemática de salud en las escuelas rionegrinas.

Los maestros, como los padres y la comunidad educativa, «deben empezar a debatir y pensar el tema», opinó. «El peligro no existe en las escuelas, porque si se accidenta un chico hay elementos simples que deben manejarse como en cualquier caso para evitar riesgos».

En este marco la especialista se mostró a favor de que la enseñanza sobre sexualidad comience a dictarse desde la educación primaria. «¿Por qué hay que esperar a cuarto o quinto año, cuando los chicos no reciben ninguna información sobre el tema en sus casas?», se preguntó.

Según datos oficiales, destacó que en la mayoría de los hogares no se habla sobre esta temática o sobre el VIH con los jóvenes menores de 18 años. Así los conocimientos, que en la mayor parte de los casos se convierten en vagas referencias, son obtenidas entre sus pares, por medio de revistas o por Internet.

Por ello, enfatizó Sciulli, «para trabajar contra la discriminación es necesaria la participación de la comunidad».

La idea del taller realizado aquí fue formar «operadores» locales en los distintos ámbitos, como futuros multiplicadores de prevención de VIH-sida y de enfermedades de transmisión sexual.(AA)


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