El barilochense que hizo realidad el sueño de un observatorio astronómico

Pieza por pieza, el barilochense Daniel Chiesa, construyó en un campo de Ñirihuau esta estructura que, alejada de las luces de la gran ciudad y a través de un telescopio, permite espiar en detalle el cielo, sus estrellas y la galaxia. Se puede visitar, y disfrutar.

La inspiración llegó de la mano de su padre. De él heredó la pasión por observar el cielo y los astros. Daniel Chiesa estudió astronomía desde muy pequeño, se sumó a la Asociación de Aficionados a la Astronomía y tiempo atrás, comenzó a construir su propio observatorio que instaló en un campo privado en Ñirihuau Arriba, lejos de la contaminación lumínica de Bariloche.


En plena pandemia, Chiesa logró materializar su deseo de desarrollar el astroturismo en la zona. Se trata de una tendencia en crecimiento que permite a los viajeros alejarse de las ciudades para contemplar el cielo y sus fenómenos.

Años atrás, desde el hotel Galileo, en el cerro Catedral, convocaron a Chiesa para que mostrara el cielo a los turistas. Este astrónomo aficionado quedó encantado con esa conexión.

“Ese hotel tiene una pequeña cúpula astronómica donde tienen montado un observatorio. Me invitaron a trabajar con ellos y hace tiempo, empecé a soñar con mi propio emprendimiento”, reconoció.

La idea fue tomando forma poco a poco. El desafío de montar un observatorio permitiría no solo crear un ambiente astronómico novedoso sino además, proteger de las condiciones meteorológicas adversas. “A veces, la brisa en una noche fría es terrible”, recalcó Chiesa.

El espacio desde el que, a la noche, se puede espiar el universo


La búsqueda del lugar ideal para instalar el observatorio se extendió por más de un año. Algunos sectores estaban demasiado alejados de la ciudad; en otros casos, los dueños de los campos simplemente no estaban interesados. “Por medio del Ente de la Región Sur, llegué a un emprendimiento rural llamado Las 4 F, en Ñirihuau, que está muy cerca de la Buitrera y alejado de las luces de la gran ciudad que molestan y son un gran problema a nivel internacional para la astronomía”, indicó este técnico electromecánico de 52 años.

La estructura del observatorio fue construida por Chiesa en su casa. Pieza por pieza. “Numeré cada pieza y lo desarmé por completo. Lo transporté hasta el lugar y lo rearmé en este campo. Está hecho con materiales reciclables y mi mano de obra”, dijo.

Este astrónomo aficionado detalló que los grandes observatorios, como los del norte de Chile, Islas Canarias y Hawaii, cuentan con una cúpula bajo la cual se disponen los instrumentos ópticos. En el caso de Bariloche, Chiesa cuenta con un telescopio de 20 centímetros de diámetro. “Mi observatorio es una miniatura. Es una semiesfera que gira a 360 grados; es como una ventana corrediza de 60 centímetros. A través de esa franja, con el telescopio se puede observar hacia el cielo”, puntualizó.

El desafío era poner en marcha el observatorio el 14 de diciembre, con el eclipse solar, pero las restricciones por la pandemia retrasaron el trabajo.

Chiesa montó pieza por pieza el pequeño obervatorio.


Chile es la meca del astroturismo, especialmente al norte en el desierto de Atacama. Hoy solo algunas provincias de Argentina proponen esta experiencia. San Juan fue declarada como capital nacional del astroturismo, Mendoza lo combina con la cata de vinos pero también se puede experimentar la actividad astroturística en Tucumán, Misiones y en el Delta, en Buenos Aires.

En el caso de Bariloche, la experiencia está destinada a personas de cualquier edad y está adaptada a cualquier nivel de conocimiento.

Chiesa aseguró que hay gran cantidad de gente que, pese a no tener conocimientos, ansía observar en detalle y aprender sobre el cielo y las estrellas. “Por otro lado, es una opción interesante para la noche que va más allá de las cervecerías”, dijo.

En un primer momento, la gente observa el cielo “a simple vista”. “Vemos las estrellas, reconocemos las constelaciones. Hablamos de astronomía, de cuestiones culturales, de la Antigua Grecia, los egipcios y los nativos Patagonia. Después, se profundiza esa visión a simple vista con la observación, a través del telescopio, y se ven objetos del espacio profundo”, indicó.

Estar lejos de las luces de la ciudad permite apreciar mejor el hermoso cielo.


Astropatagonia, este nuevo emprendimiento, ofrece aprender a diferenciar y reconocer diferentes tipos de astros como planetas, estrellas, constelaciones, galaxias, a orientarnos en la noche, descubrir cúmulos y nebulosas mientras se disfrutan de historias mitológicas. “Podremos observar a nuestra galaxia, la Vía Láctea, y reconocer constelaciones como la Cruz del Sur y como ésta apunta al polo”, prometió Chiesa.


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